LA APATIA:
¿QUE ES Y QUE HAY DE INCORRECTO CON ELLA?
Cada uno de nosotros ha sido consternado por el efecto desastroso que varias doctrinas falsas han tenido en la iglesia del Señor. No obstante, la iglesia de la cual usted es miembro probablemente no este peleando actualmente contra temas doctrinales que amenacen su misma existencia como siendo fieles a la palabra de Dios. Sin embargo, cada uno de nosotros es miembro de una iglesia que está peleando por su misma existencia en una guerra contra la apatía.
El público en general recientemente ha tomado un acercamiento más bien apático hacia las cuestiones religiosas. Más y más personas se están volviendo seculares; están aceptando pragmáticamente una visión que rechaza cualquier forma de fe y adoración religiosa, ya se adoptando conscientemente esa creencia o no. El porcentaje de personas que ha dejado totalmente de reunirse para adorar a Dios aumenta anualmente; el número que se reúne solo ocasionalmente también continua aumentando. Desde un punto de vista práctico, si no desde un punto de vista doctrinal, la mayoría de las personas son secularistas que son apáticos hacia la religión y las cuestiones éticas.
¿Qué Es La Apatía?
Webster define la "apatía" como "1. Falta de emoción; 2. Falta de interés; condición desatenta, indiferencia". Algunos de los sinónimos de la palabra son impasividad, indiferencia, letargo, frialdad. Cuando estoy hablando de la apatía, estoy hablando de la falta de interés que muchos Cristianos están mostrando hacia las cosas espirituales tal como la iglesia, el estudio de la palabra de Dios, la oración, el cielo y el infierno, etc.
Para demostrar que la apatía es un problema de las congregaciones entre nosotros, solamente necesitamos comparar la asistencia del Domingo en la mañana de cualquier congregación con la de la noche o la del Miércoles. La diferencia entre las dos asistencias se acerca al 50% en algunas congregaciones. La evidencia de apatía es aún mayor cuando uno compara la asistencia a la series del Evangelio con esa del Domingo en la mañana. Además, muchos Cristianos se presentan a las clases Bíblicas sin haber hecho alguna preparación para ese período de estudio Bíblico. Parece haber poco interés entre la gran mayoría de las congregaciones en visitar al enfermo, contactar visitantes, enseñar la Biblia en los hogares, etc.
La apatía es una actitud de indiferencia y desinterés hacia las cosas espirituales. Generalmente ignora las cuestiones espirituales para colocar mayor énfasis en las cosas materiales.
¿Qué Es Lo Incorrecto Con La Apatía?
Habiendo definido lo que es la apatía, la mayoría de Cristianos reconocerá inmediatamente la pecaminosidad de esto. Sin embargo, en caso de que alguno esté tan afligido con la apatía que no reconozca que es lo incorrecto con ella, permítame explicar por qué la apatía es pecaminosa.
1. Destruye a la iglesia. Reconocemos, con referencia a las cosas físicas, el principio de que la pereza destruye. El sabio declaró: "Por la pereza se cae la techumbre, y por la flojedad de las manos se llueve la casa" (Ecles. 10:18). Nuevamente, escribió: "También el que es negligente en su trabajo es hermano del hombre disipador" (Prov. 18:9). Reconocemos que el hombre no tiene que tumbar una casa para destruirla; todo lo que tiene que hacer es simplemente dejar de reparar las cosas que necesitan reparación y pronto la casa se derrumbará. Reconocemos que el hombre no tiene que quemar un campo para destruir su cosecha; todo lo que debe hacer es dejar de arar, desyerbar, y fertilizar para producir el mismo efecto. El comentario inspirado del sabio con respecto a la pereza es visto fácilmente por la observación.
Cuando lo reconocemos como verdad en el campo físico también es verdad con referencia a la iglesia. Cuando los hermanos se vuelven apáticos y permiten que la obra del Señor se vaya sin terminar, la iglesia será destruida. Aquí están algunas cosas que ocurren cuando la apatía se coloca en lo que destruye a la iglesia: (1) Ignorando los servicios (esto desanima a los miembros débiles y hace que también ignoren los servicios, combinando el problema); (2) dejando de visitar a aquellos que visitan nuestros servicios, al enfermo y al desanimado, y (3) dejando los estudios en las casas. El resultado de esta negligencia es que muy pocos estudios Bíblicos son tenidos en hogares y muy pocos son convertidos; el débil se vuelve más débil hasta que eventualmente apostata completamente. Como los miembros más fuertes mueren, los hermanos se trasladan a otro lugar, y los hijos de los Cristianos medio convertidos deciden no ser fieles al Señor, la iglesia en una área dada muere.
El Señor advirtió a los hermanos acerca de destruir la iglesia, el templo de Dios; Pablo escribió: "¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros? Si alguno destruye el templo de Dios, Dios le destruirá a él; porque el templo de Dios, el cual sois vosotros, santo es" (1 Cor. 3:16-17). Aunque el contexto está discutiendo principalmente la destrucción que ocurre en el templo del Señor a través de la división pecaminosa, la aplicación se extenderá a cualquier cosa que destruya el templo de Dios. La apatía resulta en destrucción de la iglesia del Señor y es incorrecta por esa razón.
2. Hace que las necesidades espirituales no sean suplidas. Cuando la apatía aflige una congregación, las necesidades espirituales no son suplidas. Cada uno de nosotros reconoce que el evangelio es el poder de Dios para salvar (Rom. 1:16); uno no puede ser convertido sin ser enseñado el evangelio de Cristo (Marcos 16:15-16). Este es el único medio que Dios usa para atraernos a El (Juan 6:44-45). Sin embargo, cuando la apatía se establece, la obra de llevar el evangelio a los perdidos del mundo siempre llega a un alto. ¿Cuántos estudios bíblicos han sido dirigidos por los miembros de la iglesia donde usted adora en el último mes? ¿En los últimos seis meses? ¿En el último año? ¿Hay algún deseo de saber por qué hay tan pocas conversiones? ¿Quién puede dudar que la apatía nos está afligiendo?
Lo mismo podría ser dicho de aquellos que son débiles entre nosotros. El débil necesita especial atención (1 Tesal. 5:14 - apoyar al débil; consolar al vacilante). Aquellos que son sorprendidos en pecado necesitan que hombres espirituales se tomen el tiempo para trabajar en restaurarlos (Gál. 6:1; Sant. 5:19-20). No obstante, cuando la apatía se establece, esta necesidad no es suplida. Frecuentemente lo que sucede es que la congregación ignora las necesidades de estos miembros hasta que dejan de asistir completamente; luego, la congregación los excomulga (¿o están lavando las manos de la cuestión?) por dejar de congregarse. ¡Ciertamente podemos por qué la apatía es pecaminosa!
3. Destruye la calidad de la adoración. Para que la adoración sea aceptable a Dios, debe ser ofrecida desde el corazón del hombre. Las simples ceremonias externas nunca han sido aceptadas por el Señor (Miqueas 6:6-8). En nuestra adoración hoy día, todo punto demanda nuestra completa concentración y atención. Durante la predicación de la palabra de Dios, cada miembro tiene la obligación de hacer lo posible por aprender todo lo que pueda, examinando las Escrituras para asegurarse de que lo enseñado es lo que Dios reveló (Hechos 17:11; 1 Juan 4:1). Durante los cánticos, es esperado que el Cristiano "alabe al Señor en su corazón" (Efe. 5:19), "... cantando con gracia en vuestros corazones ..." (Col. 3:16). Durante la oración, debemos escuchar para decir "Amén" (1 Cor. 14:16), siendo sumamente cuidadoso de no ofrecer simplemente vanas repeticiones (Mateo 6:7). Para observar correctamente la Cena del Señor uno debe recordar la muerte de Cristo (1 Cor. 11:24-29). Aún nuestra ofrenda debe ser dada con propósito (2 Cor. 9:6-7).
Sin embargo, cuando la apatía aflige a los miembros, la calidad de la adoración es destruida. Los miembros sueñan durante la lección, si no es que caen dormidos. Son pasadas notas, las uñas son arregladas, y ocurren cuchicheos. Estas cosas destruyen la calidad y aceptabilidad de nuestra adoración; ello es fruto de la apatía.
4. Coloca a Dios de segundo. La indiferencia espiritual ocurre porque algo ha tomado la prioridad de Dios en la vida de uno. La semilla del reino es ahogada por el cuidado de este mundo y el engaño de las riquezas (Mateo 13:22). Alguna otra cosa que no es Dios tiene la primera prioridad en la vida de esa persona que es apática.
¡Dios no tomará el segundo lugar en la vida de uno! Cristo mandó: "... buscad primeramente el reino de Dios y su justicia ..." (Mateo 6:33). Nuevamente, declaró: "El que ama padre o madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a hijo o hija más que a mí, no es digno de mí; y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí" (Mat. 10:37-38). (Asegúrese de estudiar Lucas 14:15-35 para los otros pasajes pertenecientes a colocar algo por encima del servicio de uno a Dios).
Si ni aún Dios permitirá que uno coloque a su padre, madre, hijo o hija antes que El con referencia a las prioridades, ciertamente no tolerará que un hombre coloque un partido de fútbol, béisbol, o alguna otra clase de juego antes que El. Tampoco tolerará ser colocado de segundo en algo sobre la televisión, las compras, la comida, etc. La apatía es pecaminosa porque manifiesta que las prioridades de uno han sido mal colocadas.
5. Condena el alma. Puesto que la apatía hace todas estas cosas mencionadas anteriormente, podemos ver fácilmente que condena el alma. Las cartas a las siete iglesias de Asia manifiestan esto. (Uno no puede ayudar sino notar que tres de las siete iglesias de Asia fueron instruidas con respecto a algo perteneciente al problema de la apatía. Este pecado no es nuevo). Aquí están los comentarios hechos por el Señor con respecto a este problema:
"Pero tengo contra ti, que has dejado tu primer amor. Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras; pues si no vendré pronto a ti, y quitaré tu candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido." (Apoc. 2:4-5).
"... Yo conozco tus obras, que tienes nombre de que vives, y estás muerto. Sé vigilante, y afirma las otras cosas que están para morir; porque no he hallado tus obras perfectas delante de Dios. Acuérdate, pues, de lo que has recibido y oído; y guárdalo, y arrepiéntete. Pues si no velas, vendré sobre ti como ladrón, y no sabrás a qué hora vendré sobre ti" (Apoc. 3:1-3).
"Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueses frío o caliente! Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca" (Apoc. 3:16-17).
Estas citas muestran ciertamente la desaprobación de Dios de la apatía. Simplemente debemos aceptar la conclusión que una actitud apática hacia Cristo y hacia el servicio en Su reino condenará el alma de uno en el infierno. Por tanto, eso es lo incorrecto con la apatía — condenará el alma de uno en el infierno.
[Truth Magazine, Vol. 24, Nº 17, Pág. 276,
Mike Willis].