Capítulo 39 

Jesucristo:  ¿Eterno, o Simplemente Muy Viejo?   

Acorde a la interpretación tradicional de Juan 8:58, en ese versículo Jesús hizo una afirmación clara de ser eterno.  No era simplemente que era mas viejo que Abraham, aunque su declaración dice eso demasiado, pero que su existencia es de una clase diferente a la de Abraham — que la existencia de Abraham fue creada y finita, empezando en un punto en el tiempo, mientras que la existencia de Cristo nunca empezó, es increado e infinito, y por tanto, eterno.  Los TJ no pueden permitir tal interpretación se vaya sin que no sea puesta en tela de juicio, en vista de que probaría que Jesús afirmó implícitamente ser Dios.  Por tanto, han buscado desesperadamente con el paso de los años encontrar una interpretación de Juan 8:58 que esté basada gramáticalmente que remueva la idea de la preexistencia eterna y hacer de Jesús simplemente una figura muy antigua en la historia. 

El Presente Histórico

Como ya ha sido anotado, el artículo en la Atalaya de 1957 tratando con Juan 8:58 declaró que “en vista de su ser precedido por la cláusula infinitiva aorista que se refiere al pasado de Abraham, el verbo Griego eimi debe ser observado como un presente histórico”.1  Varios TJ en el Sur de California han admitido en privado a este autor y a otros también que la Atalaya estaba equivocada en este punto, y de esta manera lo estaba Nelson Herle.2  Además, ningún libro o revista de la Sociedad ha mencionado el presente histórico en conexión con Juan 8:58 desde el artículo de la Atalaya de 1957.

Parecería entonces, que los Testigos son incapaces de defender su interpretación de Juan 8:58.  Sin embargo, la Sociedad tiene que admitir por impreso que cometieron un error.  Esto hace dificil aceptar su afirmación de que aunque han cometido errores en el pasado, lo admitan libremente.3  En realidad, el final de la carta a Firpo Carr en 1978, ya citada, la Sociedad refirió a Carr por “comentarios adicionales ... que han sido publicados bajo ‘Preguntas de los Lectores’, en la edición de La Atalaya del 15 de Febrero de 1957 ...4  Evidentemente, entonces, la Sociedad aún se sostiene en lo que dijeron en ese artículo.

El artículo en cuestión fue incapaz de citar algún escrito erudito de cualquier clase en apoyo de su afirmación de que Juan 8:58 era un presente histórico.  En lugar de eso, simplemente citaron definiciones e ilustraciones del modismo de dos libros en la gramática Griega, Gramática Griega de Hadley y Allen y la Gramática maciza de A.T. Robertson.  Irónicamente, estas dos fuentes mismas desaprueban que Juan 8:58 sea un presente histórico, algunas veces en las mismas palabras citadas por La Atalaya.  Los siguientes puntos prueban más allá de la duda razonable que el presente histórico es irrelevante a Juan 8:58.

1. El presente histórico es un modismo en el que los eventos pasados son narrados, en forma de narrar una historia, en el tiempo presente, como una forma vívida, dramática de proyectar al lector u oyente dentro de la narrativa.  Por otro lado, en Juan 8:58, las palabras de Jesús no narran una historia o describen un evento pasado, sino que en lugar de eso sencillamente declara una comparación entre Abraham y Jesús.

Todas las gramáticas Griegas concuerdan en este entendimiento del presente histórico.  Hadley y Allen son citados por la Atalaya misma como declarando que el modismo es usado “en la narración vívida”.Robertson está de acuerdo.6  Algunas gramáticas distinguen entre el presente histórico usado en los registros (algunas veces llamados el uso “analístico”) y ese usado en las narrativas (usualmente llamado el “dramático”); unas pocas dividen el dramático entre narrativas históricas y reportes de sueños y visiones.Acorde a Robertson, el Nuevo Testamento usa la forma dramática del presente histórico;8 pero en cualquier caso, las palabras de Cristo en Juan 8:58 no se ajustan a ninguna de estas categorías de presente histórico.

Este modismo es común en todos los idiomas, incluyendo el Inglés; Funk and Wagnalls Standard Desk Dictionary lo define como “el tiempo presente usado para narrar un evento pasado”.9  En Inglés es muy común en la conversación, no escrita.  Robert Funk da la siguiente frase como ejemplo:  “Entonces estos tipos entran, ven, y les digo, ‘¿A dónde creen que van?’”10  Entonces, en Griego y en Inglés, el presente histórico es definido y usado en la misma forma.  Simplemente no hay forma valida para definir que el presente histórico incluye Juan 8:58.

2. El presente histórico no tiene nada que ver, cualquiera que sea, con seguir una “cláusula infinitiva aorista”.  La declaración clave en el artículo de la Atalaya es que “en vista de su ser o existencia precedida por la cláusula infinitiva aorista que se refiere al pasado de Abraham, el verbo Griego eimi debe ser observado como un presente histórico”.  Esta declaración parece significar que los tiempos presente precedidos por “cláusulas infinitivas aoristas” deben ser traducidas en el tiempo pasado por alguna regla de gramática Griega, porque tales construcciones son ejemplos del presente histórico.  En lo más mínimo, la declaración significa que un verbo en tiempo presente siguiendo a un verbo en tiempo pasado sea un presente histórico.

Tal argumento es probado falso por el artículo mismo.  Hadley y Allen son citados nuevamente como diciendo, “El presente en este uso es usado libremente intercambiado con los tiempos pasados”.11  El artículo también cita Juan 1:29-42, Juan 20, y Marcos 1:12-13 como “ejemplos donde el Griego mezcla el presente histórico con los tiempos pasados”.12  Juan 1:29 empieza (traduciendo literalmente), “Al día siguiente vio [blepei] a Jesús que venía hacia el, y dijo [legei] ...”  En este versículo no hay verbo en tiempo pasado precediendo a cualquiera de los dos presentes históricos.  Algunas veces los verbos en tiempo pasado siguen a los presentes históricos, algunas veces lo preceden, y algunas veces el presente histórico permanece solo.

En resumen, la presencia de un verbo en tiempo pasado absolutamente no tiene nada que ver con el presente histórico.  Al tratar de trazar tal conexión, la Sociedad de la Atalaya simplemente ha redefinido el término presente histórico para que se ajuste a ellos mismos.  Tal práctica es indefendible, y desafortunadamente los TJ se envuelven en esta práctica demasiado frecuente.

Estos dos puntos son suficientes para probar más allá de la duda razonable que identificar Juan 8:58 como un ejemplo del uso del presente histórico está en error.  Pero hay algunas consideraciones adicionales las cuales, aunque ninguna de ellas son conclusivas por sí mismas, sirven para añadir información más amplia.

3. Un examen de alguna docena de gramáticas Griegas y más de sesenta comentarios y estudios sobre el Evangelio de Juan muestra que ninguno identifica Juan 8:58 como un presente histórico, o define el modismo en tal forma como para incluir ese versículo.

4. El presente histórico, acorde a la lista de C. F. Burney13, aparece 164 veces en Juan.  No obstante, en los capítulos 7-10 el presente histórico es usado solamente seis veces, cinco de aquellas con el verbo legei (“les dijo” – “Dice” - Interlineal) o su plural legousin (“decían”).  La sexta aparición es agousin (“llevaron”) en Juan 9:13.  Estas figuras no prueban que Juan 8:58 no pudiera contener un presente histórico, pero sugieren que es menos probable.

5. Ninguno de los 164 presentes históricos enlistados por Burney usan el verbo eimi o alguna de sus formas.  Tres-cuartos de los presentes históricos aparecen con legei o legousin.  Ninguna de la docena de gramáticas consultadas da algún ejemplo de presente histórico con eimi.  Realmente, ha sido afirmado que eimi nunca aparece en el Nuevo Testamento como un presente histórico.14  En vista de que el presente histórico es usado para realzar la intensidad de la narración, parece acertado que el verbo para “ser” no apareciera como un presente histórico.

6. Finalmente, el presente histórico es usado regularmente en un sentido puntillar (o aorista), no en un sentido durativo,15 mientras que eimi en Juan 8:58 es indiscutiblemente durativo.  Es verdad que Robertson tiene en cuenta usos durativos ocasionales del presente histórico,16 pero desafortunadamente no da ejemplos.  Ninguno de los presentes históricos en Juan son durativos.  Burney enlista phanei en Juan 1:5 como un presente histórico, y allí phanei es claramente durativo; no obstante, Burney también admite que “pueda estar abierto a la discusión” si es un presente histórico en absoluto.  En vista de que la mayoría de las traducciones (incluyendo la TNM) vierte phanei en el tiempo presente, y en el contexto de Juan no está comprometido en la narración, Juan 1:5 puede ser excluido como un presente histórico.  Por tanto, puede ser dicho confiadamente que no hay presentes históricos durativos, al menos, en Juan, lo cual se opone a la noción de que en Juan 8:58 eimi es un presente histórico.

De esta manera, no hay razón cualquiera que sea para creer que eimi en Juan 8:58 es un presente histórico, y toda razón cree que no lo es.  Esta defensa de la traducción de la TNM es tan insostenible que Nelson Herle ni aún la menciona en sus escritos, ni aún en La Doctrina de la Trinidad, donde usa más de ocho páginas discutiendo Juan 8.58.  Ni es mencionada en alguna de la media docena o así discusiones del versículo que han aparecido en las publicaciones de la Watchtower desde que apareció el artículo de La Atalaya de 1957.  

El Presente de Acción Pasada en Progreso

Desde finales de los años 70, los Testigos de Jehová han empezado a usar una línea de razonamiento diferente para defender su interpretación herética de Juan 8:58.  El primer Testigo en usar este nuevo argumento fue aparentemente Nelson Herle.  En una carta de 1978 a Walter Martin, después de nombrar once traducciones (incluyendo la TNM) que traducen eimi en Juan 8:58 con alguna forma de tiempo pasado, Herle argumentó como sigue:  

El Griego tiene un tiempo que no es encontrado en Inglés:  ese tiempo que indica la acción que empezó en el pasado y está aún en progreso.  Este tiempo está declarado en el tiempo presente y debería ser traducido o vertido en el Inglés perfecto o como algunos aún dicen el tiempo pasado.  Las traducciones anteriores de Juan 8:58 son ejemplos de esto.17  

Una declaración similar apareció en La Doctrina de la Deidad.18  Ambos escritos citaron varios gramáticos Griegos, en particular G.B. Winer y  Nigel Turner, quienes identificaron Juan 8:58 como un ejemplo de este particular modismo.  Luego, en 1984 la Sociedad de la Torre del Vigía publicó por vez primera un discusión de Juan 8:58 usando el mismo argumento; apareció en el apéndice a la Edición con Referencias de 1984 de la TNM,19  y fue reimpreso en la revisión de 1985 de la Kingdom Interlinear Translation de la Sociedad.20  Como Herle, las publicaciones de la Sociedad citaron a Winer y Turner como apoyo erudito. 

Debe ser admitido que al menos en este argumento los Testigos no están completamente sin apoyo erudito en la identificación de Juan 8:58 como un caso del presente de acción pasada aún en progreso (de aquí en adelante abreviado como “PAPP”).21  No obstante, este hecho no ayuda en absoluto a establecer su posición sobre el significado de Juan 8:58.  Como veremos, es enteramente posible identificar eimi en Juan 8:58 como un PAPP sin implicar que las palabras de Jesús no son una afirmación de preexistencia eterna.  Además, hay algunas razones importantes para dudar que Juan 8:58 sea un PAPP  siquiera un poco.

¿Exactamente que es el PAPP, y qué significancia tiene en la exégesis de este versículo?  Podemos empezar citando las definiciones dadas por Winer y Turner mismos.  Acorde a Winer:  

A veces el Presente incluye también un tiempo pasado (Mdv. 108), a saber, cuando el verbo expresa un estado que comenzó en un período anterior pero todavía continúa, — un estado en su duración ....22  

Y acorde a Turner:  

El Presente que indica que una acción ha continuado desde el pasado y hasta el momento en que se habla es casi lo mismo que el Perfectivo, con la única diferencia de que la acción todavía se concibe en progreso ...23  

Entonces, acorde a estos gramáticos, el PAPP es esencialmente un uso idiomático del tiempo presente para hablar de un estado o acción que estaba ocurriendo en el pasado y ha continuado ocurriendo hasta el tiempo o momento del orador.  En ese sentido limitado y general puede ser acordado que Juan 8:58 es un ejemplo de tal uso del tiempo presente:  Jesús ciertamente existía en el pasado, y estaba existiendo al momento en que pronunció las palabras registradas en Juan.  No obstante, los TJ buscan encontrar mas en el modismo.  Desean argumentar que el uso de este modismo no permite a los Cristianos ortodoxos afirman con alguna certeza que Jesús estaba afirmando aquí preexistencia eterna.24  Algunos, tales como Nelson Herle,25 aún van tan lejos como para afirmar que este modismo presupone un inicio hasta el estado descrito por el verbo, en vista de que Winer habla del estado como “comenzó”, y Burton habla de este como “empezando en tiempo pasado”,26 probando de esta manera que Jesús en realidad era un ser creado.

El primer punto de importancia para anotar es que Winer y Turner, los únicos dos gramáticos Griegos conocidos que incluyen Juan 8:58 como un ejemplo de PAPP, omiten un hecho muy importante acerca de este modismo particular.  La mayoría de los gramáticos declaran específicamente que acompañando el verbo del tiempo presente está alguna expresión adverbial indicando la extensión de la duración del tiempo indicado por el verbo.  De esta manera Burton dice que está “acompañado por una expresión adverbial indicando duración y refiriéndose al tiempo pasado”27; Goodwin anota que aparece “con palai o alguna otra expresión de tiempo pasado”28; Dana y Mantey dicen que “está generalmente asociado con un adverbio de tiempo”29; y Robertson declara, “Usualmente un adverbio de tiempo (o adjunto) acompaña al verbo”.30 

Esta importante cualidad puede ser entendida mejor por medio de considerar cómo aparece este modismo en otras partes en el Nuevo Testamento.  Acorde a varias gramáticas ya citadas, los siguientes pasajes (aparte de Juan 8:58) son ejemplos de PAPP:  Lucas 2:48; 13:7; 15:29; Juan 5:6; 14:9; 15:27; Hechos 15:21; 2 Cor. 12:19; 2 Tim. 3:15; 2 Ped 3:4; 1 Juan 2:9; 3:8.  Todos con excepción de estos pasajes (2 Tim. 3:15; 2 Pedro 3:4; 1 Juan 2:9) están enlistados como ejemplos del modismo por el apéndice sobre Juan 8:58 en la edición de 1984 de la TNM.31  Una examinación de estos pasajes revela que Juan 8:58 no pertenece del todo a esta categoría de uso. 

En primer lugar, dos de estos pasajes son usual y correctamente traducidos en Español como tiempos presentes.  1 Juan 2:9 se lee, “El que dice que está en la luz y, sin embargo, odia a su hermano, está [estin] en la oscuridad hasta ahora mismo” (TNM; Comp. R.V., NVI, B.A., y otras).  2 Pedro 3:4 cita a los burladores como diciendo, “... Pues, desde el día en que nuestros antepasados se durmieron [en la muerte], todas las cosas continúan [diamenei] exactamente como desde el principio de la creación” (TNM; Comp. R.V., NVI, B.A. y otras).  En ambos pasajes, los verbos del tiempo presente pudieron haber sido traducidos por el Inglés perfecto, pero no fue necesario, como lo demuestra la misma TNM.  Por tanto, sencillamente no es cierto que el PAPP deba ser traducido en un tiempo pasado; puede serlo, pero no es necesario.  También obviamente no es cierto que el PAPP “no es encontrado en Inglés”, como lo afirmó Nelson Herle.32 

Debería ser anotado que, fuera de todos estos doce pasajes, ni uno solo usa una “cláusula infinitiva aorista”.  Evidentemente, entonces, la nota al pie de TNM de 1950 (también como la Atalaya de 1957 y la Kingdom Interlinear Translation de 1969) estaban en error al citar la “cláusula infinitiva aorista” precediendo al verbo eimi del tiempo presente para una razón para traducir eimi como un tiempo pasado.

Otro pasaje que no tiene un verbo en tiempo pasado junto al verbo en tiempo presente es Lucas 2:48, donde María dice a Jesús, “... Mira que tu padre y yo te hemos estado buscando [ezetoumen] con la mente angustiada [odunomenoi]” (TNM).  No obstante, este pasaje, no es en manera alguna paralelo en forma gramatical a Juan 8:58, ni a los casos genuinos del PAPP.  El verbo odunomenoi es participio pasivo presente, mientras que ezetoumen es indicativo imperfecto activo.  En vista de que ezetoumen, el verbo principal, es un tiempo imperfecto (no un presente), obviamente no puede ser PAPP.33  Más bien, es un modismo explosivo, enérgico (nótese que en el contexto del tono de María podría ser inferido razonablemente que es emocional).  Podríamos parafrasear sus palabras como sigue:  “¡Tu padre y yo nos estábamos volviendo locos buscándote!”.

Hay otro pasaje entre estos ejemplos del PAPP que parece al principio en algún sentido paralelo a Juan 8:58, a saber, 2 Pedro 3:4, el cual tiene un verbo aorista ekoimethesan (“se durmieron”) en la cláusula precediendo el verbo diamenei (“continúan”) del tiempo presente.  No obstante, este pasaje no ayuda en manera alguna el caso de los TJ.  Por una cosa, como ya ha sido señalado, ellos mismo traducen diamenei en el tiempo presente.  También debe ser notado que ekoimethesan es un indicativo aorista, no un infinitivo aorista.  Mas importante es el hecho de que la cláusula en que aparece ekoimethesan no es la cláusula que hace a diamenei un PAPP.  Más bien, la cláusula decisiva es ap’ arches ktiseos (“desde el principio de la creación”), puesto que nos dice desde que punto “todas las cosas continúan”.  Puesto que esta cláusula no contiene ningún verbo en absoluto, este pasaje tampoco es paralelo a Juan 8:58.

Dos observaciones más exactas, aunque aún tienen que ser hechas.  La primera viene de A. T. Robertson, quien en su extensiva discusión del PAPP señala de paso que en Juan 8:58 “eimi es realmente absoluto”, implicando que por esta razón no es un verdadero ejemplo del PAPP.34  Lo que Robertson quiere decir por “absoluto” es que en Juan 8:58 eimi aparece como lo que es conocido, como un predicado absoluto, una construcción en la que el verbo copulativo es usado sin un objeto o complemento.35  Un estudio de los pasajes relevantes muestra que ninguno de los términos aparece con predicados absolutos.  Ni aparentemente, un predicado absoluto podría ser un PAPP, en vista de que un predicado absoluto no expresa una acción o un evento que va hacia adelante, ni aún una condición especifica que va hacia adelante, sino más bien existencia sencillamente.  (Nótese que esto no quiere decir que eimi no puede ser usado como un PAPP en los contextos donde no está un predicado absoluto, como en Juan 14:9; 15:27; y 1 Juan 2:9).  Este punto solo no puede establecer el asunto, pero hace punto lejos de la identificación de eimi en Juan 8:58 como un PAPP.

Quizás debería ser anotado que Nelson Herle ha rehusado admitir que eimi en Juan 8:58 es un predicado absoluto.  La discusión de Herle de esta cuestión en sus cartas y libro sugieren que sencillamente no entiende la terminología usada por los gramáticos.  Antes de examinar lo que dice, será útil explicar los términos implicados.  Acorde a los gramáticos, le término predicado puede ser usado en una de dos formas:  para referirse al verbo mismo, o para referirse al complemento del sujeto, expresión adverbial, o modificador que sigue un verbo copulativo (o “enlazador”).  De esta manera, en la frase, “Juan corrió a casa”, corrió es un predicado en el primer sentido, mientras que en la frase, “Juan está en casa”, en casa es un predicado en el segundo sentido.  Un “predicado absoluto” es simplemente una construcción gramátical en la que un verbo enlazador es usado sin un predicado (en el segundo sentido) expresado con este.

En una carta a Walter Martin, Herle se opuso a la declaración de Martin (la cual estaba basada en la afirmación de Robertson de que eimi en Juan 8:58 es absoluto) respecto de eimi de que “no hay predicado expresado con este”.36  La respuesta de Herle a esta declaración fue argumentar que ¡eimi es realmente un predicado porque es un verbo!  Su argumento es como sigue:   

Sin embargo, sea notado que el Dr. Robertson en este punto ... no está comentado sobre el sujeto de las partes del discurso, sino sobre el tiempo ... Su comentario no tiene nada que ver con la pregunta “¿La palabra tiene la fuerza de un predicado o no?”  Su asignar el tiempo presente a “Eimi” muestra que este es un verbo, en vista de que ni los sustantivos ni los sustantivos verbales tienen tiempo.  Para demostrar que “Eimi” en Jn. 8:58 expresa un predicado solamente necesitamos referirnos a los léxicos ...37   

Lo que Herle ha hecho aquí es confundir los dos significados del término predicado en la gramática.  Cuando Martin (y otros eruditos) dice que no hay predicado expresado con eimi, no está negando que eimi es un verbo (!), sino sencillamente observando que en Juan 8:58 eimi está solo si algún predicado expresado con este.  Puesto que eimi es un verbo copulativo (eso es, uno usado usualmente para encadenar al sujeto y el predicado), la ausencia de un predicado hace de eimi un “predicado absoluto”.

Este sencillo hecho ha sido explicado a Herle numerosas veces por Cristianos conocedores de la gramática.  En efecto, en su libro La Doctrina de la Trinidad, parece entender exactamente lo que es un predicado absoluto, no obstante, aún rehusa admitir que Juan 8:58 se ajusta a la descripción.  Después de explicar que las apariciones de ego eimi en varios pasajes (Isa. 41:4 LXX; 46:4 LXX; Juan 8.24,28; 29:9) son predicados absolutos, escribe lo siguiente:  

Un verbo, tal como ego, es dicho que es predicado absoluto cuando es usado sin un objeto.  En las citas anteriores, la expresión misma “Yo soy” no tiene un objeto diciéndonos qué es el sujeto.  “Ego” en Juan 8:58 no es usado como “predicado absoluto” porque no dice que el sujeto, Jesús, es usado en este versículo para mostrar que el Hijo de Dios estaba vivo antes de Abraham ...38   

Aparentemente lo que Herle está tratando de decir aquí es que un verbo es un predicado absoluto solamente cuando aparece sin un “objeto” (eso es, un predicado en el segundo sentido) pero que no obstante implica alguna clase de “objeto”:  por ejemplo, “Yo soy” en Juan 9:9 significa “Yo soy el hombre” o algo semejante.  No obstante, tal calificación, no es dada por ningún gramático, y Herle no intenta documentar esta definición en absoluto.  El hecho es que cualquier uso de un copulativo sin un predicado expresado con este es un predicado absoluto.

El segundo punto no ha sido declarado específicamente antes por los gramáticos con referencia a Juan 8:58, pero está basado en la definición usual del PAPP así dado por gramáticos tales como Robertson, Burton, Dana y Mantey, y otros.  Como ya ha sido notado, “una expresión adverbial indicando duración y refiriéndose al tiempo pasado” (como lo pone Burton39) usualmente acompaña el PAPP — ciertamente, siempre lo hace en los ejemplos genuinos encontrados en el Nuevo Testamento.  En cada caso, la expresión adverbial relevante define (ya sea de una manera vaga, general o muy especifica y exactamente) el tiempo y grado de duración del verbo.  Estas cláusulas adverbiales hacen explícita que la acción o condición descrita por el verbo del tiempo presente es una temporal que empieza en algún punto en el pasado.

En Lucas 13:7, por ejemplo, donde la TNM se lee, “... ‘Mira que ya van tres años que he venido buscando ...”,  “tres años”  traduce tria ete aph´ ou, “tres años de los que”.  Esta cláusula claramente establece la acción del PAPP del verbo erchomai (“Estoy viniendo”) en el pasado temporal empezando aproximadamente tres años del tiempo en que está hablando.  Todos los otros ejemplos del PAPP en el Nuevo Testamento tienen cláusulas similares delimitando el tiempo de referencia del verbo:  “tantos años” (tosauta ete, Lucas 15:29); “mucho tiempo” (polun ede chronon, Juan 5:6); “tanto tiempo hace” (tosouto chrono, Juan 14:9); “desde el principio” (ap arches, Juan 15:27 (TNM, “desde que principie”]; 1 Juan 3:8); “desde tiempos antiguos” (ek geneon archaion, Hechos 15:21); “desde la niñez” (apo brephous, 2 Tim. 3:15); “desde el principio de la creación” (ap arches ktiseos, 2 Pedro 3:4); y “está todavía” (heos arti, 1 Juan 2:9).  Todas estas expresiones se refieren a un período de tiempo empezando en algún momento (sea especificado o no) en el pasado y continuando hasta el tiempo del orador.

No solo este no es el caso en Juan 8:58, la situación es precisamente lo opuesto.  Ahí es dicho que la existencia de Jesús es “antes que Abrahán llegara a existir” (TNM), de manera que la expresión no se refiere a un período de tiempo empezando con el nacimiento de Abraham, sino más bien terminando entonces.  En otras palabras, prin Abraam genesthai no apunta hacia adelante desde el nacimiento de Abraham hasta el tiempo en que Jesús está hablando, sino que en lugar de eso señala hacia atrás desde el nacimiento de Abraham hasta el pasado más distante.  Mas para ponerlo en otra forma (en vista de que este punto es crítico y un poco nuevo), una cláusula empezando con prin no puede especificar “duración” hasta el presente, en vista de que se refiere  un período o tiempo antes del evento pasado especificado en la cláusula.  Si Juan hubiera querido construir una cláusula que indicara duración, podría haber dicho algo como, “desde (apo) que Abrahán llegó a existir”; pero tal como esta, prin Abraam genesthai no se ajusta a los requerimientos de una cláusula indicando la duración de un verbo PAPP.

Nelson Herle mismo observa, “Puede ser visto de los otros ejemplos del ‘presente de acción pasada aún en progreso’ de Lucas hasta 1 Juan, que un hecho es común a todos ellos; todos estos eventos tuvieron un comienzo”.  Luego declara, sin ninguna evidencia, “Juan 8:58 no es la excepción”.40  Pero como hemos visto, Juan 8:58 es una excepción; ahí ningún principio es declarado o implicado, mientras que en todos los otros pasajes, un principio fue claramente implicado para cada uno.

Por tanto, Juan 8:58 no es realmente un ejemplo de PAPP.  Por supuesto, es verdad que Jesús existía antes de Abraham, y que continuó existiendo hasta (y más allá) el día en que habló las palabras en Juan 8:58.  Podría ser sentido que a la luz de esta observación eimi podría ser entendido correctamente como un PAPP; pero si es así, tendría que ser con el entendimiento de que era una clase diferente de PAPP.  Eso es, podría ser sostenido que hay dos clases de PAPP:  aquellos limitados a eventos temporales, acciones, y condiciones, y aquellos que se refieren a estados eternos.  No obstante, a la luz del hecho de que eimi es un predicado absoluto, y puesto que el pasaje no tiene la expresión adverbial usual indicando la duración del verbo, el acercamiento más exacto es sencillamente negar que Juan 8:58 es en realidad un ejemplo de PAPP.  En cualquier caso, el texto aún tendrá el mismo significado — preexistencia eterna.

Entonces, ¿cómo debería ser traducido el pasaje?  La mayoría de las traducciones optan por “Yo soy”, mientras que un poco se leen “Yo he sido” o algo semejante; muy pocas traducen “Yo he sido y aún soy” o el equivalente.  Los ejemplos de 1 Juan 2:9 y 2 Pedro 3:4 prueban que el PAPP no necesita ser traducido en un tiempo pasado, pero puede si el contexto lo requiere.  Sin embargo, en Juan 8:58, el contexto demanda la traducción del tiempo presente “Yo soy”, en vista de que traducirlo de alguna otra manera obscurece el paralelo con los otros pasajes en Juan en los que Cristo dice ego eimi (8:12,24,28).  De esta manera, la traducción “Yo he sido”, aún cuando encontrada en algunas traducciones, no es exacta.

Que Juan 8:58 puede ser visto como un PAPP, con todo, también es una afirmación de preexistencia eterna y es demostrado por el comentario de Sanders y Mastin sobre Juan, que es aparentemente el único comentario del siglo veinte que identifica Juan 8:58 como un PAPP:  

... el aorista genesthai “llegara a existir”,  usado de Abraham, es contrastado con el presente eimi, el cual puede expresar duración hasta el presente, “Yo he sido – y aún soy –” también como el presente simple, “Yo soy”.  Jesús afirma que su modo de existencia transciende al tiempo, como el de Dios, y su Yo soy es entendido por los Judíos como una afirmación de igualdad con Dios ...41   

Es también digno de notar que Sanders y Martin concuerdan en que Juan 8:58, junto con los otros pasajes en Juan (6:20; 8:24,28; 13:19; 18:5-8), “Jesús usa las palabras ‘Yo soy’ (Ego eimi) sin ningún predicado”.42 

El contraste entre genesthai y eimi señalado por Sanders y Mastin es el factor más crítico en la interpretación de Juan 8:58, y es a este contraste que debe ser dirigida nuestra atención ahora. 

El Contraste Entre Eterno y Creado  

Hace mucho ha sido reconocido por los comentaristas sobre el Evangelio de Juan que en 8:58 es hecho un contraste deliberado entre el origen creado de Abraham y la naturaleza eterna increada de Cristo.  Este contraste es hecho por el uso de genesthai para Abraham, pero eimi para Cristo.  Agustín escribió de esta manera, “Entiendo, que ‘fue hecho’ se refiere a formación humana; pero ‘soy’ a la esencia Divina”.43 

Casi todo comentario y obra erudita que discute la interpretación de Juan 8:58 en algún grado anota este contraste, y declara muy específicamente que el contraste es uno de origen temporal versus la existencia eterna.  Un pequeño muestreo de estos eruditos incluiría a personajes tan notables como Alford, Barclay, Barret, Büchsel, Bultmann, Dodd, Lenski, Lindars, Robertson, Schnackenburg, Vincent, y Westcott.44 

Los TJ son probablemente los que objetan que el testimonio de estos numerosos eruditos pueden ser descontados sobre la base de que todos ellos son trinitarios.  Sin embargo, lo tal no es el caso.  Muchos eruditos no trinitarios que rechazan el Cristo de los credos y niegan que Jesús es el Dios eterno, admiten que eimi se refiere a la preexistencia eterna del pasado.  Como mantienen ellos tal posición es instructivo.  Bultman vería el “Yo soy” como hablara por “el Revelador”, quien no es la persona histórica de Jesús.45  Davey afirma que Juan a mal interpretado las palabras de Jesús.46  La posición de David es, en efecto, la usual entre los teólogos liberales.  Schnackenburg parece afirmar la preexistencia y deidad de Jesús, luego gira y declara que Jesús no estaba afirmando ser Yaveh, sino solamente que en Jesús Dios había “venido a ellos para cumplir sus promesas de salvación”.47  En vista de que estos eruditos (Bultman en particular) son renombrados por su capacidad exegética, pareciera probable que su exégesis es correcta pero su subsecuente interpretación es defectuosa debido a su parcialidad teológica.

Además, este contraste ha sido reconocido por los eruditos trinitarios y antitrinitarios a través de los últimos 500 años o mas.  Como ya ha sido mencionado (en el capítulo 38), Juan Calvino debatió con las personas de su día que interpretaban que el pasaje significaba que Jesús era conocido eternamente por Dios en su presciencia.  Esta visión sobrevivió hasta finales del siglo diecinueve, cuando efectivamente fue puesta a descansar por la observación ortodoxa de que el enfático ego no permitía otra interpretación sino la de que Jesús mismo era el que existía eternamente.  De esta manera, Godet, un famoso erudito Bíblico del siglo diecinueve, escribió:  

“Si”, dice Luthardt, “se sigue desde la aposición entre ser y llegar a ser, en este decir, que la existencia de Cristo es eterna, resulta completamente claro del ego que esta existencia es personal”.  Esto, también, es probado por la comparación con Abraham.  Porque debería haber habido un toque de charlatanería de parte de Jesús en la substitución inesperada de un principio impersonal para Su Persona, en Su respuesta a los Judíos, quienes lo estaban acusando de hacerse a Sí mismo el contemporáneo de Abraham.  Si una de las dos existencias comparadas es personal, la otra también lo debe ser, de otra manera esta declaración marcada como lo esta por la mas grande solemnidad, no es seria.48   

Solamente por medio de leer el Evangelio de Juan como un mito, como es visto en el comentario de Bultmann y en otras numerosas obras liberales, cualquier erudito moderno niega esta interpretación.

En realidad, los TJ parecen ser el primer y único grupo de estudiantes de la Biblia en argumentar en algún momento que el contraste es algo menos que ese del ser creado versus el ser eterno.  Por supuesto, esto no hace su posición un a priori imposible, pero significa que el peso de la prueba está sobre ellos para que aparezca con sólidas razones exegéticas para descartar una interpretación que ha tenido tal durabilidad a través de los siglos.

¿Cuál es este contraste entre genesthai y eimi que ha llevado a tal consenso sólido a través de los siglos entre los eruditos Bíblicos acerca de las palabras contrastadas origen creado con existencia eterna increada?  Por sí mismo, claro esto, la palabra eimi no puede connotar preexistencia eterna.  No obstante, colocado junto a genesthai y refiriéndose a un tiempo anterior a ese indicado por genesthai, la palabra eimi (o sus formas relacionadas), porque indica simple existencia y es una forma durativa del verbo ser, se coloca en agudo contraste al aorista genesthai el cual habla de “llegar a ser”.  Es este agudo contraste entre ser y llegar a ser el que hace claro que en un pasaje como Juan 8:58 eimi connota eternidad, no meramente prioridad temporal.

Además, este no es el único pasaje en Juan que traza este contraste entre ser y llegar a ser.  En su “Prólogo” Juan contrasta el Verbo, el cual “era” (en, tercera persona de la forma imperfecta de eimi) en el principio, con su traer a la existencia (egeneto, tercera personal singular de la forma indicativa de genesthai) de todas las cosas (Juan 1:1-3).   Como fue explicado en el capítulo 34, decir que el Verbo  estaba continuando en existencia al principio del tiempo creado es sencillamente otra forma de decir que el Verbo era eterno.  Por continuar diciendo que este Logos increado “fue hecho” (egeneto) carne (1:14), Juan traza otro contraste entre las dos naturalezas de Cristo.  Para colocar esto en la terminología clásica de la teología ortodoxa de la encarnación, Cristo era increado (en) con respecto a su deidad, pero creado (egeneto) con respecto a su humanidad.

Puede ser notado que en Juan 8:58, el contraste no es entre dos verbos en tiempo pasado, uno imperfecto (en) y uno aorista (egeneto), como en Juan 1:1-3, sino entre un verbo durativo en tiempo presente (eimi) y un verbo aorista en tiempo pasado (genestai).  La razón para la diferencia no es difícil de ver.  En Juan 1:1-3 el evento de “llegar a ser” que es contrastado con la existencia eterna del Logos es la creación del universo.  Hablar de algo como ya existiendo en la creación del universo de espacio y tiempo es simplemente una forma de decir que es eterno, en vista de que hablando estrictamente nada puede existir antes del primer instante de tiempo.  De esta manera, en Juan 1:1-2, el verbo en en tiempo imperfecto conectado con “en el principio” comunica claramente la eternidad del Logos.  Por otro lado, en 8:58, el evento de “llegar a ser” con la que la existencia eterna de Cristo es contrastada es el nacimiento de Abraham.  Puesto que el nacimiento de Abraham estaba precedido por miles de años de historia humana, haber dicho no mas que Jesús existía antes de Abraham no había comunicado Su eternidad.  Por tanto, Jesús dijo mas que el preexistía a Abraham.  Escogió el término que contrasta mas fuertemente el origen creado en tiempo de Abraham con su propia eternidad, el verbo eimi del tiempo presente.

De esta manera, si Jesús hubiera deseado decir lo que los TJ entienden que él ha dicho — que simplemente existía mucho antes que Abraham — pudo haberlo dicho de esta manera, “Antes que Abraham llegará a existir, yo era”, usando el tiempo imperfecto emen en lugar del tiempo presente eimi.  (Este punto fue hecho por Crisostomo y Agustin, reafirmado por tales Reformadores como Calvino, y es también la observación modelo encontrada en los comentarios más exegéticos sobre Juan y nunca, a conocimiento de este autor, disputado en tales obras).  Tal declaración habría dejado abierta la pregunta se si Jesús hubiera existido siempre o no, o si (como los ángeles habría existido des de los días más tempranos de la historia del universo.  O, si hubiera deseado aclarar que (como creen los TJ) él mismo había venido a la existencia en algún momento antes de Abraham, pudo haberlo dicho de esta manera, “Antes que Abraham llegara a existir, Yo llegué a existir” (por medio de usar la primera persona aorista egenomen en lugar de eimi), o quizás más sencillamente, “Llegué a existir antes que Abraham”.  No habiendo dicho nada de estas cosas, sino más bien, habiendo escogido términos que fueron más allá de estas otras formulaciones para trazar un contraste entre lo creado y lo increado, las palabras de Jesús deben ser interpretadas como una afirmación de eternidad.

Puede ser preguntado, ¿por qué, al hacer tal afirmación, Jesús debía escoger contrastar su eternidad con el origen creado de Abraham (antes que, decir, el universo, como en 1:1-3)?  El contexto inmediato de Juan 8 no deja duda en cuanto a la razón.  A través del capítulo Jesús y los Judíos están discutiendo la naturaleza de la condición de hijo hasta Abraham y la condición de hijo hasta Dios.  Jesús está deseando conceder que los Judíos son hijos de Abraham, aunque está constreñido para señalar que no actúan como hijos de Abraham (8:33-40).  Sin embargo, niega enfáticamente que son hijos de Dios, y asegura que Sus acciones prueban que El honra a Su Padre como lo haría un verdadero Hijo (8:41-51).  Esta afirmación lleva a una discusión de cómo Jesús, quien promete que aquellos que guarden su palabra “nunca verá muerta”,  puede clamar ser mayor que “nuestro padre Abraham, el cual murió” (8:52-55) y haber “visto a Abraham” (8:56-57).  Jesús contestó por medio de contrastar su eternidad con la temporalidad creada y mortal de Abraham (8:58).  

Anotaciones al Pie

Capítulo 39  Jesucristo:  Eterno, o ¿Simplemente Muy Viejo?

1. “Preguntas”, Pág. 126.

2. Por ejemplo, en una reunión el 29 de Julio, 1984, Nelson Herle admitió entre paréntesis que Juan 8:58 no era un presente histórico.  En otra reunión, el 15 de Enero, 1987, Herle y otros varios TJ fueron desafiados a admitir públicamente que Juan 8:58 no era un presente histórico.  Un TJ, que era un estudiante graduado en Griego, contestó, “Yo no lo pondría en esa forma”, ciertamente una respuesta cautelosa.  No obstante, Herle, declaró tranquilamente, “Este no es un presente histórico”.  Es interesante notar que los TJ rehusaron por adelantado permitir que la reunión fuera grabada, probablemente por la misma razón que no desearon que tales admisiones se registraran.

3. Razonamiento a Partir de las Escrituras (WTBTS, 1985), Págs. 160-161.

4. Carta de la Watchtower Bible and Tract Society a Firpo W. Carr, Febrero 7, 1978.  Además, un TJ publicó un artículo en 1971 en el que repitió más o menos al pie de la letra el argumento de la Atalaya de 1957 con respecto al presente histórico;  véase Dennis W. Light, “Algunas Observaciones Sobre la Traducción Nuevo Mundo”, The Bible Collector 7, 27-28 (Julio-Dic. 1971): 8-9.

5. Véase “Preguntas”, 127.

6. A.T. Robertson, Una Gramática del Griego del Nuevo Testamento a la Luz de la Investigación Histórica (Nashville, TN:  Broadman Press, 1934), 866-68.

7. Ibíd; Nigel Turner, Sintaxis, Vol. III de Una Gramática del Griego del Nuevo Testamento, ed. James Hope Moulton (Edinburgh:  T. & T. Clark, 1963), 62.

8. Véase  n. 6.

9. Funk and Wagnalls Standard Desk Dictionary, Vol. 1 (n.p.: Funk and Wagnalss, 1983), 305.

10. Robert W. Funk, A Beginning-Intermediate Grammar of Hellenistic Greek, Vol. II; Syntax; 2ª ed. (Missoula, MT: Society of Biblical Literature, 1973), 614.

11. “Preguntas”, 126-127.

12. Ibíd.

13. Charles Fox Burney, El Origen Arameo del Cuarto Evangelio (Oxford:  Clarendom Press, 1922), 87.

14. Harry Sturz, “Observaciones Sobre la Traducción del Nuevo Mundo”, The Bible Collector 7, 27-28 (Julio-Dic. 1971):13.  Mas recientemente, Daniel B. Wallace ha argumentado que el presente histórico aparece son los verbos de tercera persona (lo cual eliminaría a eimi, en vista de que está en la primera persona, eso es, “Yo” en lugar de “él”), y nunca con un verbo encadenante:  Daniel B. Wallace, Notas Seleccionadas Sobre la Sintaxis del Griego del Nuevo Testamento, 4ª ed. (Winona Lake, IN: Grace Theological Seminary, 1981), 182-187.

15. Turner, 60; véase también Friedrich Wilhelm Blass y Albert Debrunner, Una Gramática Griega del Nuevo Testamento y Otra Literatura Cristiana Primitiva, tr. y rev. por Robert W. Funk (Chicago:  University of Chicago Press, 1961), 167.

16. Robertson, Una Gramática, 866-68.

17. Carta de Herle a Walter R. Martin, Abril 2, 1978, 2.

18. Herle, La Trinidad, 44.

19. TNM (1984), 1582-83.

20. KIT (1985), 1145.

21. Winer y Turner parecen ser los únicos gramáticos Griegos que lo identifican como tal.  El único comentario del siglo veinte que identifica Juan 8:58 como PAPP parece ser el de Sanders y Mastin (véase n. 41 más abajo).

22. Georg Benedict Winer, Una Gramática del Modismo del Nuevo Testamento, 7ª ed., ampliada y mejorada por Gottlieb Lunemann (Andover, MA: Warren F. Draper, 1897), 267.

23. Turner, 62.

24. Esta forma cautelosa del argumento, que no afirma que la interpretación ortodoxa está descartada por el uso de PAPP, fue usada en cartas a este escritor de Hal Flemings, un TJ viviendo en California del Sur.

25. Herle, 50.

26. Ernest De Witt Burton, Sintaxis de los Modos y Tiempos del Griego del Nuevo Testamento, 2ª ed. (Chicago:  University of Chicago Press, 1900), 10 (Secc. 17).

27. Ibíd.

28. William Waston Goodwin, Gramática Griega, revisada por Charles Burton Gulik (Waltham, MA:  Blaisdell Publishing Co., 1958), 268 (Secc. 1258a).

29. Harvey Eugene Dana y Julius R. Mantey, Gramática Griega del Nuevo Testamento (Casa Bautista de Publicaciones, 1975), 176.

30. Robertson, Una Gramática, 879.

31. TNM (1984), 1582.

32. Carta de Nelson A. Herle, Jr., a Walter R. Martin, Abril 2, 1978, Pág. 2.

33. Desafortunadamente, hay una pregunta contextual menor aquí.  El texto Griego de la KIT tiene el tiempo presente zetoumen, mientras que el Nuevo Testamento Griego de las Sociedades Biblicas Unidas tiene el imperfecto ezetoumen (y ni aún menciona zetoumen como una variante textual).  Sin embargo, aún el tiempo presente zetoumen no sería aquí un PAPP, porque no hay cláusula adverbial expresando duración.

34. Robertson, 880.

35. El término predicado absoluto es una expresión formal usada para este fenómeno gramátical, que aparece tan rara vez que no hay discusión separada de este en las principales gramáticas Griegas del Nuevo Testamento; los exegetas frecuentemente se refieren a este mas simplemente como un “uso absoluto” del verbo.  Su significado ha sido discutido, por ejemplo, por Mark L. Appold, The Oneness  Motif in the Fourth Gospel:  Motif Analysis and Exegetical Probe into the Theology of John (Tubingen:  J.C. B. Mohr, 1976), 81-82; William Barclay, Introducción a Juan y Hechos de los Apóstoles (Philadelphia; Westminster Press, 1976), 117-18; Raymond E.  Brown, “Los Pasajes del Ego Eimi (‘Yo Soy’) en el Cuarto Evangelio”, en A Companion to John:  Readings in Johannine Theology, ed. por Michael J. Taylor (Staten Island, NY: Alba House, 1977), 117; et. al.

36. Martin, 1977 ed., 78 (1985 ed., 88).

37. Véase n. 32.

38. Herle, La Trinidad, 45.

39. Burton, 10 (secc. 17).

40. Herle, 50.

41. J.N. Sanders, Un Comentario Sobre el Evangelio Acorde a San Juan, ed. y completado por B.A. Mastin, Comentarios del Nuevo Testamento de Harper (New York:  Harper & Row, 1968), 236.

42. Sanders, 148.

43. Agustin de Hippo, “Homilias Sobre el Evangelio de Juan”, tr. John Gibb, Una Librería Selecta de los Padres Nicenos y Pos-Nicenos de la Iglesia Cristiana, ed. Philip Schaff, Vol. VII (Gran Rapids:  William B. Eerdmans Publishing Co., 1978; pub. orig. 1888), 244 (XLIII.17).

44. Henry Alford, Testamento Griego de Alford:  Un Comentario Exegético y Crítico, Vol. I, Parte II:  Lucas-Juan (Gran Rapids:  Guardian Press, 1976 ed. reimpresa de 1854), 802; William Barclay, El Evangelio de Juan, Vol. 2; Daily Study Bible; ed. rev. (Philadelphia:  Westminster Press, 1975), 36; Charles Kingsley Barrett, El Evangelio Acorde a San Juan, 2ª ed. (Philadelphia:  Westminster Press, 1978), 352; Friedrich Buchsel, “eimi, ho on”, Diccionario Teológico del Nuevo Testamento; Vol. II, ed. Gerhard Kittel, tr. Geoffrey W. Bromiley (Grand Rapids:  William B. Eerdmans Publishing Co., 1964), 399; Rudolf Bultmann, El Evangelio de Juan:  Un Comentario, tr. por G.R. Beasley-Murray, genl. ed., y por R.W.N. Hoare y J.K. Riches (Philadelphia:  Westminster Press, 1971), 327 n.4; Charles Harold Dodd, La Interpretación del Cuarto Evangelio (Cambridge, Ing.:  Cambridge University Press, 1953), 261; R.C.H. Lenski, La Interpretación del Evangelio de San Juan (Columbus, OH:  The Wartburg Press, 1942), 270; Barnabas Lindars, El Evangelio de Juan, New Century Bible (Londres:  Oliphants, 1972), 336; A.T. Robertson, Word Pictures in the New Testament, Vol. V (New York:  Harper & Brothers, 1932), 158-59; Rudolf Schnackenburg, El Evangelio Acorde a San Juan, 3 Vols. (New York:  Seabury Press — Crossroad Books, 1980), Vol. 2, 80, 223; Marvin R. Vincent, Word Studies in the New Testament (New York:  Charles Scribner´s Sons, 1914), 181; Brooke Foss Westcott, El Evangelio Acorde a San Juan (Gran Rapids:  William B. Eerdmans Publishing Co., 1954 reimpresión de la ed. de 1908), 28.

45. “El ego del que Jesús habló como el Revelador es el ‘Yo’ del Logos eterno, el cual estaba en el principio, el ‘Yo’ del eterno Dios mismo”.  Bultman, 327.

46. Davey, 136 (véase arriba, Págs. 88-89).

47. Schnackenburg, 224.

48. Frederick Louis Godet, Comentario  Sobre el Evangelio de Juan, Classic Commentary Library (Gran Rapids:  Zondervan Publishing Co., reimpreso de la ed. de 1893), trad. del 3er French, ed. por Timothy Dwight, Págs. 357-58, y citando a Christoph Ernst Luthard, El Evangelio de San Juan:  Descrito y Explicado Acorde a Su Carácter Peculiar, tr. Caspar Rene Gregory (Edinburgh:  T & T. Clark, 1877). 

Inicio