Jesús Como Dios en

Juan 1:1 

CAPITULO 34

La Persona Eterna del Verbo  

El propósito de estos capítulos que siguen es refutar la interpretación de los TJ de Juan 1:1 y 8:58 y defender la interpretación trinitaria de estos pasajes.  No obstante, será reconocido que estas interpretaciones conflictivas comparten algunos rasgos en común.  En este capítulo veremos donde concuerdan y difieren los TJ y los evangélicos acerca de Juan 1:1, se comparará la interpretación de los TJ con aquellas de las sectas antitrinitarias, y empezaremos nuestro estudio de la primera parte del versículo. 

Puntos de Acuerdo

Ambos, los TJ y los Cristianos trinitarios rechazan las interpretaciones modalistas y unitarias de estos pasajes.  El Modalismo es la doctrina de que Dios, quien es solamente una persona, se manifestó a sí mismo en el humano Jesucristo, de manera que en algún sentido Jesús es Dios el Padre.  Los TJ concuerdan en que Dios es una persona, pero niegan que fue encarnado en Jesús; mientras que los trinitarios concuerdan que Dios fue encarnado en Jesús, pero insisten que aunque hay solamente un Dios, ese Dios es mas de una persona.  El Unitarismo sostiene que hay solamente una persona que es Dios, y que Jesús era un simple hombre que no pre-existió su vida humana y que no es «divino» en ningún sentido literal de la palabra.  Mientras aceptan la idea de que Dios es una persona, los TJ niegan que Jesús era un simple hombre.

Con respecto a Juan 1:1, los TJ y los Cristianos trinitarios concuerdan en que Jesucristo era «el Verbo» antes de su conversión en humano.  También concuerdan, por tanto, que el Verbo era una persona viva preexistente, no meramente una abstracción o idea.  Además, concuerdan que «el Verbo estaba con Dios» significa que el Verbo — Jesucristo — existió junto a Dios el Padre como una persona distinta a él.  Finalmente, concuerdan que en algún sentido el Verbo preexistente era divino.

Estos entendimientos comunes deberán guardarse en mente a medida que las diferencias sean discutidas. 

Cómo Tratan Otras Sectas No Ortodoxas [Heréticas] Juan 1:1

Será instructivo notar al principio que los TJ no son la única secta nueva («nueva» en el sentido de originarse en los últimos dos siglos) que ofrece una re-expresión inusual de este texto de prueba clásico de la deidad de Jesucristo.  José Smith, el fundador del Mormonismo, preparó una Versión Inspirada de la Biblia en la que Juan 1:1 fue cambiado para que se leyera: 

En el principio era el evangelio predicado a través del Hijo.  Y el evangelio era la palabra, y la palabra estaba con el Hijo, y el Hijo estaba con Dios, y el Hijo era de Dios.1 

Victor Paul Wierwille, el fundador del Camino Internacional, ofreció una traducción ensanchada de Juan 1:1 que distinguía entre «el Verbo» como otro nombre para Dios y el «Verbo revelado» quien era Jesucristo y que existía «en el principio» solamente en la presciencia de Dios: 

En el principio era el Verbo (Dios), y el Verbo (revelado) estaba con (pros) Dios (con Dios en Su presciencia, no obstante, independiente de El), y el Verbo era Dios.2

Aún aquellas sectas no ortodoxas que no retraducen Juan 1:1, lo reinterpretan para que se ajuste a sus varias visiones acerca de la persona de Cristo.  Herbert W. Armstrong, el fundador de la Iglesia de Dios Universal, concordaba en que Jesús era «Dios» pero prosiguió para argumentar que los seres humanos tienen también la oportunidad de convertirse en «Dios» (o una parte de la «familia de Dios»).3  Mary Baker Eddy, la fundadora de la Ciencia Cristiana, entendía que Juan 1:1 quería decir «El Cristo-sanador era ... practicado aún antes de la era Cristiana ...»4  y también comentó sobre esto, «... Esta gran verdad de la impersonalidad e individualidad de Dios y del hombre a Su imagen y semejanza, individual, pero no personal, es el fundamento de la Ciencia Cristiana ...»5  Varios maestros en la Iglesia Pentecostal Unida y otros cuerpos Pentecostales Unitarios, que sostienen una visión modalista de Cristo, interpretan Juan 1:1 queriendo decir que el «Plan» de Dios (su interpretación de logos, generalmente traducido «Verbo») se convierte en un hombre en Jesús quien estaba en la mente de Dios desde el principio.6

Puesto que todas estas sectas son antitrinitarias, han encontrado necesario aparecer con novedosas interpretaciones de tales pasajes como Juan 1:1.  Algunas de ellas han intentado apoyar sus interpretaciones con análisis del texto Griego, notablemente El Camino Internacional y los Pentecostales Unitarios.  No obstante, ninguna de esas sectas han dedicado la atención a Juan 1:1 dada por los TJ.  Ni alguna otra secta antitrinitaria ha sido tan exitosa como los TJ en pasar su interpretación de Juan 1:1 como basada eruditamente  alternativa a la interpretación trinitaria.  Esto es por lo que la interpretación de los TJ de Juan 1:1 está mereciendo de un análisis cuidadoso especial y de una refutación desde una perspectiva ortodoxa. 

El Mismo Pasaje, Interpretaciones Conflictivas

A causa de nuestra discusión de Juan 1:1 se dará extrema atención a las actuales palabras del pasaje, será útil publicar aquí el texto Griego en forma transliterada, suministrando debajo palabra por palabra.  No hay desacuerdo entre los TJ y los Cristianos ortodoxos en cuanto al pasaje de apertura del versículo de Juan.7 

en    arche                en     ho logos     (Cláusula A)

EN EL PRINCIPIO ERA EL VERBO 

kai ho logos  en pros  ton      theon    (Cláusula B)

Y   EL VERBO ERA  CON    DIOS 

kai theos en       ho logos                  (Cláusula C)

Y   DIOS  ERA EL VERBO 

La interpretación de los TJ de este pasaje es como sigue.  Cláusula A:  La Palabra [o Verbo] vino a la existencia antes de la creación física del universo como un ser angelical poderoso, la primera y única creación directa de Jehová Dios.  El no era eterno.  Cláusula B:  La Palabra [o Verbo] existía junto con Jehová Dios como una entidad separada de Dios.  Cláusula C:  La Palabra [o Verbo] era un dios, eso es, un poderoso, un ser gobernante con gran poder, específicamente un ángel poderoso, compartiendo algunas de las cualidades de Dios pero solamente en un grado o límite inferior.

La interpretación ortodoxa, trinitaria, de Juan 1:1 podría ser resumida como sigue.  Cláusula A:  El Verbo estaba continuando en la existencia al principio del tiempo, y por tanto, era eterno.  Cláusula B:  El Verbo existía junto con Dios el Padre como una persona distinta, aunque no una unidad separada.  Cláusula C:  El Verbo era Dios en esencia, eso es, tenía la completa naturaleza, esencia, y atributos de Dios, aunque él no era la misma persona como el Padre.

La mayoría de las críticas de los TJ a la interpretación de Juan 1:1 se enfoca exclusivamente sobre la Cláusula C.  Aunque esa cláusula requerirá la atención más cuidadosa, es necesario examinar también las primeras dos cláusulas para entender la declaración de apertura de Juan como un todo. 

«En el Principio Era el Verbo»

Las primeras dos palabras del Evangelio de Juan, en arche, también empiezan el Libro de Génesis en la Versión de los Setenta (LXX).8  Los comentaristas frecuentemente han señalado este paralelo, y han sacado la obvia conclusión de que el «principio» de Juan 1:1 es el mismo principio como ese de Génesis 1:1.  No obstante, los TJ resisten esta conclusión, porque ellos desean negar que el Verbo existía «antes» del principio absoluto del tiempo, en vista de que esto significaría que el Verbo era Dios.  De esta manera, en su Edición con Referencias de 1984 de la TNM, no nombran Génesis 1:1 como una contrarreferencia de Juan 1:1, aunque otros tres pasajes son contrarreferenciados a la palabra principio (Prov. 8:22; Col. 1:15; Ap. 3:14).9

Sin embargo, no parece haber alguna razón válida para negar la conexión entre las palabras de apertura de Génesis y Juan.  Los TJ algunas veces argumentan que la omisión del artículo definido en esta cláusula es significativa — «en [el] principio» — pero este argumento fracasa:  la traducción de la LXX de Génesis 1:1 también omite el artículo definido, y las palabras de apertura de Génesis en la TNM se lee también «en [el] principio».10  El único otro argumento parece ser que la expresión en arche de sí misma no necesita referirse al principio del tiempo (Hch. 11:15; Fil. 4:15).11  El punto es trivial, en vista de que el uso de la expresión al inicio del libro en el contexto de la discusión de la creación de todas las cosas (Juan 1:3) es el que hace la expresión paralela, no el simple uso de la expresión considerada por sí misma.

Ciertamente, los paralelos entre los dos pasajes son muchos:  

1. Las palabras en arche aparecen al principio de cada libro;

2. El nombre Dios (ho theos) aparece en la frase de apertura en cada libro, y frecuentemente también después de eso.

3. Ambos pasajes hablan acerca de la creación de todas las cosas;

4. El nombre dado al Cristo preexistente, «el Verbo», [o «la Palabra»], nos recuerda de las frecuentes declaraciones en Génesis, «Y dijo Dios, Sea...» — eso es, en Génesis Dios crea por medio de hablar la palabra, en Juan él crea a través de la persona del Verbo;

5. Ambos pasajes en Griego usan la palabra egeneto («llegar a ser»), phos («luz»), y skotos o skotia («tinieblas»), y ambos contrastan la luz y las tinieblas.

Estos puntos de similitud tomados conjuntamente constituyen  un caso acumulativo poderoso para entender que en arche se está refiriendo al mismo principio en Juan 1:1 como ese de Génesis 1:1 — el principio del tiempo mismo.

Podría ser útil aquí decir algo acerca de la relación entre el tiempo y la eternidad.  Algunos filósofos y teólogos sostienen que la eternidad es simplemente tiempo sin principio y fin, mientras que otros pensadores sostienen que la eternidad es transcendente sobre el tiempo — algunas veces llamada «eterno» aunque ese no es el término más exacto para ella.  La pregunta de la relación precisa entre el tiempo y la eternidad no está contestada explícitamente en la Biblia.  Los declaraciones en Hebreo acerca de la creación de las épocas (Heb. 1:2; 11:3 sugiere que el tiempo mismo es creado.  La evidencia científica para el «big bang» como el principio del universo recientemente ha hecho claro que el tiempo y el espacio llegaron a la existencia conjuntamente con la creación del universo material.12  Por esta razón es mejor no observar la eternidad como simplemente tiempo sin principio, sino más bien como un único atributo del Dios no inmanente.

Una vez que es entendido que en arche en Juan 1:1 se refiere al principio del tiempo, se vuelve inescapablemente claro que Juan está afirmando que el Verbo era eterno.  Decir que el  Verbo era en el principio es decir la misma cosa como que el Verbo ya estaba existiendo cuando empezó el tiempo.  Si uno desea pensar de la eternidad como tiempo sin algún actual principio o fin, entonces uno parafrasería Juan como significando que el Verbo existía «antes» del principio; o, si uno prefiere, como hace este escritor, pensar del tiempo como el principio con la creación del universo tiempo-espacio y de la eternidad como la transcendencia de Dios sobre el tiempo, entonces uno parafrasería Juan como significando que la existencia del Verbo transciende el tiempo.  No obstante el punto es expresado, es lo mismo:  el Verbo es eterno.

Los TJ, por supuesto, encuentran tal conclusión intolerable.  Insisten que si aún el «principio» de Juan 1:1 es lo mismo como ese de Génesis 1:1, todo lo que Juan quiere decir es que el Verbo existía antes de la creación del universo físico.  (En vista de que parece evidente que el tiempo empezó con la creación del universo físico, tal admisión lógicamente implicaría su eternidad, pero los TJ evidentemente no han considerado esta línea de razonamiento).  Se sienten seguros que todo lo que Juan quería decir era que el Verbo ha existido desde el principio como la primera creación de Dios, pero no que el Verbo era eterno.

Si Juan hubiera querido decir que el Verbo fue la primera creación de Dios, o aún simplemente decir que el Verbo existía antes del resto de la creación, hay un número de formas en las que pudiera haberlo dicho tan claramente y sin alguna posibilidad de mal entendido.  Podría haber escrito, «Desde el principio», usando la palabra apo en lugar de en, como lo hizo repetidamente en sus escritos con la expresión ap’ arches (Juan 8:44; 15:27; 1 Juan 1:1; 2:7,13-14,24; 3:8,11; 2 Juan 5-6).  Esto demostraría su existencia al principio sin decirnos nada acerca de su existencia «antes» del principio (si tal existencia fuera posible).  O, podría haber escrito, «En el principio el Verbo llegó a ser», substituyendo la palabra en por la palabra egeneto, la cual aparece repetidamente en el prólogo (Juan 1:3,6,10,14,17).  Esto habría puesto fin al debate por siempre en favor de la interpretación del pasaje por parte de los Testigos de Jehová, en vista de que sería una afirmación explícita de la creación del Jesús preencarnado.  No obstante, Juan no escribió ninguna de estas cosas.  En lugar de eso, escribió lo que muy naturalmente sería (y como en realidad el registro histórico lo ha sido) interpretado como una declaración de la eternidad del Verbo.  «En el principio el Verbo era»; el verbo era es el verbo en tiempo pasado imperfecto en, usado aquí incuestionablemente de existencia durativa, continuada.  La existencia continua al principio del tiempo debe ser eterna por definición.

En un intento por escapar a esta línea de razonamiento, el TJ Nelson Herle ha citado el comentario de A.T. Robertson, «En consecuencia, no necesitamos insistir que en (Juan 1:1) es estrictamente durativo siempre (imperfecto).  También pudiera ser aorista».13  (Un aorista es un verbo en tiempo pasado que indica un sólo evento o un acto en un sólo punto en el tiempo, como opuesto a un proceso que va hacia adelante o estado o condición).  Lo que Herle ignora aquí es que Roberston mismo indica que mientras en no es siempre durativo, en la mayoría de los casos lo es,  y que ciertamente lo es en Juan 1:1.  La razón de por qué debe ser considerado como durativo es que aparece no sólo una vez en Juan 1:1a, sino varias veces en una serie de declaraciones acerca del Verbo (Juan 1:1abc, 2,4ab), ninguna de las cuales es aorista.  Además, hay un contraste fuerte y uniforme en el prólogo (Juan 1:1-18) entre el imperfecto en y el aorista egeneto, lo cual prueba más allá de la controversia que en en Juan 1:1 es durativo.

Nuestra examinación de la Cláusula A de Juan 1:1, entonces, nos lleva a concluir que Juan muy claramente enseña que el Verbo era eterno.  No obstante, esta declaración, no habría sido suficiente para identificar al Verbo.  ¿Es «el Verbo» simplemente otro nombre para Dios?  ¿Es el Verbo simplemente un atributo de Dios — su razón, o mente — y nada mas, o es el Verbo una persona real?  Si es una persona real, ¿es idéntico en todo sentido con Dios, o es una entidad separada y aparte de Dios, aunque eterno?  Es necesario leer e interpretar correctamente la segunda y tercera cláusulas de Juan 1:1 para contestar estas preguntas correctamente.  

«Y el Verbo Era Con Dios»

Antes de discutir el significado de esta declaración, un argumento peculiar fuera de espacio frecuentemente presentado por los TJ en esta conexión debe ser mencionado.  Es extremadamente común para los TJ preguntar con referencia a este pasaje por qué el Espíritu Santo no es mencionado como otra persona que también estaba con Dios.  La respuesta es que Juan estaba interesado en ese punto en escribir acerca del Verbo, no del Espíritu Santo.  Los TJ razonan que si el Espíritu Santo no está mencionado en Juan 1:1, entonces el Espíritu Santo (a) no estaba ahí, o (b) no era una persona; ellos optan por la última explicación.  Pero hay una tercera explicación:  Juan simplemente no se preocupó por mencionar al Espíritu Santo en ese punto.  Uno podría fácilmente argumentar (y equivocadamente) que porque Mateo menciona solamente dos mujeres en la tumba de Jesús (Mat. 28:1), que hubo solamente aquellas dos mujeres allí (compare Marcos 16:1; Lucas 24:10).  Es necio levantar oposición a la doctrina Cristiana ortodoxa histórica sobre argumentos tan débiles del silencio.

Siguiendo, un breve comentario está en orden acerca del deletreo de las palabras para «Dios» en Juan 1:1.  En la Cláusula B la palabra es theon, mientras que en la Cláusula C es theos.  Los TJ mal informados a menudo han dicho que los diferentes deletreos indicaban diferentes significados para las palabras.  Afortunadamente, la Sociedad de la Torre del Vigía ha publicado una declaración oficial admitiendo que esto no es así.  En cuanto al artículo correctamente anotado, «... la diferencia es simplemente una cuestión de obrar de acuerdo con el caso gramatical Griego que es usado».14  En idiomas tales como el Griego, los sustantivos tienen diferentes terminaciones dependiendo de cuál función ellos llevan a cabo en la frase.  La palabra Griega para «Dios», theos, puede ser deletreada en una variedad de formas dependiendo de su caso gramatical, como lo ilustran las siguientes frases:  

«Mira, el Cordero de Dios» (theou; Juan 1:29 TNM).

«A Dios ningún hombre lo ha visto jamás» (theon, Juan 1:18a TNM).

«Porque tanto amó Dios al mundo» (theos; Juan 3:16 TNM).  

En las frases anteriores, theou está en lo que es llamado el caso genitivo, theon está en el caso acusativo, y theos está en el caso nominativo.  «Nominativo» se refiere al caso en el que un sustantivo es usado ya sea como el sujeto o además para identificar al sujeto.  En la frase, «Juan, el hombre que usted vió, es profesor», las palabras Juan, hombre, y profesor son todos nominativos (aunque solamente la palabra Juan es el sujeto).

No hay necesidad aquí de discutir el significado del término con (pros) en vista de que los TJ (a diferencia de los modalistas tales como los Pentecostales Unitarios) reconocen que el Verbo era una persona existiendo junto con el llamado «Dios».  Lo que necesita ser tratado en alguna profundidad es la pregunta de cómo el Verbo puede estar con Dios y aún ser Dios.  El argumento más básico de la Torre del Vigía contra tomar Juan 1:1 como una afirmación de que el Verbo es el Dios Todopoderoso es que del Verbo es dicho en el mismo versículo que está «con Dios», y obviamente nadie puede estar consigo mismo; por tanto, el Verbo no puede ser Dios.15

En un respecto los TJ están completamente en lo correcto.  El Verbo ciertamente no puede estar con «Dios» y ser «Dios» a no ser que el término Dios de algún modo cambie de significado del primero al segundo uso.  La pregunta es qué clase de cambio en matiz debe ser inferido.  Esta pregunta no puede ser contestada aparte de un estudio cuidadoso de la Cláusula C.  El error en que caen los TJ ahí es la afirmación tácita de que «el Verbo era Dios» necesariamente significaría «el Verbo era el Padre».  Los Cristianos ortodoxos niegan esta interpretación, creyendo que Juan quiere decir que el  Verbo estaba con Dios (el Padre) y que el Verbo era Dios por naturaleza (el Hijo).  Una traducción parafraseada completamente expandida de Juan 1:1 que pone de manifiesto la tergiversación así entendida por los intérpretes trinitarios puede ser leída como sigue:

En el principio el Verbo estaba existiendo;

y el Verbo estaba existiendo en relación con la persona comúnmente conocida como Dios, eso es, el Padre;

y el Verbo mismo era esencialmente Dios.  

No hay nada contradictorio acerca de decir que el Verbo estaba con Dios y era Dios, mientras «Dios» es usado en dos sentidos diferentes en la frase.  Ciertamente, los mismos TJ creen que «Dios» es usado en dos sentidos diferentes en Juan 1:1; donde se equivocan es en negar que la segunda persona es exactamente Dios por naturaleza como la primera persona.  La pregunta, entonces, se convierte en cuál es la interpretación garantizada por las palabras de Juan.

De esta manera es terquedad criticar la interpretación trinitaria de Juan 1:1 como si se asumiera que «Dios» tiene exactamente el mismo significado en la Cláusula B como en la Cláusula C.  Una publicación de los TJ argumentaba que si «Dios» es entendido que quiere decir la Trinidad, entonces Juan 1:1 significaría que el Verbo estaba con la Trinidad y era la Trinidad; o si «Dios» es tomado para que se refiera al Padre, entonces el Verbo estaba con el Padre y era el Padre.16  Tal razonamiento es extremadamente superficial e ignora lo que los intérpretes trinitarios realmente dicen que el pasaje significa.

Pudiera ser preguntado sobre qué bases los trinitarios interpretan «Dios» en la Cláusula B significando «Dios el Padre» y «Dios» en la Cláusula C significa Dios y aún no referirse al Padre sino al Hijo.  La respuesta a esta pregunta debe esperar un estudio cuidadoso de la Cláusula C, el cual iniciaremos en el siguiente capítulo.

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Anotaciones al Pie

Capítulo 34    La Persona Eterna del Verbo 

1. Véase Jerald y Sandra Tanner, El Mundo Cambiante del Mormonismo (Chicago:  Moody Press, 1980), 383-395, para una discusión de la Versión Inspirada y su traducción de Juan 1:1.

2. Victor Paul Wierwille, Jesucristo No es Dios (New Knosville, OH: American Christian Press, 1971), 85.  Para un análisis evangélico crítico, véase Robert Sumner, ¡Jesucristo ES Dios! (Murfreesboro, TN: Biblical Evangelism Press, 1985).

3. Para un resumen y crítica corta de la teología de Armstrong, véase el artículo revisado de este autor, «Misterio de las Eras:  Una Crítica Resumida», Christian Research Journal 9,3 (Winter 1987).  Para una profunda refutación de la doctrina de que el hombre puede convertirse en «Dios» o «dioses», véase de este autor «¿Somos Dioses?  Visiones Ortodoxas y Heréticas sobre la Deificación del Hombre», en la misma edición del CRJ (primeramente conocido como Forward; disponible del Christian Research Institute, P.O. Box 500, San Juan Capistrano, CA 92693).

4. Mary Baker Eddy, Miscellaneous Writings 1883-1896 (Boston:  Trustees under the Will of Mary Baker G. Eddy, 1896), 29.

5. Mary Baker Eddy, The First Church of Christ Scientist and Miscellany (Boston:  Trustees under the Will of Mary Baker G. Eddy, 1913), 117.

6. Para una refutación general de la enseñanza de los Pentecostales Unitarios, véase de este autor «Pentecostalismo Unitario y la Trinidad:  Una Crítica Bíblica», Forward 8,3 (Fall 1985): 22-27.

7. En 1962 la Torre del Vigía publicó un tratado que mencionaba entre paréntesis que un libro de 1904 llamado Los Evangelios Patrísticos:  Una Versión al Inglés de los Santos Evangelios Como Existían en el Siglo Segundo, por Roslyn D’Onston, afirmaba en una nota que la verdadera lectura de Juan 1:1 «probablemente» debería ser «de Dios» (theou) en lugar de «Dios» (theos), de manera que Juan 1:1c tendría que leerse, «y el Verbo era de Dios» («El Verbo» — ¿Quién Es?  Según Juan [Watchtower Bible and Tract Society (de aquí en adelante WTBTS), 1962], 53-54).  Sin embargo, el tratado continua ignorando esa declaración y discute Juan 1:1 sobre la suposición de que el texto originalmente se leía kai theos en ho logos, y discusiones subsecuentes de Juan 1:1 en la publicaciones de la Torre del Vigía invariablemente han asumido la exactitud del texto Griego.  En vista de que el argumento de D’Onston estaba basado en la especulación y no en la evidencia fuerte, en vista de que aún los TJ evidentemente reconocen que el pasaje como lo tenemos es genuino, estamos seguros de ignorar la corrección textual propuesta.

8. La Versión de los Setenta era una traducción del Antiguo Testamento Hebreo-Arameo al Griego producida por los Judíos de habla Griega en el tercer siglo A.C.  Fue usada bastante por los escritores del Nuevo Testamento.  Fue llamada la «Septuaginta» porque supuestamente fue traducida por setenta hombres (de esta manera la abreviación LXX).

9. Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras:  Con Referencias [de aquí en adelante TNM (1984)] (WTBTS, 1984), 1281.  La contrareferencia en cuanto a «principio» en Génesis 1:1 nombra un solo texto, Hebreos 1:10 (TNM [1984], 15).  ¡Irónicamente, Hebreos 1:10 está hablando de la eternidad de Cristo!

10. El paralelo no era siempre notable en la TNM; en la primera edición de la porción del Nuevo Testamento de la TNM, en arche en Juan 1:1 fue traducida «Originalmente».  Algunos TJ aún usan el argumento de esta traducción de que el Verbo tuvo un «origen»; y hoy día algunos TJ argumentan que la simple presencia de la palabra principio en Juan 1:1 prueba que el Verbo tuvo un principio (mientras que, como estamos buscando demostrarlo, el punto de Juan es exactamente lo opuesto).

11. Herle, La Doctrina de la Trinidad, 36.

12. Sobre este tema véase Hugh Ross, «La Cosmología Confronta a Cristo, el Creador» (Razones Para Creer, 1987, ed. rev.; disponible del P.O. Box 5978, Pasadena, CA 91107).

13. A.T. Robertson, Una Gramática del Griego del Nuevo Testamento a la Luz de la Investigación Histórica (Nashville: Broadman Press, 1934), 883, citado en Herle, 37.

14. La Atalaya (Mayo 15, 1977), 319.

15. Razonamiento a Partir de las Escrituras (WTBTS, 1985), 409.

16. «El Verbo» — ¿Quién Es?  Según Juan (WTBTS, 1962), 6.

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