CAPITULO 28
¿CUALES SON ALGUNAS DE LAS OBJECIONES COMUNES
A LA DEIDAD DE CRISTO?
Las personas hoy día tienen un número de objeciones comunes, o dificultades intelectuales con el tema de la deidad de Cristo. Este capítulo discute brevemente algunas de ellas, en particular algunas que surgen entre las personas que están muy familiarizadas con las declaraciones y fraseología Bíblica.
Génesis 18:1-2.
“Después le apareció Jehová ... y alzó sus ojos y miró, y he aquí tres varones..."
Los Testigos de Jehová creen que es imposible para el único Dios verdadero existir como tres personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo. No obstante, la Biblia, en Génesis 18-19, muestra a Dios apareciendo a Abraham como tres varones. Este relato puede ser usado para ayudar a los TJ a ver que aún lo imposible (desde un punto de vista humano) es posible con Dios. Discuta con ellos, como se sugiere aquí:
En la propia Traducción del Nuevo Mundo de la Sociedad de la Torre del Vigía, en Génesis 18:1-2, Dios aparece a Abraham como tres hombres (o ángeles). Abraham se dirigió a los tres como “Jehová” (v.3). Cuando los tres hombres responden, el episodio es descrito intercambiablemente como “ellos” hablando (v.9) y “Jehová” hablando (v.13). Cuando dos de los tres hombres parten para visitar a Lot en Sodoma, Abraham continua llamando al que se queda como “Jehová”, pero Lot se dirige a los otros dos como “Jehová” (Gén. 18:22,30 y 19:1,18).
Por sí mismo, esta narración no prueba la doctrina de la Trinidad. Pero, en lo más mínimo, demuestra que es posible para Dios manifestarse a Sí mismo como tres en uno. El hecho de que este concepto esté más allá del completo entendimiento del intelecto humano no debiera hacer que los Testigos de Jehová lo desechen. Como el apóstol Pablo escribió: “... nuestros conocimientos de Dios son ahora muy limitados, como si apenas alcanzáramos a ver su figura en un espejo defectuoso y de mala calidad; pero un día lo veremos tal como es, cara a cara. Mis conocimientos ahora son vagos, borrosos, pero en aquel día lo veré con la misma claridad con que El me ve el corazón” (1 Cor. 12:13 - Versión la Biblia al Día).
La discusión anterior puede ayudar a los TJ a reconsiderar el concepto de un Dios en tres personas.1
Los TJ no se cansan de preguntar: “Si Jesús, cuando estaba
en la cruz, era realmente una encarnación de Jehová, ¿quién estaba en el cielo?”
Esta es una pregunta lógica a la que el capítulo 18 de Génesis da catorce
respuestas, cada una confirmando las demás. Como se narra en Génesis 18,
Abraham tuvo tres visitantes: Dos de ellos era ángeles (Gén. 19:1); pero
al tercero ¡se le llama catorce veces Jehová Dios! Este tercer
visitante de Abraham se quedó y conversó con él, y luego al partir, dijo referente
a Sodoma: “Descenderé ahora, y veré si han consumado su obra según el clamor
que ha venido hasta mí; y si no, lo sabré” (18:21). Y así: “Jehová se fue,
luego que acabó de hablar a Abraham; y Abraham volvió a su lugar” (v.33).
Ahora bien, si hemos de creer sin vacilaciones lo que dice Juan — y los “testigos”
de Jehová concuerdan en que debe ser así —, “A Dios [el Padre] nadie le vio
jamás; el unigénito Hijo [Jesucristo], que está en el seno del Padre, él le
ha dado a conocer” (Juan 1:18). Para confundir aun más la peculiar idea que
tienen los “testigos” de Dios como una unidad solitaria, Jesús
mismo dijo concerniente al Padre: “Nunca habéis oído su voz, ni
habéis visto su aspecto”; “Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu
y en verdad es necesario que adoren” (Juan 5:37; 4:24). Aquí tenemos entonces
la evidencia. Moisés declara que Dios habló cara a cara con Abraham (Gén.
18:26), y Jesús y Juan dicen: “A Dios nadie le vio jamás”; pero Jesús deja
claro que El se está refiriendo al Padre, y lo mismo hace Juan.
Génesis 19:24 resuelve este problema para nosotros de una vez por todas; como
aun los “testigos” de Jehová se verán obligados a admitir. Aquí Moisés revela
una vista momentánea de la unidad compuesta del Dios trino:
“Entonces Jehová hizo llover sobre Sodoma y sobre Gomorra azufre y fuego de
parte de Jehová desde los cielos”. Esta es incuestionablemente la
única solución al conflicto: Dios Padre hizo llover fuego sobre Sodoma y
Gomorra, y Dios Hijo habló y comió con Abraham y Sara. A dos personas (la
Tercera Persona de la Trinidad queda revelada más plenamente en el Nuevo Testamento;
Juan 14:26; 16:7-14) se les llama Jehová (Gén. 18:21; 19:24; Comp. Isa. 9:6;
Miqueas 5;2), y ambas son Una (Echod) con el Espíritu
Santo en una unidad compuesta (Deut. 6:4). Dios Padre estaba
en el cielo, Dios Hijo murió en la cruz, y Dios Espíritu Santo consuela a
la Iglesia hasta que Jesús venga otra vez. Este es el Dios trino al que los
“testigos” de Jehová se han comprometido en ridiculizar, censurar y blasfemar
en el nombre de la “razón humana”.2
Exodo 3:14.
“Y respondió Dios a Moisés: YO SOY EL QUE SOY. Y dijo. Así dirás a los hijos de Israel: YO SOY me envió a vosotros”.
Los Cristianos reconocen universalmente que Jesucristo estaba declarando ser la Deidad cuando se refirió a sí mismo como el YO SOY: “Entonces le dijeron los judíos: Aún no tienes cincuenta años, ¿y has visto a Abraham? Jesús le dijo: De cierto, de cierto os digo: Antes que Abraham fuese, yo soy” (Juan 8:57-58). Aun los enemigos de Jesús reconocieron lo que estaba diciendo. El versículo siguiente nos dice que, cuando escucharon esto, “Tomaron entonces piedras para arrojárselas ...” (v.59). Los Judíos incrédulos observaron la afirmación de Jesús de ser el YO SOY como blasfemia, un crimen por el cual querían apedrearlo hasta la muerte.
Los Testigos de Jehová, no obstante, enseñan que Jesucristo es realmente Miguel el arcángel y que Cristo nunca afirmó ser Dios. Por tanto, para hacer que la Escritura concuerde con su doctrina, cambian la lectura de ambos versículos en su Biblia. La Traducción de la Torre del Vigía dice: “... Esto es lo que has de decir a los hijos de Israel: `YO RESULTARE SER me ha enviado a ustedes’” (Exodo 3:14, TNM), y “Muy verdaderamente les digo: Antes que Abrahán llegara a existir, yo he sido” (Juan 8:58, TNM). Por tanto, en la Biblia de los TJ, las palabras de Jesús parecen no tener conexión con Exodo 3:14.
Pero usted no tiene que ser un erudito en Griego y Hebreo para probar que la Sociedad de la Torre del Vigía ha torcido estos pasajes. La propia Biblia de estudio de los Testigos de Jehová prueba que Jesús estaba afirmando ser el YO SOY. Su impresión de 1984 de la Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras con Referencias tiene una nota al pie sobre Exodo 3:14, admitiendo que el Hebreo debería ser traducido al Griego como “Ego eimi” — “Yo soy”. Y en su Kingdom Interlinear Translation of the Greek Scriptures de 1985 revelan que las palabras de Jesús en Juan 8:58 son el mismo: “ego eimi” (nota al pie), “Yo soy” (texto interlineal).3
Salmo 83:18.
“Y conozcan que tu nombre es JEHOVA, tú solo Altísimo sobre toda la tierra”.
Este es uno de los pocos versículos que a los Testigos de Jehová les gusta citar de las otras versiones que no son su propia prejuiciada Traducción del Nuevo Mundo. En particular, les gusta citar el Salmo 83:18 de la Versión Moderna porque el nombre JEHOVA aparece allí todo en letras mayúsculas.
Muchos Testigos han anotado en la parte de atrás de sus Biblias una lista de los cuatro lugares donde JEHOVA puede ser encontrado en la versión Reina-Valera: Exodo 6:3; Salmo 83:18; Isaías 12:2 e Isaías 26:4. En su predicación puerta a puerta le preguntan al amo de casa confiado, “¿Tiene su propia Biblia a la mano?” y luego concentran la atención en uno de aquellos versículos. Están vigilantes para coger al desprevenido para que encuentre JEHOVA en su propia Biblia donde los Testigos dicen que debería de estar, algunas personas se impresionan con su conocimiento y le permiten al Testigo que entre en su casa para que les enseñe mas.
Por supuesto, el uso de la Biblia en esta forma por los Testigos de Jehová — demuestra su conocimiento superior y su afirmación de “conocer a Dios por el nombre” — esto es simplemente un truco mañoso. Hay otros grupos ocultistas que usan las transliteraciones de los nombres Hebreos para Dios, con similar efecto sobre la unicidad. Pero la verdad de la cuestión es que usando un nombre para Dios no garantiza que el que se vale de él conoce a Dios o es aprobado por El.
Por ejemplo, cuando Eva dio a luz su primer hijo después de ser expulsada del huerto de Edén a causa de su pecado, exclamó: “... He producido un hombre con la ayuda de Jehová” (Gén. 4:1, TNM). Su uso del nombre de Dios en ninguna forma prueba que ella tuviera Su aprobación.
Para demostrar que el uso de los Testigos de Jehová del nombre
Jehová no garantiza que ellos le pertenezcan, usted puede desear
citar las palabras de Jesús en Mateo 7:22-23 - “Muchos me dirán en aquel día:
Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre
echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?
Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad”.4
Salmo 110:1.
“Dice el Señor a mi Señor: Siéntate a mi diestra, hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies”. [Biblia de las Américas]
Los Testigos de Jehová llamando en una casa pueden invitar al amo de casa a traer su propia Biblia y abrir en el Salmo 110:1. Luego le pedirán que lea el versículo. El amo de casa lee que “Dice el Señor a mi Señor...” e inmediatamente está confundido. Luego el Testigo abre su Traducción del Nuevo Mundo y lee el mismo versículo: “La expresión de Jehová a mi Señor es ...” Continúan para argumentar (1) que la Traducción del Nuevo Mundo es una Biblia superior para usar, porque está no tiene al Señor hablándose a sí mismo; y (2) que el Señor Jesús debe ser un simple ser creado, en vista de que Jehová Dios se está dirigiendo a una persona distinta de él mismo.
Para contestar el primer argumento, solamente es necesario mirar al texto más contiguo. Este no dice que “el Señor” le estaba hablando “al Señor”. La mayoría de las traducciones vierten el tetragrámaton Hebreo YHWH como “el SEÑOR” (todos en letras mayúsculas en la Biblia de las Américas) o como “Jehová” (en la Reina-Valera), quien está hablando al “Señor” del Salmista (ambas en letras mayúsculas y minúsculas), el Mesías. Si resulta confusión, el problema no es con la traducción sino más bien con una falta de educación Bíblica de parte del lector. Los Cristianos conocedores que leen este versículo entenderán que Dios el Padre le está hablando al Hijo.
El segundo argumento de los Testigos — que Jesús no puede ser Dios porque “el SEÑOR” le habló a él — es también uno imperfecto. El Nuevo Testamento registra muchas conversaciones entre Jesús y el Padre, pero esto no desaprueba la deidad de Cristo. La Biblia revela que el Padre es Dios (Juan 6:27, etc.) y que el Hijo es Dios (Isaías 9:6; Juan 20:28, etc.), sin embargo, hay solamente un Dios (1 Cor. 8:4). Aunque esto parece contradecir la lógica humana de hoy día, ¿correctamente debemos asumir que Dios debe ajustarse a los modelos lógicos con los cuales estamos familiarizados en el mundo alrededor de nosotros? El es del mundo superior; nosotros somos del mundo que está debajo. Sus caminos están más allá de nuestro completo entendimiento.
En la explicación a los Testigos del hecho que el Salmo 110
muestra a Dios, el Padre, en el cielo, hablándole al Hijo (también Dios) en
la tierra, podría ayudarnos el invitarlos que giren a Génesis 18 y 19 en su
propia Traducción del Nuevo Mundo. Allí dice que “Jehová se
le apareció ...” [a Abraham] como “... tres hombres ...” o ángeles (18:1-2).
Abraham se dirigió a los tres como “Jehová” (18:3). Dos de ellos dejaron
a Abraham y salieron hacia la ciudad de Sodoma, pero Abraham continuó dirigiéndose
al individuo que se quedó como “Jehová” (18:22; 19:1). Cuando los otros dos
llegaron a Sodoma y hablaron con el pariente de Abraham, Lot, él se dirigió
a los dos como “Jehová” (19:18). Y, cuando la ciudad de Sodoma fue destruida,
la Traducción Nuevo Mundo dice en Génesis 19:24 - “Entonces
Jehová hizo llover azufre y fuego desde Jehová, desde los cielos ...” Por
tanto, a menos que los Testigos quieran afirmar que hay más de un Jehová,
tendrán que admitir que Dios puede estar en más de un lugar al mismo tiempo,
y que puede mantener conversaciones simultáneas con diferentes personas en
diferentes lugares. Esto puede hacer más fácil que ellos entiendan que el
Padre puede hablar al Hijo, sin poner en tela de juicio la deidad de Cristo.5
Proverbios 8:22-31.
“Jehová me poseía en el principio, ya de antiguo, antes de sus obras. Eternamente tuve el principado, desde el principio, antes de la tierra. Antes de los abismos fui engendrada; antes que fuesen las fuentes de las muchas aguas. Antes que los montes fuesen formados, antes de los collados, ya había sido yo engendrada; no había aún hecho la tierra, ni los campos, ni el principio del polvo del mundo, cuando formaba los cielos; allí estaba yo; cuando trazaba el círculo sobre la faz del abismo; cuando afirmaba los cielos arriba ...”
El pasaje de Proverbios 8:22 al 36, interpretado a la luz de Juan 1:1-3 y Colosenses 1:17, podría aplicarse, ciertamente, al eterno Hijo de Dios. Pero para algunos esta proyección interpretativa sólo es probable. No se puede afirmar -dicen los exegetas-, dogmáticamente, que esta porción del Antiguo Testamento se refiere, en efecto, a Cristo.
Algunos textos Bíblicos, al parecer, pertenecen en su origen a una corriente de especulaciones relativas al carácter preexistente o hipostático de la sabiduría. Según Prov. 8:22 y Sigs., se diría que la sabiduría haya existido antes de la creación del mundo y que estuvo asociada, como poder ordenador, a Dios, poder creador; pero como se trata de un texto aislado en el Antiguo Testamento, parece, sin duda, más justo ver, en los pasajes que hablan de la sabiduría como de una persona, personificaciones poéticas de uno de los más grandes atributos divinos.
¡Bravo por la brillante exégesis! ¡Y un aplauso también a la ignorancia teológica que revela el razonamiento! Porque, por lo visto, los Testigos no saben que engendrar no es exactamente lo mismo que crear. La madre no crea al hijo, sino que lo engendra. Y engendrar es formar la vida sacando vida del seno mismo de la vida. Es decir, de su propia sustancia, de su seno, así también Cristo es engendrado de Dios en el sentido de que El emana de Dios mismo. O dicho de otro modo: el Hijo, por ser eterno, existía ya en el seno del Padre, eternamente engendrado, y habiendo estado siempre dentro de Dios. “A Dios nadie le vio jamás; el unigénito hijo (o: `el Dios unigénito’), QUE ESTA EN EL SENO DEL PADRE, él le ha dado a conocer”.
No obstante, aun concediendo que la Sabiduría mencionada en Proverbios pueda referirse al Logos, vienen los Testigos de Jehová con su propio discernimiento y dicen muy ufanos: “Por cuanto un padre humano es anterior a su hijo, tiene que haber habido un momento en que el Hijo fue engendrado por el Padre, lo que señala la anterioridad del Padre con respecto al Hijo, y aquí se nos dice que la Sabiduría fue engendrada, lo que indica que Cristo como Logos, tuvo principio, fue creado” (Véase también Hebreos 1:5). Para los Hebreos un hijo es uno que participa en la naturaleza del otro con personalidad distinta. Así pues, el término puede aplicarse al Hijo de Dios con toda propiedad por su comunidad de existencia eterna con el Padre. Ahora bien, en el orden cronológico, un padre y un hijo son totalmente contemporáneos. Nadie es padre mientras no tiene el hijo. En el mismo instante en que existe el hijo, ya existe el Padre. Por tanto, el padre empieza a ser padre tan pronto como el hijo empieza a ser hijo.6
Este pasaje de Proverbios se refiere a la “sabiduría” y no a Cristo, es una personificación de la sabiduría, antes que una referencia a Jesús. Los versículos 1,11-12; y 9:1 hacen esto claro. La sabiduría en Proverbios es “ver la vida desde la perspectiva de Dios”. Es descrita como femenina en Proverbios (1:20-23; 2:1-11; 8:1-3). Lea Prov. 2:1-7 y trate de colocar “Cristo” en cada lugar donde es mencionada la “sabiduría”. Esto hace que su argumento se marche de prisa.7
En efecto, algunas traducciones describen a Dios poseyéndola antes que formando la sabiduría (v.22). La mención del nacimiento de la sabiduría, aparentemente, la retrata como habiendo sido concebida desde la eternidad, pero habiendo sido dada a luz para la obra de la creación.
La Traducción Nuevo Mundo de los Testigos de Jehová vierte el v.22 de esta manera: “Jehová mismo me produjo como el principio de su camino ...” Con esa traducción quieren seguir la Versión de los LXX, o Septuaginta, toda en griego, que consigna: “El Señor me creó ...”, y de la cual los Arrianos del siglo cuatro de nuestra era tanto abusaron, con el fin de defender su estrambótico unitarismo.
De esta forma fuerzan el verbo hebreo qanah (que en el texto aparece en forma imperfecta y pronominal, qanani), para que tenga el sentido de “crear” o “hacer”. Todo esto es insostenible. Podemos afirmar con toda seguridad que esta traducción es equivocada, tanto en la versión de los LXX como en la de los Testigos de Jehová.
Los especialistas en lenguas semíticas, entre los cuales
se destaca F.C. Barney, afirman que el verbo hebreo qanah tiene
el sentido de “engendrar” (cosa bien diferente de crear, como veremos enseguida),
“obtener”, y especialmente el sentido de poseer”. Pero nunca significa “hacer”
o “crear”. Se trata, pues de un error de la Versión de los LXX, adoptado
por los Jehovistas.
El Texto Original
Para comprender mejor este punto, vamos a reconstruir los
tres versículos en debate en el original hebreo, con su traducción verbal:
Yeheve qanani rei’shith darko
El Señor (me) poseía (en el) principio (de su)
camino
Quedhen miphalaiv me’az. Me’olam
(de la) antigüedad (sus) obras desde. Desde la
eternidad
missakti mer’ish miqqadmei’rec,
fui ungida desde el origen, antes del comienzo (de
la) tierra,
be’yn-tehimoth cholalti.
cuando (no había) profundidad fui
engendrada.
Reduciendo los términos a su orden lógico, tenemos: “El
Señor me poseía desde el principio de su camino, desde
sus obras más antiguas. Desde la eternidad fui ungida, desde
el origen, antes que existiese la tierra. Fui engendrada antes que hubiese
abismos”.
Eternidad de la Sabiduría
La clave del sentido se halla en la exacta traducción
de los verbos. Analicemos los tres casos en consideración:
1. En el versículo 22 aparece el verbo qanah, cuya traducción más exacta es “poseer”, en el imperfecto, tal como está en la Reina-Valera y en la Biblia de las Américas. Esto significa que desde el principio la sabiduría de Dios estaba con él. Aquí no se refiere a que la Sabiduría fuera lo primero en ser creado; porque la sabiduría de Dios, es ciertamente inseparable de él. Por el contrario, debemos entender que la Sabiduría estaba con él desde toda la eternidad.
2. En el v.23 aparece el verbo nassak, que algunos vierten por “establecer”. Lo traducimos en forma de participio pasivo. Los mejores léxicos hebreos le dan varios sentidos: 1) derramar, 2) ofrecer libaciones, 3) instalar, 4) tejer, y 5) ungir. En adición comparemos varias versiones:
a. Biblia de las Américas: “Desde la eternidad fui establecida ...” - en su nota marginal dice: “o, consagrada.
b. Versión Moderna: “Desde la eternidad fui yo ungida ...”
c. Nacar-Colunga: “Desde la eternidad fui yo ungida ...”
El comentario Bíblico de Davidson tiene la siguiente explicación del versículo 23: “Ungida puede referirse a que Dios nombró a la sabiduría para realizar su tarea. Esa palabra se usa con el sentido de consagrar... La sabiduría precedió a todos los seres creados, y aun hasta las primitivas profundidades. Pero eso todavía no es todo. La sabiduría no sólo estuvo presente en la creación, sino que sirvió de medio de la creación”.
3. El v.24 tiene el verbo chul, al cual los buenos diccionarios dan el sentido de “retorcer”, “agitar”, “temblar”, y en poquísimos casos, “engendrar”.
Cualquiera que sea el sentido de chul (cholalti, debido a la desinencia), no cabe darle el sentido de nacimiento físico, por el hecho de que todo el pasaje es una especie de parábola. El sentido es metafórico, figurado, y es importante tener esto en cuenta.
También estaría dentro de la lógica del hebreo, traducir ese verbo así: “Antes que hubiera abismos, yo vibré”. Creemos que lo que Salomón quiso decir al referirse a la Sabiduría de Dios fue esto: “Yo estaba con Dios en el principio (y esto concuerda con Juan 1:2: “Este era en el principio con Dios”), o en el principio de sus caminos o de los planes de la insondable economía divina. Desde la eternidad fui ungida, desde el principio ... Aparecí antes que hubiese abismos”.
Todo revela inconmensurabilidad de tiempo, pues el lenguaje metafórico del texto indica la eternidad de la sabiduría; siempre presente en Dios, en todo tiempo presente con Dios, desde la eternidad presente con Dios, fusionada con él.8
En la TNM Proverbios 8:22, en la que la Sabiduría está hablando, empieza, «Jehová mismo me produjo como el principio de su camino ...» Los Testigos afirman con respecto a la Sabiduría aquí que «... la mayoría de los eruditos concuerda en que es realmente una figura retórica para aludir a Jesús como criatura celestial antes de su existencia humana» (¿Debería Creer Usted en la Trinidad?, Pág. 14, Par. 5), y luego concluyen que el Jesús antes de su existencia humana fue creado (Ibíd, Pág. 14). Hay un número de razones de por qué esta interpretación debería ser rechazada.
Primero, la palabra que los TJ traducen «produjo», y que algunas versiones han traducido «creada», es la palabra qanah. Esta palabra es usada frecuentemente en Proverbios, nunca con el significado de «crear» sino siempre «adquirir» o «comprar», eso es, adquirir con dinero (Prov. 1:5; 4:5,7; 8:22; 15:32; 16:16; 17:16; 18:15; 19:8; 20:14; 23:23). Ese es también su significado consistente en las al menos setenta apariciones en las que es usada en otros lugares en el Antiguo Testamento
Segundo, la «sabiduría» está personificada, no solo en Proverbios 8:22-31, sino a través de Proverbios 1-9. Nada en Proverbios 8:22-31 sugiere que esta es una «sabiduría» diferente a la que es hablada en los capítulos precedentes y siguientes. Por tanto, si tomamos 8:22 para hablar literalmente acerca de Cristo, debemos también asumir que Cristo es una mujer que clama en las calles (1:20-21), y que vive con alguien llamada «Cordura» [o «sagacidad», 8:12; TNM] en una casa con siete columnas (9:1).
Tercero, el texto se lee del todo naturalmente como una forma poética de decir que la Sabiduría preexistía eternamente con Jehová. En los capítulos previos Salomón ha urgido a su hijo a «adquirir» (qanah) sabiduría (Prov. 4:5,7), y este desafío es continuado en los últimos capítulos (16:16; 17:16; 19:8). En Proverbios 3:19-20 Salomón declara brevemente que Dios ejerció sabiduría en su obra de la creación. A través de Proverbios 1-9, y especialmente en los capítulos 8 y 9, la sabiduría es personificada como una mujer que clama en las afueras de la ciudad para que se tome instrucción de ella (Cap. 8) y se venga a comer en su mesa en su casa (Cap. 9).
En medio de esta sección altamente poética de Proverbios aparece un pasaje (8:22-31) que habla de la adquisición de Dios (qanah nuevamente) de sabiduría antes de sus hombres, y de su creación del mundo a través de la sabiduría — claramente paralelo en significado a 3:19-20, y tan claramente debe ser tomado como una personificación del propio atributo de Dios de la sabiduría. Eso es, el punto es que después de urgir a su hijo a «adquirir» sabiduría, Salomón contesta la pregunta de su hijo, por decir, «¿Dónde adquirió Dios la sabiduría?», en efecto, «Dios adquirió la sabiduría en la eternidad», eso es, Dios siempre ha tenido sabiduría. De esta manera 8:23 dice, «Desde la eternidad fui establecida ...» (Biblia de las Américas); la frase desde la eternidad es la misma frase usada de Dios en el Salmo 90:2, donde los TJ reconocen que Dios está siendo descrito como no teniendo principio. [Usted Puede Vivir Para Siempre en el Paraíso Tierra, Pág. 44, Pár. 25].
Como Derek Kidner lo puso tan bien en su comentario sobre Proverbios: «...el presente pasaje hace excelente sentido al nivel de la metáfora: eso es, como una forma poderosa de decir que si no debemos hacer nada sin sabiduría, Dios mismo ha hecho y no ha hecho nada sin ella. La sabiduría por la cual el mundo es correctamente usado no es otra que la sabiduría por la cual existe» – (Derek Kidner, Los Proverbios: Una Introducción y Comentario, Tyndale Old Testament Commentary, Pág. 79).
Entonces, es improbable que Proverbios 8:22-31 debiera ser entendido como una descripción de Cristo, aunque algunas cosas dichas allí de la sabiduría pudieran ser cumplidas en un profundo sentido en Cristo, exactamente como 2 Samuel 7:14 ciertamente estaba hablando acerca de Salomón, aunque en un sentido profético tuvo un mas grande cumplimiento en Cristo (Heb. 1:5b). De esta manera, asumir que Proverbios 8:22 era una descripción de Cristo, sería exactamente tanto error argumentar de Proverbios 8:22 que Cristo fue creado como argumentar de 2 Samuel 7:14 que Cristo sería un pecador. En realidad, sería uno de los peores errores, porque Proverbios 8:22, cuidadosamente interpretado, no está afirmando un origen creado de la sabiduría de ninguna manera, como hemos mostrado. Aun si lo que es dicho de la sabiduría en 8:22-31 es aplicado en alguna forma a Cristo, entonces, es una afirmación poética de que siempre ha existido, no una prueba de que fue creado.
Isaías 9:6.
“Porque un niño nos es nacido; hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz”.
Los Testigos de Jehová no cuestionan que este versículo habla proféticamente de Jesucristo, identificándolo como el “Dios Poderoso” (TNM). Pero creen que el Hijo es simplemente “un dios” — uno de los “muchos `dioses’ y muchos `señores’” (1 Cor. 8:5, TNM) — exactamente como Satanás, el diablo, es llamado “... el dios de este sistema de cosas ...” (2 Cor. 4:4, TNM). Ven a Jesucristo como un ser creado, un ángel. Acorde a la Teología de la Torre del Vigía, él ciertamente no es el Dios Jehová Todopoderoso.
Los Testigos realmente tienen dos dioses, uno grande y uno pequeño: un “Dios Todopoderoso”, Jehová — y un “dios poderoso”, Jesucristo. Jehová obtiene toda la adoración, y Jesús solamente es llamado “un dios” por vía de concesión.
Usted podría empezar por medio de preguntarle a los Testigos si creen que hay solamente un Dios verdadero. Contestarán que “si”. Pregúnteles quién es, y contestaran “Jehová”. Luego hagales leer Isaías 9:6, y pregúnteles quién es el Dios Poderoso de quien se habla aquí — “Porque un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado ...” (TNM). Admitirán que Jesús es el Dios Poderoso. Ahora pregúnteles si Jesús es el Dios Verdadero. Contestarán “¡No!” — que Jesús es simplemente “un dios”. En esta coyuntura, señáleles que su teología lleva a una de dos conclusiones: que si (1) no es el Dios Verdadero, Jesús tendría que ser un falso dios, o que (2) ellos tienen dos Dioses Verdaderos.
Ahora vaya a la Biblia para demostrarle a los Testigos de Jehová que el Dios Poderoso y el Dios Todopoderoso son el mismo. Usted puede hacer esto en dos pasos. Primero, muestre que el Cristo resucitado no es solamente poderoso, sino Todopoderoso; y segundo, muestre que Jehová Dios Todopoderoso también es llamado el Dios Poderoso.
Primero: Haga que el Testigo lea, en Hebreos 1:3, que Jesucristo es quien “... sustenta todas las cosas con la palabra de su poder ...” ¿Cómo podría alguien ser mas todo poderoso que eso? Luego gire a Mateo 28:18 y muestre que Jesucristo tiene “toda autoridad” (TNM) o “todo poder ... en el cielo y en la tierra” (Biblia Latinoamericana, Nacar-Colunga, N.T. Comunidad Taizé). Por definición, esto es lo que la palabra todopoderoso significa. Por tanto, Jesucristo es todopoderoso.
Segundo: Pregúntele al Testigo: “En vista de que Isaías era Judío y por tanto, creía en el único Dios - Jehová - ¿quién entendió Isaías que era el Dios Poderoso? Ciertamente, Isaías entendía que el Dios poderoso era Jehová. Siguiente paso, invite al Testigo para que lea Isaías 10:20-21 en su propia Biblia de la Torre del Vigía: “... los que queden de Israel ... ciertamente se apoyarán en Jehová, el Santo de Israel, con apego a la verdad. Un simple resto volverá, el resto de Jacob, al Dios Poderoso ...” Si, la Palabra inspirada escrita a través de Isaías llama a Jehová “el Dios Poderoso”.
Finalmente, para reforzar el punto, pídale al Testigo que
gire a Jeremías 32:18 en su propia Traducción del Nuevo Mundo.
Pero, antes de que lo lea, recuérdele que la organización de la Torre del
Vigía enseña que el Dios Poderoso y el Dios Todopoderoso son diferentes —
Jesús siendo el Poderoso y Jehová el Todopoderoso. Luego haga que el Testigo
lea lo que Jeremías escribió acerca del “... Dios verdadero, el Grande, el
Poderoso, Jehová de los ejércitos por nombre” (Jeremías
32:18, TNM). Por tanto, en vista de que Jesús es el Dios Poderoso,
y Jehová es el Dios Poderoso, ¿quién debe ser Jesús? (Deje
que el Testigo llegue a la inescapable conclusión en su propia mente de que
Jesús es Jehová).9
Daniel 10:13,21; 12:1.
“... Miguel, uno de los príncipes prominentes, vino para ayudarme ... Miguel, el príncipe de ustedes ... Y durante aquel tiempo se pondrá de pie Miguel, el gran príncipe que está plantado a favor de los hijos de tu pueblo ...” (TNM).
La Sociedad de la Torre del Vigía le enseña a los Testigos de Jehová que Jesucristo era un simple ángel, que nació como humano, murió como sacrificio por los pecados, y fue resucitado nuevamente como ángel. Se refieren a él como “Jesucristo, a quien entendemos de las Escrituras que es Miguel el arcángel ...” (La Atalaya, 2/15/79, Pág. 31). “... ¿Qué prueba esta acción de Miguel a favor del reino de Dios y de la autoridad de su Cristo a la luz de la otra evidencia que se ha presentado aquí? Prueba que Miguel el arcángel no es ningún otro sino el Hijo de Dios, ahora Jesucristo.” (Nuevos Cielos y Una Nueva Tierra, Pág. 31). “... Es razonable, por lo tanto, concluir que el arcángel Miguel es Jesucristo ... Por lo tanto, las pruebas indican que al Hijo de Dios se le conoció como Miguel antes de venir a la tierra y también se le conoció por dicho nombre desde su regreso al cielo ...” (Razonamiento a Partir de las Escrituras, Pág. 215-216). “Allí se le conoce [a Cristo] por el nombre de Miguel ...” (Asegúrense de Todas las Cosas, Pág. 276). Pero, ¿es eso lo que la Biblia realmente enseña? O es, más bien ¿una enseñanza que los líderes de la Torre del Vigía superponen en las Escrituras?
La Palabra inspirada de Dios menciona a Miguel cinco veces — como (1) “uno de los príncipes prominentes” (Dan. 10:13, TNM); (2) “el príncipe del pueblo [de Daniel]” (Dan. 10:21, TNM); (3) “el gran príncipe que está plantado a favor de los hijos de tu pueblo [de Daniel]” (Dan. 12:1, TNM); (4) “el arcángel” que “tuvo una diferencia con el Diablo y disputaba acerca del cuerpo de Moisés” pero “no se atrevió a llevar un juicio contra él en términos injuriosos” (Judas 9, TNM); y (5) participante en el conflicto celestial cuando “Miguel y sus ángeles combatieron con el dragón” (Ap. 12:7, TNM). ¿Cuál de estos versículos declara que Miguel es Jesucristo? ¡Ninguno de ellos! Es necesario leer la Escritura mas un complicado argumento de la Torre del Vigía para llegar a esa conclusión.
La Sociedad vira para apoyarse en otro versículo que no usa el nombre Miguel pero dice que “el Señor mismo descenderá del cielo con una llamada imperativa, con voz de arcángel y con trompeta de Dios” (1 Tes. 4:16, TNM). El argumento de los Testigos es este: “En 1 Tes. 4:16 se declara que el mandato de Jesucristo para que comience la resurrección se da `con voz de arcángel’, y Judas 9 dice que el arcángel es Miguel. ¿Sería apropiado comparar la voz de mando de Jesús a la de alguien que tuviera menos autoridad que él? Es razonable, por lo tanto, concluir que el arcángel Miguel es Jesucristo ...” (Razonamiento a Partir de las Escrituras, Pág. 215). Pero, si el uso de la voz del arcángel hace al Señor un arcángel, entonces teniendo la trompeta de Dios lo hace Dios — aun cuando los líderes de la Torre del Vigía harán que miremos solamente la primera parte del versículo.
¿Enseña la Biblia en alguna parte que Jesucristo es un simple
ángel? Al contrario, el primer capítulo de Hebreos fue escrito para mostrar
la superioridad del Hijo de Dios así comparado a los ángeles. Versículo tras
versículo contrasta a los ángeles con
“... su Hijo, mediante el cual creó los mundos y al cual ha hecho heredero de todas las cosas. El es el resplandor glorioso de Dios, la imagen misma de lo que Dios es ... ha llegado a ser superior a los ángeles, pues ha recibido en herencia un título mucho más importante que el de ellos. Porque Dios nunca dijo a ningún ángel: `Tú eres mi Hijo; yo te he engendrado hoy’ ... Pero en otro lugar, al presentar a su Hijo primogénito en el mundo, dice: `Que todos los ángeles de Dios le adoren’. Respecto de los ángeles, Dios dice: `Hace que sus ángeles sean como vientos, y como llamas de fuego sus servidores’. Pero respecto al Hijo, dice: `tu reinado, oh Dios, es eterno ...’ También dice: `Tú, oh Señor, afirmaste la tierra desde el principio ...” (Heb. 1:2-8,10, Versión Dios Habla Hoy).
El Hijo es “el reflejo” de la gloria del Padre “y la representación exacta de su mismo ser, y sostiene todas las cosas por la palabra de su poder” — algo que un ángel no puede hacer — aún acorde a la propia traducción de la Torre del Vigía de Hebreos 1:3 (TNM).
Además, los ángeles buenos firmemente rehusan aceptar adoración. Cuando el apóstol Juan se postró para adorar a los pies del ángel, el ángel de reprendió, diciendo: “... ¡Ten cuidado! ¡No hagas eso! ... Adora a Dios” (Ap. 22:8-9, TNM). Pero el mandamiento del Padre con respecto al Hijo es “Y que todos los ángeles de Dios le adoren” (Heb. 1:6, TNM, edición 1963, 1967). En las ediciones posteriores, la Sociedad de la Torre del Vigía ha cambiado “adorar” por “rindan homenaje” en Hebreos 1:6. Aún, sin hacer caso de como esta es traducida, la misma palabra Griega proskuneo es usada tanto en Ap. 22:8-9 como en Hebreos 1:6. El proskuneo (adoración o rendir homenaje) que los ángeles rehusan aceptar, pero dicen que se dé solamente a Dios, es el mismo proskuneo (adoración o rendir homenaje) que el Padre manda que se dé al Hijo en Hebreos 1:6. Por tanto, el Hijo no puede ser un ángel, sino que debe ser Dios. (Véase discusión de Hebreos 1:6).10
Las personas que dejan de seguir la organización de la Torre del Vigía y empiezan a seguir a Jesucristo, pronto empiezan a apreciar que el no es un ángel. Esta comprensión es importante, para que puedan “... honrar al Hijo así como honran al Padre ...” (Juan 5:23, TNM).
Los Testigos de Jehová creen que en el principio Jesús fue
creado como el arcángel Miguel en el cielo. Luego, dicen ellos, salió de
la existencia y nació en la tierra como hombre. Jesús luego “murió, y murió
para siempre”. Tres días después de la muerte de Jesús, Jehová creó una criatura
espíritu, Miguel. En vista de que los Testigos no creen que Dios tomó la
naturaleza del hombre en Jesús, creen en tres creaciones separadas de Jesucristo.
Preguntamos: ¿Cómo puede usted decir que estos tres individuos son la misma
persona, si no hay continuidad entre ellos? Miguel, el arcángel no tenía
autoridad para reprender a Satanás (Judas 9). Pero Jesús reprendió a Satanás
en el desierto (Mat. 4:10). ¿Cómo, entonces, preguntamos, puede usted decir
que Jesús es Miguel?11
Mateo 6:9.
“Ustedes, pues, tienen que orar de esta manera: Padre nuestro [que estás] en los cielos, santificado sea tu nombre”. (TNM).
Los Testigos de Jehová señalan que el nombre de Dios debe ser santificado, y “prueban” de esta manera que debemos usar el nombre Jehová, para que nuestras oraciones sean escuchadas por Dios. ¿Pero es esto lo que Jesús enseñó? ¿Empezó él su propia oración con la expresión “Jehová Dios”, como lo hacen los Testigos?
¡En absoluto! Mientras la expresión en la oración con respecto a que el nombre de Dios debe ser santificado (tratado como sagrado o santo), Jesús enseñó a sus discípulos a orar al “Padre nuestro”, no a “Jehová Dios”. Dijo, “Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro ...”
Muchas de las oraciones personales de Jesús también están registradas en la Biblia, y en estas coloca el mismo ejemplo:
“... Padre, te doy gracias ...” (Juan 11:41, TNM).
“Abba, Padre, todas las cosas te son posibles ...” (Mr. 14:36, TNM).
“... Padre, la hora ha llegado ...” (Juan 17:1, TNM).
Los Testigos podrían objetar por medio de decir, “Jesús tenía una relación estrecha y especial con el Padre. Eso es por lo que no se dirigió a él como `Jehová’”. Podríamos reconocer que hay algo de verdad en eso, pero el propósito de Jesús era el de traer a todos los discípulos a una relación estrecha y especial con Dios, también. “... Nadie viene al Padre sino por mí ...”, enseñó Jesús (Juan 14:6, TNM). De los Cristianos que vienen al Padre a través de Jesús, la Biblia dice: “... habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre! El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios” (Rom. 8:15-16).
Es obvio que las palabras de Jesús en Mateo 6:9 ciertamente
no enseñan la necesidad de usar el nombre Jehová en la
oración.12
“Ninguno Hay Bueno, Sino Sólo Uno, Dios”
Un hombre una vez se acercó a Jesús y dijo: “... Maestro bueno ...” Jesús le interrumpió: “¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno, sino sólo uno, Dios” (Marcos 10:17-18). A primera vista pareciera que Jesús estaba negando Su divinidad. No lo estaba. Más bien, estaba subrayando que sólo Dios era bueno. La Escritura es clara. Jesús era “sin pecado”, “santo”, “inocente”, “justo”, “apartado de los pecadores”, y “sin mancha” (Hechos 3:14; 2 Cor. 5:21; Hebreos 4:15; 7:26; 1 Pedro 2:22; 1 Juan 3:5). Por todos estos modelos de bondad, Jesús verdaderamente era “bueno”. De esta manera, Jesús compartía un atributo de Dios: La bondad.
Una posible razón para la respuesta de Jesús a la declaración del hombre era la de medir la profundidad de su conocimiento de quien era El, y cuan serias eran sus intenciones de seguirle. Tan pronto como Jesús le dijo al hombre que no hay sino uno bueno, Dios, le pidió al hombre que vendiera todas Sus posesiones y le siguiera como discípulo. Nótese que no dijo “Sigue a Dios”, sino “Sígueme”. Contrario a las primeras impresiones, este pasaje presta fuerte apoyo a la deidad de Cristo.
En conclusión, casi todos los argumentos usados para negar
que Jesús es Dios radica en un concepto equivocado de Filipenses 2:6-11, que
enseña que Jesús tenía dos naturalezas, la humana y la divina. Jesús “existió”
en dos “formas”, como Dios (v.6) y como hombre (“siervo”, v.7). El texto
enseña que Su primer estado era una posición de “igualdad” con Dios, el segundo
un estado “humilde”. Casi todos los versículos usados para argumentar que
Jesús no era igual a Dios el Padre, y que por tanto no uno con Dios, comparan
a Jesús en su estado humilde como hombre con la posición exaltada de Dios
en el cielo. Es pasado por alto el hecho de que Jesús dejó su exaltada posición
de igualdad con Dios el Padre para convertirse en hombre, murió por los pecados
del mundo, resucitó, y luego una vez mas es exaltado.13
Marcos 12:29.
“Jesús le respondió: El primer mandamiento de todos es: Oye, Israel; el Señor nuestro Dios, el Señor uno es”.
Este es un pasaje que los Testigos de Jehová citan al presentar su caso en contra de la doctrina de la Trinidad. Se concentran en la declaración de que Dios es uno. Pero lo que fallan en entender es que el Nuevo Testamento revela esto como una unidad compuesta.
Hay una buena razón de por qué los Judíos pre-Cristianos no comprendían la unidad compuesta de Dios: ¡Aun no había sido revelada! Pero, en el caso de los Testigos de Jehová, la verdad revelada en la Escrituras ha sido escondida de sus ojos por sus líderes.
Deje que el Testigo sepa que usted está de acuerdo con él en que Dios es un Dios. Dígale al TJ que usted no cree en tres Dioses. Luego hágale varias preguntas para estimular el razonamiento del TJ sobre el tema: ¿Puede el único Dios verdadero escuchar la oración de diferentes personas al mismo tiempo? ¿Podría él hablar a más de una persona al mismo tiempo, si decidiera hacerlo así? ¿Puede hacer cosas en más de un lugar al mismo tiempo?
Dígale al Testigo que quisiera que considerara una pregunta hipotética: “Suponga que Dios decidiera personalmente visitar la tierra. ¿Tendría que dejar el cielo para hacerlo así? O ¿podría visitar la tierra, mientras aún permanece en el cielo para dirigir el universo?” (El Testigo no querrá contestar). Continúe diciendo: “No voy a pedirle que esté de acuerdo con que Dios hizo tal cosa. Pero ¿piensa usted que él podría hacer eso si quisiera?” Sin pretender una descripción o definición exacta de la Trinidad, ayude al Testigo a abrir su mente a la posibilidad de que la calidad de único de Dios puede estar compuesta.
Luego proceda a mirar y leer estos pasajes con el TJ: Génesis
18:1-2; 1 Cor. 6:19; Col. 2:9 y Ap. 1:7-8). [Véase la discusión de estos
versículos].14
Jesús Tenía Conocimiento Limitado
Como ser humano, Jesús tuvo conocimiento limitado. Hablando de Su segunda venida, dijo: “Pero de aquel día y de la hora nadie sabe, ni aun los ángeles que están en el cielo, ni el Hijo, sino el Padre” (Marcos 13:32). Como se discutió al principio, Jesús en su papel de “siervo” escogió vivir la vida en términos humanos mientras estaba en la tierra, confiando en el poder de Su Padre, no en el Suyo propio. Por ejemplo: “... no puede el Hijo hacer nada por sí mismo...” (Juan 5:19). “No puedo yo hacer nada por mí mismo ...” (Juan 5:30). “... porque yo hago siempre lo que le agrada” (Juan 8:29). “... el Padre que mora en mí, él hace las obras” (Juan 14:10).
De esta manera, cuando Jesús, en forma de hombre, dijo que no sabía la hora de Su regreso, pudo haber sido a causa de Sus limitaciones impuestas a Sí mismo como siervo. No que El no era igual a Dios, sino más bien en este caso que había escogido no ejercitar todas Sus prerrogativas divinas.15
Aparte de lo ya dicho, quiero que demos otra consideración al sentido de este pasaje de Marcos 13:32. La ignorancia del día y la hora ha servido para que muchos (entre ellos los Testigos) nieguen que Jesús sea Dios. Más todavía; la locura de los herejes nos quiere obligar a esta interpretación impía, como si tuviera derecho a imponer la confesión de que así se ha de creer; y aducen la razón de que así lo ha dicho el Señor, y puede parecer muy irrespetuoso que el testimonio que él da de sí mismo sea alterado con nuestra interpretación distinta.
Y en primer lugar, antes de hablar del sentido y la razón de estas palabras, se ha de considerar, con el juicio del sentido común, si puede creerse que ignore algo de cualquier cosa aquel que es el principio de todas ellos en lo que son y serán (Col. 1:16).
Pues el Señor Jesús no ignora los pensamientos humanos; no sólo aquellos despertados por un motivo presente, sino también los que se agitarán a causa de los deseos futuros; así lo atestigua el evangelista: “... Porque Jesús sabía desde el principio quiénes eran los que no creían, y quién le había de entregar” (Juan 6:64). ¿Se podrá considerar que el poder de su naturaleza, que abarca el conocimiento de las cosas que todavía no existen y no ignora las inquietudes que habrán de soportar los ánimos todavía tranquilos, desconocía lo que existe por él y en él?
Nadie ignora lo que existe por medio de él y dentro de él. Cristo va a venir, ¿e ignora el día de su venida? Es su día, como dice el mismo apóstol: “... sabéis perfectamente que el día del Señor vendrá como ladrón en la noche” (1 Tes. 5:2), ¿y se ha de creer que él no lo conoce? Los seres humanos planean lo que tienen que hacer, lo conocen de antemano en cuanto pueden, y el conocimiento de lo que han de hacer acompaña a la voluntad de llevarlo a cabo; y el que ha nacido como Dios, ¿ignora lo que existe por medio de él y en él?
¿Cómo se puede creer que el Señor de la gloria (1 Cor 2:8), por ignorar el día de su venida, posea una naturaleza desintegrada e imperfecta, que, por una parte, tiene necesidad de venir y, por otra, no conoce el tiempo de su venida? Por lo cual seria mejor atribuir a Dios la ignorancia que le quita el poder de conocer. Y al que no quiso que ignorara el día y la hora de su pasión, ¿le privó el Padre del conocimiento del día de su poder y de la hora de ser glorificado en sus santos? (2 Tes. 1:10). ¿E impidió que conociera su felicidad a aquel a quien había concedido el conocimiento anticipado de su muerte?
La conciencia humana se niega a admitir que se piense esto de Dios de modo tan arbitrario y que se le atribuyan las imperfecciones de la mutabilidad humana. Pero Pablo, el doctor de las gentes, no tolera entre nosotros esta confesión del error impío, según la cual se cree que el Dios unigénito ha ignorado algo. Pues dice: “Para que sean consolados sus corazones, unidos en amor, hasta alcanzar todas las riquezas de pleno entendimiento, a fin de conocer el misterio de Dios el Padre, y de Cristo, en quien están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento” (Col. 2:2-3). En Cristo están ocultos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento. Pero esto no se puede decir a la vez de una parte y del todo, porque la parte significa el todo y el todo no puede ser interpretado como una parte. Pero, si el Hijo ignora el día, ya no están en él todos los tesoros del conocimiento. Pero, si en él están todos los tesoros del conocimiento, no ignora el día, pues tiene en sí todo el tesoro del conocimiento. Pero nos conviene recordar que estos tesoros del conocimiento están en él ocultos, pero no por estar ocultos dejan de estar, pues están en él porque es Dios, pero se ocultan.
Todas las veces que Dios dice que ignora, ciertamente confiesa ignorancia, pero no se encuentra limitado por ella. Pues su no saber no tiene que ver nada con la debilidad de la ignorancia, sino que se debe a que no es tiempo de hablar o a que no ha llegado la oportunidad de obrar. Dios habla así a Abraham: “Por cuanto el clamor de Sodoma y Gomorra se aumenta más y más, y el pecado de ellos se ha agravado en extremo, descenderé ahora, y veré si han consumado su obra según el clamor que ha venido a mí; y si no, lo sabré” (Gén. 18:20-21). Tenemos, por consiguiente, al Dios que no sabe y que, con todo, no ignora; pues, si sabe que los pecados son muy grandes y, a pesar de todo, baja para ver si han colmado la medida o para saberlo si no la han colmado, vemos que no lo ignora por que no lo sepa, sino que entonces lo sabe por que ha llegado el tiempo de obrar. El que Dios sepa, no es, por lo tanto, un cambio desde la ignorancia, sino la plenitud del tiempo. Hay que esperar todavía a que sepa. Pero no podemos pensar de que él no sepa, y, con todo, todavía espera para saber; por ello es preciso que el hecho de que no sepa sabiendo o sepa ignorando no obedezca más que al designio de hablar o de actuar.
No podemos dudar, por lo tanto, de que el conocimiento de Dios es cuestión de tiempo más que de mutación en él; pues, cuando se habla de que Dios sabe, se trata del tiempo de dar a conocer el conocimiento más que del momento en que se ha adquirido. Esto mismo se nos enseña con lo que se le dijo a Abraham: “No extiendas tu mano contra el muchacho, ni le hagas nada; porque ahora sé que temes a Dios, ya que no me has rehusado tu hijo, tu único” (Gén. 22:12 - Biblia de las Américas). Así pues, Dios ahora sabe. El que ahora sepa es indicación de una ignorancia anterior; pero esto no se acomoda al ser de Dios. Como tampoco es posible que antes ignorase que le era fiel Abraham, del que se ha dicho: “Creyó a Jehová, y le fue contado por justicia” (Gén. 15:6). El que ahora conozca significa el momento en que Abraham recibió este testimonio, pero no que Dios en ese momento empezara a saber. Abraham, con el holocausto de su hijo, había mostrado el amor que tenía a Dios. Dios lo conoce en el momento en que habla de ello. Pero como no se ha de pensar que antes no lo supiera, tenemos que considerar que se dice que entonces lo ha sabido porque habla. Y entre los muchos pasajes que se contienen en el Antiguo Testamento acerca del conocimiento de Dios, hemos presentado éstos sólo a modo de ejemplo, para que se comprenda que el que Dios no sepa no es debido a su ignorancia, sino al tiempo. Usted amado lector puede comparar lo que hemos dicho, con estos pasajes que anoto aquí para que los analice con respecto a la ignorancia de Dios; aunque no es ignorancia, porque la Biblia enseña que Dios lo sabe todo (Salmo 139:2-4, Hch. 1:24; Heb. 4:13); ellos son: Deut. 8:2; 13:3; Oseas 8:4; Jer. 19:5; 32:35. Estúdielos a la luz de la explicación ya presentada.
En los evangelios encontramos muchas cosas que el Señor ignora conociéndolas. No conoce a los que obran maldad y se glorían en muchos milagros hechos en Su nombre cuando dice: “Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad” (Mat. 7:21). Afirma que no conoce a aquellos a los que, con todo, no desconoce como obradores de maldad. No los conoce, por tanto, no por ignorancia, sino porque a causa de la maldad de sus obras son indignos de su conocimiento.
Tampoco como el Hijo Unigénito a las vírgenes necias (Mat. 25:3) e ignora a las que se habían descuidado en la adquisición del aceite en el momento de su venida gloriosa. Ellas se acercan y ruegan; y hasta tal punto las conoce, que les responde: “De cierto os digo, que no os conozco” (Mat. 25:12). Su acercamiento y su súplica impiden que él las ignore, pero la respuesta de que no las conoce no se refiere a la naturaleza, sino a la voluntad, ya que son indignas de ser conocidas por aquel que lo sabe todo. Y, finalmente, para que no se pensara que ignora por debilidad, habló así enseguida a los apóstoles: “Velad, pues, porque no sabéis el día ni la hora en que el Hijo del Hombre ha de venir” (Mat. 25:13). Al exhortarles a la vigilancia a causa de la ignorancia del día y de la hora, quiere que se den cuenta de que las vírgenes le eran desconocidas porque al faltarles el aceite, con su sueño y su negligencia se habían hecho indignas de entrar a las bodas.
El Señor Jesucristo, que es “... el que escudriña la mente y el corazón ...” (Ap. 2:23), no tiene una naturaleza tan débil que se encuentre en la ignorancia. Su misma ignorancia ha de interpretarse como procedente del conocimiento propio de su naturaleza. Y si hay algunos que quieran atribuirle ignorancia, teman que el que conoce sus pensamientos les diga: “¿Por qué pensáis mal en vuestros corazones?” (Mat. 9:4).
Cuando el que conoce perfectamente los pensamientos y las acciones pregunta, como ignorante, sobre los pensamientos y las acciones — como cuando pregunta a la mujer por qué ha tocado la orla de su vestido (Marcos 5:30), o a los apóstoles por qué discuten (Mr. 9:33), o a los que lloraban dónde estaba el sepulcro de Lázaro (Juan 11:34) —, no se ha pensar que realmente no sabe, sino que se trata de un modo de hablar. Pues no tiene sentido que el que, estando ausente, sabe que Lázaro ha muerto y ha sido sepultado (Juan 11:14), no sepa el lugar de su sepulcro, y que el que ve los pensamientos, no haya conocido la fe de la mujer, o que el que no necesita preguntar acerca de nada, haya ignorado la discusión de los apóstoles (Juan 16:30). Para aquel que todo lo conoce es un designio oculto el decir de vez en cuando que no conoce aquello que no ignora. Así, en el caso de Abraham oculta, por un cierto tiempo, su conocimiento; o en el caso de las vírgenes necias y de los obradores de iniquidad, en los que dice que no los conoce porque son indignos; o en el misterio del Hijo del Hombre, si pregunta como si ignorase, es debido a su condición humana. El se adapta a la realidad de su nacimiento corporal en todo aquello en que se encuentra limitada nuestra débil naturaleza. No porque sea, por naturaleza débil aquel que es Dios, sino porque Dios nacido como hombre ha asumido las debilidades de los hombres. Y las ha asumido no de modo que la naturaleza inmutable se haya transformado en una naturaleza débil, sino que el que era Dios es hombre y el que es hombre no ha dejado de ser Dios.
Al obrar y mostrarse como quien ha nacido como hombre, el Verbo, que sigue siendo Dios, utiliza con mucha frecuencia el modo de hablar propio de su ser de hombre, y muchas veces el modo de hablar de Dios es el mismo que el de los hombres, pues dice que no sabe aquello que no es tiempo de revelar o aquello que no merece ser conocido.
Por consiguiente, tenemos que comprender por qué el Señor ha afirmado que desconoce el día. Si se cree que lo ignora absolutamente, el Apóstol contradice esta afirmación: “En quien están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento” (Col. 2:3). El conocimiento está, por tanto, escondido. Y porque ha de estar escondido, para que pueda estar oculto se ha de confesar alguna vez como ignorancia. Pues, si se pone de manifiesto, ya no quedará en secreto. Por lo tanto, el Señor niega que sepa para que su conocimiento pueda quedar oculto. Y si ignora por esta razón, para que su conocimiento pueda quedar oculto, el que todo lo sabe no es ignorante a causa de su naturaleza, pues solamente ignora para que su conocimiento quede oculto. Y la razón por la que se oculta el conocimiento del día no está escondida. Pues, al amonestarnos para que estemos siempre despiertos con una fe incansable, nos ha quitado la seguridad del conocimiento cierto; y lo hace con el fin de que nuestra mente, preocupada por la incertidumbre de una esperanza tensa, desee siempre con impaciencia el día de su venida y espere siempre con confianza; con el fin de que la incertidumbre del tiempo, en la seguridad de que con todo iba a llegar, mantuviera vigilante nuestra atención. Pues así dice el Señor: “Por tanto, también vosotros estad preparados; porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que no pensáis” (Mat. 24:44). Y más adelante: “Bienaventurado aquel siervo al cual, cuando su señor venga, le halle haciendo así” (Mat. 24:46).
La ignorancia no sirvió para llevarnos al error, sino a la perseverancia. No causa daño el que se niegue el conocimiento de algo cuya ignorancia es beneficiosa, pues la seguridad del conocimiento puede provocar el abandono o negligencia en la fe, pero la expectativa incierta puede mantener incansable nuestra preparación; ésta nos hace ser precavidos para tener siempre miedo del ladrón, que elige siempre el tiempo del sueño para el robo (Mat. 24:43); pues el padre de familia siempre está vigilante por el temor del daño que se puede hacer a su casa.
Y aunque no es oscuro que la ignorancia del día no es ignorancia, sino misterio — pues él, en su designio de hacer, de testimoniar o de manifestar, ignora a la vez lo que sabe y sabe al tiempo que ignora —, pero muchos se han valido de esto (de la ignorancia de Cristo usada malamente) para negar la Deidad de Cristo. Y si alguno se atreve no sólo a decir, con palabra temeraria, estas cosas acerca del Hijo unigénito, en cuanto a su ignorancia, sino también a pensarlas con corazón impío, sepa lo que el Apóstol Pablo creía sobre el Espíritu Santo cuando escribía a los Corintios: “Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios. Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios” (1 Cor. 2:10-11).
Ya hemos enseñado que la adquisición del conocimiento en Dios no ha de entenderse como el conocimiento de lo que antes no sabía, sino que se refiere al momento de decirlo. Y porque sólo el Padre lo sepa no se ha de pensar que el Hijo no lo sabe, ya que el Hijo dice que no lo ignora para que no lo sepan también los otros y dice que solamente el Padre lo sabe para indicar que él mismo tampoco lo ignora.
Por consiguiente, si el Hijo, según el misterio divino, desconoce
el día para no revelarlo, el Padre debe ser conocido como el único que lo
sabe, porque no lo oculta.16
Juan 1:1.
“En el principio existía el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios” (Biblia de las Américas).
Hasta hace unos buenos años atrás, los Testigos de Jehová llevaban con ellos una copia de la Versión Reina-Valera de la Biblia. Pero se enfrentaron con el embarazoso problema de tratar de negar la deidad de Cristo, mientras la misma Biblia que ellos tenían en sus manos decía claramente que “el Verbo era Dios”. Este problema fue solucionado cuando la Sociedad de la Torre del Vigía publicó su primera Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras.
Ahora, cuando los Cristianos refieren a los TJ a Juan 1:1, el Testigo puede contestar, “¡Eso no está en mí Biblia!” Luego van a Juan 1:1 en su propia traducción, y leen “... la Palabra era un dios”.
Por medio de reducir a Cristo a “un dios”, la Torre del Vigía lo coloca entre los “muchos `dioses’ y muchos `señores’” de 1 Corintios 8:5 — al mismo nivel de Satanás, “el dios de este sistema de cosas” (2 Cor. 4:4, TNM).
La Sociedad de la Torre del Vigía presenta la Traducción del Nuevo Mundo como la obra anónima del Comité de Traducción de la Biblia del Nuevo Mundo - y se resisten a todos los esfuerzos por identificar a los miembros del comité. Dicen que hacen esto para que todo el crédito por la obra vaya a Dios. Pero un observador imparcial rápidamente notará que tal anonimato también proteje a los traductores de cualquier censura por los errores o distorsiones en sus traducciones. Y evita que los eruditos chequeen las credenciales de ellos. En efecto, desertores que han renunciado al cuartel general de la Torre del Vigía en años recientes han identificado a los supuestos miembros del comité, revelando que ninguno de ellos era experto en Hebreo, Griego o Arameo — los idiomas originales de los cuales la Biblia debe ser traducida.
Por muchos años los Testigos de Jehová giraron en apoyo de su traducción de “un dios” al Nuevo Testamento (137) por Johannes Greber, en vista de que Greber también traducía esto como “... el Verbo era un dios”. Usted puede Leer en su folleto “El Verbo” — ¿Quién Es? Según Juan, en la página 4-5 una lista de los argumentos y bases para que Juan 1:1 sea traducido de esta manera.
Sin embargo, después que ex-Testigos dieron considerable
publicidad al hecho de que Greber era un espiritista que afirmaba que los
espíritus le mostraron que palabras usar en su traducción, La Atalaya
(4/1/83) dijo en la página 31:
Esta traducción fue usada ocasionalmente en apoyo de las traducciones de Mateo 27:52-53 y Juan 1:1, así dadas en la Traducción Nuevo Mundo y otras versiones Bíblicas autorizadas. Pero como se indicó en el prefacio de la edición de 1980 del Nuevo Testamento por Johannes Greber, este traductor se atenía al “Dios Espíritu del Mundo” para que le aclara como debía traducir los pasajes difíciles. Es declarado: “Su esposa, una médium del Dios Espíritu del mundo a menudo era el instrumento para transmitir la respuesta correcta de los Mensajeros de Dios al Pastor Greber”. La Torre del Vigía ha considerado impropio hacer uso de una traducción que tiene tan estrecha simpatía con el espiritismo (Deut. 18:10-12). La erudición que forma las bases para la traducción del texto citado arriba en la Traducción del Nuevo Mundo es sana y por esta razón no depende en absoluto de la traducción de Greber para la autoridad. Por tanto, nada está perdido por dejar de usar su Nuevo Testamento.
De esta manera, parece que la Sociedad solamente había descubierto entonces las conexiones espiritistas de Greber e inmediatamente se arrepintieron de usarlo como apoyo. No obstante, esto, también, aun era otro engaño — porque la organización de los Testigos de Jehová ya sabía del espiritismo de Greber atrás en 1956. La Atalaya de Febrero 15, 1956, contiene casi una página completa dedicada para advertir a los lectores contra Johannes Greber y su traducción. Se refiere a su libro titulado Comunicación con el Mundo de los Espíritus: Sus Leyes y Sus propósitos y declara, “Muy claramente los espíritus en que el ex-pastor Greber cree le ayudaron en su traducción” (La Atalaya, 2/15/56, Pág. 111).
Aparte del Nuevo Testamento de Greber y la versión prejuiciada de la Sociedad de la Torre del Vigía, otras traducciones de la Biblia en idioma Español son casi unánimes en vertir Juan 1:1 como “... el Verbo era Dios”. Y esto es consistente con la declaración por el apóstol Tomás, también encontrada en el evangelio de Juan, llamando a Jesús “¡Señor mío, y Dios mío”! (Juan 20:28). La Traducción del Nuevo Mundo de los TJ aun llama a Jesús “Dios” en Juan 20:28 e Isaías 9:6. En efecto, su versión Kingdom Interlinear de 1985 revela que el Griego literalmente dice que Jesús es “el Dios” (HO THEOS) en Juan 20:28.
Cualquiera que crea que el Padre es Dios, mientras el Hijo es “un dios” deberá leer Isaías 43 y 44, donde la Palabra inspirada remueve tal noción: “... antes de mí no fue formado dios, ni lo será después de mí. Yo, yo Jehová, y fuera de mí no hay quien salve ... No hay Dios sino yo. No hay fuerte; no conozco ninguno” (Isa. 43:10-11; 44:8).17
¿Ha escuchado usted alguna vez una contradicción como esta? Hay un Dios, pero hay dos DIOSES. Tal es la Deidad inventada por la agobiada imaginación de la Torre del Vigía. Sus imprentas sacan volúmenes diciéndole al fiel que el Verbo, el Hijo de Dios, es un ser creado, y que no es igual al Padre en Deidad.
“... el Verbo estaba `en el principio con Dios’, y el versículo 18 dice que `a Dios nadie le vió jamás’, y sin embargo los hombres han visto a Jesucristo. Por estas razones, en plena armonía con el texto griego, algunas traducciones del versículo 1 dice: `El Verbo era con Dios, y el Verbo era divino’, o era `un dios’, es decir, el Verbo o la Palabra era un poderoso personaje parecido a Dios (UTA; NM) - [La Verdad Que Lleva a la Vida Eterna, Pág. 24].
“En [el] principio la Palabra era, y la Palabra estaba con Dios, y la Palabra era un dios” (Traducción del Nuevo Mundo).
“... es llamado el `Hijo Unigénito de Dios, porque Dios no tuvo socio al producir su Hijo primogénito. El fué el primero de la creación de Jehová Dios ...” (Sea Dios Veraz, Pág. 34).
La Deidad de Jesucristo es una de las
afirmaciones más claras del Nuevo Testamento. Capítulo sobre capítulo está
extendido para exponer su actual posición en gran detalle. La solapada inserción
del artículo “un” como también la pequeña “d” para Dios demuestra además la
práctica prejuiciosa pervertida en la traducción de los TJ. Su inserción
del artículo está sin fundamento por muchas razones.
1. Ningún artículo debería ser añadido. Juan estaba buscando mostrar que la persona (el Verbo) que estaba con el Padre, aunque no era el Padre, era aun la misma en calidad o rango y no un ser inferior. El que era — que estaba con Dios — era Dios. [Todas las tres veces la palabra “era! en Juan 1:1 es el tiempo imperfecto. Este tiempo enfatiza la continuidad de algo en el pasado y no el inicio de algo en el pasado. Cristo, por tanto, era (continuamente existía) - continuamente era con Dios - y continuamente era Dios].
Los Testigos, por añadir el artículo, han cambiado el significado de la cualidad para la persona, haciendo de Cristo un semi-dios. Lo tal contradice la clara enseñanza del pasaje que declara que todos las cosas fueron creadas por él. Solamente Dios es creador.
También, la interpretación de ellos de un dios inferior con el Dios verdadero (trino) contradice muchos pasajes negando la presencia o creación de tal cosa. “Ved ahora que yo, yo soy, y no hay dioses conmigo ...” (Deut. 32:39). De esta manera, si Cristo era un dios, entonces nunca estuvo con el verdadero Dios. No obstante, Juan dijo que el Verbo estaba con Dios; de manera que el Verbo no era un semi-dios. También, si Cristo era un dios, entonces el verdadero Dios dijo una mentira, porque dijo que otros dioses no habían sido creados, antes o después de él: “... antes de mí no fue formado dios, ni lo será después de mí” (Isaías 43:10b). ¿Cuándo fue creado Cristo?18
Pero todavía hay algo más aquí. Nótese que el texto Griego no dice que “el Verbo era Dios”, como en la versión castellana, sino: “Kai Theos en ho Logos: “Y Dios era el Verbo”. Es decir, que la palabra Dios ocupa el primer lugar en esta frase, el predicado precede al sujeto, está en la posición de mayor énfasis. Es una ley fundamental en las reglas del idioma griego que, cuando se desea recalcar una idea básica, la palabra que la especifica se coloca en primer término. El orden, pues, en que las palabras se suceden en el texto original tiene una importancia ineludible, ya que tiende precisamente a hacer recaer todo el peso del énfasis en la plena divinidad de la Palabra [Verbo], o sea: Cristo. Por eso, para lograr dicha enfatización, el predicado precede al sujeto.19
En ese párrafo de Juan 1:1 hay tres oraciones, que
vamos a analizar en detalle para su mayor claridad:
1. En arché hén hó Lógos (En el principio era el Verbo). Aquí se observa lo siguiente: a) que Lógos (o Verbo) es el sujeto de la oración, b) y eso queda determinado por el artículo hó.
2. Kai hó Lógos hén prós tón Theón (y el Verbo era, o estaba, con Dios). Aquí se observa el mismo hecho de la primera oración. Porque Lógos es también el sujeto de esta oración.
3. Kai Theós hén hó Lógos (y Dios era el Verbo). Esta oración se halla en orden inverso, pero se traduce correctamente así: “Y el Verbo era Dios”. ¿Por qué esta traducción es correcta? Porque Theós (Dios) allí es el predicado y no el sujeto, pues el sujeto de la oración todavía es Lógos (Verbo), ya que es la palabra que tiene el artículo hó (el). Lo cierto es que Theós califica a Lógos, indicando que Lógos es el sujeto. En otras palabras, Theós (Dios) es lo que se afirma acerca de Lógos.
Los gramáticos helenistas enseñan, y ése es un principio elemental de la sintaxis griega, que cuando el adjetivo va antes del artículo es predicado; también que cuando el adjetivo va después del sustantivo, sin uso del artículo, es predicado. Pues bien, esta regla de la sintaxis se aplica a la última oración Theós hén hó Lógos; porque la palabra Theós está antes del artículo hó. Por lo tanto, Theós ejerce la función de adjetivo calificativo de Lógos.
Además, la palabra Lógos está precedida del artículo hó, que la señala como sujeto de la oración. Entonces necesariamente, Lógos, es el sujeto y Theós es el predicado. Y la traducción correcta, única e irreversible de esa oración es: “El Verbo era Dios”.
Por lo tanto, al decir que “Dios era el Verbo”, se indica que el Verbo divino es Dios mismo. Equivale al mismo tipo de afirmación que : “Juan es médico” (obsérvese la ausencia del artículo determinado por tratarse de un predicado nominal con el verbo copulativo). Y usando un término bíblico para ilustrar más claramente nuestro ejemplo, véase cómo la construcción de la frase “y Dios era el Verbo” es precisamente la misma que la de Juan 4:24 (“Dios es Espíritu”), donde el vocablo “Espíritu” es enfático y se emplea para definir la naturaleza y la esencia de Dios.
Salta la vista que ningún artículo se necesita para Theós, y que traducir esa palabra por “un dios” es un craso error gramatical; porque Theós es el predicado nominal de era, y necesariamente se refiere al sujeto. Así, queda explicado el error del Emphatic Diaglott.
(Algún exégeta había propuesto, un tanto ingeniosamente,
dar a la parte final de nuestro texto el significado de: “”Y el Verbo era
divino”. Pero la palabra que, enfáticamente, en griego expresa la idea de
divino es “theios”, y no “Theos”).
El Argumento de los Testigos
El Nuevo Testamento del Nuevo Mundo en Inglés, llamado Interlinear
Translation, de 1969, en un apéndice que se halla en las páginas
1.158 a. 1.160, procura desautorizar el texto griego. Los testigos de Jehová
argumentan que el hecho de que aparezca el artículo definido tón
(Theón) en la segunda oración, denota una diferencia. Y van más
lejos aún al decir que esa “diferencia”, en el primer caso significa el único
Dios verdadero (Jehová); y en el segundo caso significa apenas “un dios”;
otro que no es el primero, inferior a él; y que este último “dios” es Jesucristo.
¡Eso es un contrasentido, además de un sacrilegio! No hay ninguna base linguistica
para tal desacuerdo.
Comparación Con Otros Pasajes
La omisión del artículo junto a Theós, de ningún modo significa “un dios” diferente del Dios verdadero. Basta examinar otros pasajes bíblicos en los cuales tampoco aparece el artículo con Theós, para convencerse de la improcedencia de esa ficción. Veamos tres ejemplos:
Mat. 5:9 - “Ellos serán llamados hijos de Dios”.
Lucas 1:35 - “Será llamado Hijo de Dios”.
Juan 1:6 - “Un hombre enviado de Dios”.
Honestamente, ¿se pueden traducir esos pasajes: “Llamados hijos de un Dios”, “un hombre enviado de un Dios”? Aunque en estos pasajes, Theoú signifique “de Dios”, caso genitivo del mismo nombre, ni los mismos Testigos de Jehová los traducirían diciendo: “de un Dios”.
La traducción de estos tres últimos textos citados, no está así ni en el Diaglott ni en la Biblia Nuevo Mundo. Entonces, ¿por qué debía estar sólo en Juan 1:1?
La Cita Incompleta
Uno de los muchos apéndices de la traducción interlineal del Nuevo Testamento, Nuevo Mundo, menciona una reconocida autoridad del griego, al Dr. Robertson. En la página 1.159 de este Nuevo Testamento, citan estas palabras del Dr. Robertson: “Entre los antiguos escritores, el Theós se empleaba para designar el dios de la religión absoluta, distinguiéndolo de los dioses mitológicos”. E intencionalmente dejan de citar la siguiente sentencia, en la cual el Dr. Robertson agrega: “Con todo, en el Nuevo Testamento, aunque tengamos pros tón Theón (Juan 1:1), es mucho más común encontrar sencillamente Theós, especialmente en las epístolas”.
Eso destruye todo el castillo de naipes construido por los
“Jehovistas” sobre la omisión del artículo en Juan 1:1. Porque lo que el
erudito Dr. Robertson quiso decir, es que los escritores del Nuevo Testamento,
no emplean con frecuencia el artículo con Theós, y aun así el
sentido es perfectamente claro; o sea, que aun sin el artículo, significa
el único verdadero Dios.
Teoría Insostenible
Examínense las siguientes referencias, en las cuales en versículos sucesivos y hasta en la misma sentencia, se emplea el artículo en relación con Theós: Marcos 12:26-27; Hch. 5:30; 7:2; y la conclusión será que la teoría “jehovista” es insostenible. Especialmente en Lucas 20:36-38 no hay artículo. Y sin embargo este pasaje se refiere evidentemente a Jehová, el “Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacob”. Esto anula la pretensión de los “testigos”.
Conviene repetir el funda