CAPITULO 22

 

DIOS SE HIZO HOMBRE EN JESUCRISTO1

 

Las Escrituras enseñan que Jesús era pleno Dios mientras también era pleno hombre.  Pablo declaró de Jesús, “Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad” (Colosenses 2:9).  Puesto que Jesús es totalmente Dios y totalmente hombre, permanecen en una  relación única en la Trinidad al Padre y al Espíritu Santo.

 

En la encarnación Jesús escogió voluntariamente no vestirse a Sí mismo de la autoridad del Padre.  Lo hizo no porque tuviera, sino porque así lo escogió, como parte del plan de Dios.  Pablo explicó esto en Filipenses 2:5-8:

 

“Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en  Cristo Jesús, el cual siendo en forma de Dios, no estimó ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz”.

 

(La palabra Griega aquí para “igualdad” viene de la palabra isos, usada en geometría para describir el triángulo isósceles con sus tres lados iguales).

 

El pasaje a los Filipenses también enseña que Jesús “existía” en dos formas:  Como Dios (v.6) y luego como siervo (v.7), “hecho semejante a los hombres”.  La palabra aferrarse no implica que Jesús se estaba agarrando de la igualdad con Dios, sino mas bien, teniendo esa igualdad, no se aferró o agarró a Sus prerrogativas divinas mientras estaba en la tierra.  Vivió su vida terrenal por el poder de Su Padre.  Dios el Hijo, en sumisión (por rango, no por naturaleza) a Dios el Padre, se volvió hombre, tomando una segunda naturaleza real, una naturaleza humana, y luego voluntariamente llevó a cabo el último acto de sumisión:  El sacrificio de Sí mismo por los pecados del mundo.

 

La sumisión de Jesús no niega Su esencial igualdad con el Padre y el Espíritu Santo.  Dios Hijo debe ser de la misma naturaleza como Su Padre.  Esto está ilustrado en Juan 5:17-18.

Jesucristo Como Hijo

 

En la Biblia, la palabra hijo es usada en varias formas, genérica o figurativamente.  En Griego, dos palabras fueron traducidas “hijo”:  Teknon y huiosTeknon, el equivalente Griego de nuestra palabra hijo, vino de una raíz teniendo que ver con parto y podría ser traducida hijo, hija, o niño.  La otra palabra Griega, huios, podría ser usada literalmente; pero como indica la Strong’s Exhaustive Concordance, fue “usada muy ampliamente del parentesco inmediato o figurativo.

 

La palabra Hijo fue usada de Jesús en al menos cuatro formas:  Hijo de María, Hijo de David, Hijo del Hombre, Hijo de Dios.  Estos cuatro términos describen conjuntamente la relación natural de Jesús con el Padre y con la humanidad.

 

Hijo de María.  De acuerdo a Su naturaleza humana, Jesús tuvo un padre.  En este sentido, Jesús de Nazaret era literal y físicamente un “hijo”.

 

Hijo de David.  En este caso, Hijo (huios) de David es observado a menudo como figurativo porque Jesús no era un descendiente literal de la primera generación de David  (véase Mateo 22:42-45).  Sin embargo, también puede significar que Jesús es un descendiente y heredero de David.

 

Hijo del Hombre.  El término hijo del hombre es claramente Judío y es usado primero en el Antiguo Testamento.  Dos palabras fueron usadas para hombreadam y nos - y ambas fueron usadas en sentido colectivo (eso es, de la humanidad).  Un individuo podría ser llamado “hijo de hombre”.  El profeta Ezequiel, por ejemplo, fue referido noventa veces como “hijo de hombre”.  La palabra pareció tomar una armonía mesiánica en  Daniel 7:13-14.

 

En el Nuevo Testamento el término “Hijo del Hombre” fue usado exclusivamente de Jesús, excepto en Hebreos 2:6-8 donde es usado para la humanidad en general.  Mientras el Antiguo Testamento lo usó en un sentido general, Jesús lo usó como un título figurativo, diciendo que El era el Hijo del Hombre”.  Solamente tres veces la frase es usada de Jesús fuera de los Evangelios (Hechos 7:56; Ap. 1:13; 14:14).  Es usada treinta y dos veces en Mateo, quince veces en Marcos, veinticinco en Lucas, y doce veces en Juan; y en cada caso de los labios de Jesús mismo (excepto Juan 12:34, donde alguien preguntó que quería decir él por el título).

 

El uso frecuente del término aparece en cada faceta de la vida de Cristo:  Su ministerio público,  sufriendo, en la glorificación futura.  A través de los evangelios, Jesús dio completo significado al título.

 

El uso de Cristo del título parece correr a lo largo de dos líneas de pensamiento.  Primero, el uso de Hijo del Hombre revela una figura divina.  Cristo usó la frase para demostrar Su autoridad para perdonar pecados (Mateo 9:6; Marcos 2:10; Lucas 5:24) y ser Señor del día de reposo (Mateo 12:8;   Marcos 2:28; Lucas 6:5).  El énfasis es sobre la autoridad de Cristo.  (La clara indicación es que Cristo declara la autoridad poseída solamente por Dios.  Este énfasis sobre lo divino también puede ser visto en el uso de Cristo del término con respecto a Su glorificación futura).

 

Segundo, el uso del término Hijo del Hombre revela una figura humana.  Sin cuestionar el uso de Cristo del título es a menudo indicativo de Su deseo de apuntar a Su naturaleza humana también como a Su naturaleza divina.  Vemos eso en dos formas significativas en los Evangelios:  Primero, el título es usado de Cristo como el que atiende a lo que pudiera ser llamado Su obra diaria (Mateo 11:19).  Segundo, el título es usado de Jesús con respecto a Su sufrimiento y muerte (Marcos 8:31).  La misma idea de Jesús siendo humano prefigura (anuncia) el hecho de que debe morir eventualmente, un concepto en el que los Judíos tuvieron dificultad para creer que este era su verdadero Mesías.  Tercero, Jesús no solamente se presentó a Sí mismo como el Hijo del Hombre que había se sufrir y morir, sino también como el que iba a retornar a la gloria (Mateo 24:30; Marcos 14:62; Lucas 17:22; 18:8; 22:69, etc.).

 

En Su proceso judicial ante el Sanedrín y el sumo sacerdote Caifás, claramente se identificó a Sí mismo como el “Hijo del Hombre” referido en Daniel 7:13-14.

“Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí con las nubes del cielo venía uno como un hijo de hombre, que vino hasta el Anciano de días, y le hicieron acercarse delante de él.  Y le fue dado dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran ...”

Caifás preguntó a Jesús:  “... eres tú el Cristo, el Hijo del Bendito [de Dios]?”  Y Jesús dijo:  “Yo soy [ego eimí]; y veréis al Hijo del Hombre sentado a la diestra del poder de Dios, y viniendo en las nubes del cielo” (Marcos 14:61-62).  Diciendo eso, Jesús hizo una poderosa afirmación acerca de Su regreso con gran gloria para juzgar.  En ese encuentro con Caifás es significante que Jesús aceptó simultáneamente los títulos “Hijo del Hombre e “Hijo del Bendito” (compare Juan 3:15-17).

 

Gleason Archer explica por qué el Mesías necesitaría tener dos naturalezas, la humana y la divina:

Esto presenta la pregunta de lo que significaba el título “Hijo del Hombre”.  ¿Por qué el Mesías fue representado como un ser humano glorificado antes que como el Rey divino de Gloria?  La respuesta debe ser encontrada en la necesidad de la Encarnación como indispensable para la redención del hombre.  La raza de Adán culpable y caída no podía tener sus propios pecados expiados excepto por un Cargador del Pecado que los representara como verdadero ser humano a medida que entregaba Su vida por causa de ellos.  El término del Antiguo Testamento para Redentor es go el, que implica “pariente-redentor”.  Por tanto, El tenía que estar emparentado por sangre con la persona cuya causa él tomó y cuya necesidad suplió, cualquiera que fuera, si lo compraba de regreso de la esclavitud (Levítico 25:48), para redimir su propiedad hipotecada (Levítico 25:25), para cuidar por la viuda sin hijos (Rut 3:13), o para vengar su sangre sobre el homicida (Números 35:19).

Dios se reveló a Sí mismo a Israel como el go el de Su pacto (Exodo 6:6; 15:13; Isaías 43:1; Salmo 19:14 ...); pero antes de que Dios se convirtiera en Hombre por el milagro de la Encarnación y el Nacimiento Virginal, era un misterio para el antiguo pueblo de Dios cómo podría calificar siempre como su go el.  Dios era su Padre por creación, para estar seguros, pero go el implica una relación de sangre a un nivel físico.  Y por tanto Dios tuvo que convertirse en uno de nosotros para redimirnos de culpa y castigo de nuestro pecado.  “Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad” (Juan 1:14).

Dios como Dios no podía perdonar nuestros pecados a menos que nuestros pecados fueran pagados completamente; de otra manera El habría sido un condonador (perdonador) y protector de la violación de Su propia ley.  Fue solamente como hombre que Dios en Cristo pudo suplir con suficiente satisfacción para expiar los pecados de la humanidad; porque solamente un hombre, un verdadero ser humano, podía representar correctamente a la raza humana.  Pero nuestro Redentor tenía que ser Dios, porque solamente Dios podía suministrar un sacrificio de infinito valor, para compensar el castigo del infierno eterno que nuestros pecados demandan, acorde a los reclamos justos de la justicia divina.  Solamente Dios podía haber ideado una forma de salvación que se hizo posible por El al permanecer justo y al mismo tiempo convertirse  en el que justifica al impío (Romanos 4:5), en lugar de enviarlos a la perdición eterna que merecían ... porque este era el Hombre perfecto que también era el Dios infinito que proporcionó un sacrificio eficaz para todos los creyentes de toda época.

El uso de Cristo del término “Hijo del Hombre” toma sus completas implicaciones cuando uno considera la referencia de Daniel 7:13.  El título es indudablemente Mesiánico, y Cristo claramente afirmó ser el referido por  Daniel 7:13.  El título en  Daniel parece haber sido entendido por los Judíos como mesiánico, pero las dos afirmaciones añadidas por Jesús no fueron atribuidas por los líderes Judíos.  Primero, los Judíos vieron a un Mesías conquistador en el plan profético, no a un sufridor.  El énfasis de ellos estaba más en una liberación política que espiritual.  Sin embargo, Jesús describió al Hijo del Hombre como un Mesías sufridor, uno que debía venir para morir.  Segundo, los líderes Judíos no habían observado al Mesías como siendo Dios encarnado.  Tradicionalmente, una cosa era declara Mesianismo pero esto era algo completamente diferente a declarar ser un Mesías divino.

 

En resumen, el título “Hijo del Hombre”, un término obscuro para los contemporáneos de Jesús, estaba cargado con comprensión dentro de la naturaleza del Mesías como  Pariente-redentor, siervo sufridor, y juez que viene para juzgar al mundo.

Hijo de Dios

 

Ahora llegamos a la frase, “Hijo de Dios”.  ¿Cómo debemos entenderla?  Que Jesucristo es el Hijo de Dios, la segunda persona de la Santa Trinidad, es esencial para la doctrina de la encarnación.  Jesús es el Hijo de Dios en la Biblia.  El Padre no se convirtió en hombre.  El Espíritu no se convirtió en hombre.  El Hijo se convirtió en hombre.  Algunas personas tienen preguntas acerca de la palabra Hijo, interpretándolo siempre que aparece, en el sentido literal, como un hijo que es nacido de un padre y una madre.  De acuerdo a su razonamiento, no había forma de que Jesús pudiera ser Dios porque él era el hijo de Dios.  Algunas personas, usando el hecho de que Jesús es un hijo, podrían decir:  “¿Ha escuchado usted en algún momento de un hijo que no tuvo principio?”  Por esto quieren dar a entender la contraposición del hijo “creado” con el Padre no creado.  Por supuesto, la pregunta podría ser volteada:  “¿Ha escuchado usted en algún momento de un padre que no tuvo un principio?”  El término “Hijo [huios] de Dios” puede ser usado para implicar la completa y total deidad de Cristo exactamente como el término “Hijo del Hombre”, como se discutió anteriormente, implicó Su completa humanidad (y deidad).

Hijo del Hombre = Completa Humanidad (y Deidad)

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Hijo de Dios = Completa Deidad

W.G.T. Shedd declara; “la denominación `Hijo’, dada a la segunda persona trinitaria, indica una relación de esencia inherente y eterna”.  Una obvia implicación del punto de Shedd es que si el Padre es eterno, entonces así lo es el Hijo.  Como Schultz señala, “La condición de hijo de Cristo y la paternidad de la Primera Persona no connota inferioridad ya sea de esencia o de posición”.

 

Boettner hace un punto clave:

En conexión con un tratamiento antiguo de la doctrina de la trinidad hemos señalado que en lenguaje teológico los términos “Padre” e “Hijo” no transmiten nuestras ideas occidentales de esto, por un lado, la fuente de ser y superioridad, y por el otro, la subordinación y dependencia, sino más bien las ideas Semítica y oriental de semejanza o igualdad de naturaleza y paridad (igualdad) de ser.  Esta es, por supuesto la conciencia Semítica que sustenta la fraseología de las Escrituras, y todas las veces que las Escrituras llaman a Cristo el “Hijo de Dios” afirman Su verdadera y correcta Deidad.  Esto significa una relación única que no puede ser predicada de, ni compartida con alguna criatura.  Como cualquier simple hijo humano es como su padre en su naturaleza esencial, eso es, poseído de humanidad, así Cristo, el Hijo de Dios, era como Su Padre en Su naturaleza esencial, eso es, poseído de Deidad”.

Schultz detalla:

Aunque otros en la Biblia son llamados “hijos de Dios”, por ejemplo, los ángeles, Adán, Ezequiel, y los Cristianos, Cristo es el Hijo en un sentido único y exclusivo.  Griffith Thomas anota cuidadosamente que el título “Hijo de Dios” es encontrado en estas formas en el Griego - algunas veces con el artículo antes de cada dos palabras, algunas veces con el artículo omitido conjuntamente.  El primero de estos términos, al menos, es un título de deidad y es encontrado veinticinco veces en el Nuevo Testamento aplicado a Cristo.  Por este título los Judíos entendían las elevadas declaraciones de Cristo y lo condenaron a causa de su significado e implicaciones (Mateo 26:63; Lucas 22:70; Juan 19:7).  Esta era una declaración de Deidad y no de simple Mesianismo.  El Señor nunca clasificó Su condición de Hijo con la condición de hijo de los otros.  Ciertamente entró en detalle para mantener a los dos distintos y separados (Juan 20:17).  Los discípulos entendieron que Cristo como el Hijo de Dios era el Dios eterno.

Lo que se vuelve evidente es que los varios usos del título apuntan a la verdad de la encarnación — que Dios se hizo hombre.  Si el término Hijo del Hombre significa que Cristo es hombre, el término Hijo de Dios significa que Cristo es Dios.

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Anotaciones al Pie

1 Jesús, Una Exposición Bíblica de Su Deidad, Josh McDowell & Bart Larson, Págs. 65-76.

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