CAPITULO 21

HIJO DE HOMBRE

 

Ya hemos visto que “Hijo de Dios” es usado en la escritura para referirse a la posición de autoridad e igualdad con Dios que Jesús tenía, y aún tiene.  “Hijo de Hombre” es tomado por algunos para referirse al lado humano de una persona y de esta manera se han enfocado sobre la naturaleza física del hombre, tal como el desarrollo humano, las debilidades de la carne, las tentaciones, etc.  Sin embargo, las personas cometen un error al atribuir origen físico como el único significado de la palabra “hijo”, especialmente cuando está conectado con la palabra “hombre”.  La disputa de ellos es que Jesús era un ser creado porque era un “hijo”, y que por tanto no es Dios.  En una forma “hijo de hombre” es aplicado a todos los hombres, como en Job 25:6; Isaías 51:12, etc.  Pero, en la mayoría de los casos se refiere a hombres especiales con tareas especiales, y de esta manera se convierte en un título para esa persona.  Dios se refiere a Ezequiel como Hijo de hombre unas noventa y dos veces en su libro;  Hijo de hombre en un papel muy especial, distinto al de todos los otros hombres.  Esto es así a causa de la dependencia y unión de Ezequiel con Dios, y su papel como revelador y profeta.

 

Jesús es presentado como “hombre” en un sentido muy especial.  1 Corintios 15:21 dice:  “Porque por cuanto la muerte entró por un hombre, también por un hombre la resurrección de los muertos”.  Como hemos visto en los estudios previos, era necesario para Dios venir en la carne para llevar a cabo por el hombre lo que el hombre no podía hacer por sí mismo.  Nótese 1 Corintios 15:45-47, “Así también está escrito:  Fue hecho el primer hombre Adán alma viviente; el postrer Adán, espíritu vivificante.  Mas lo espiritual no es primero, sino lo animal; luego lo espiritual.  El primer hombre es de la tierra, terrenal; el segundo hombre, que es el Señor, es del cielo”.  Hubo ciertamente muchos “hombres” sobre esta tierra entre Adán y Jesús para que ellos sean llamados literalmente el primer  y segundo hombre.  Es obvio que un significado especial es asignado a la palabra “hombre” con respecto a Jesús aquí, exactamente como Jesús es llamado el postrer “Adán”.  Como “Hijo de hombre”, Jesús es representativo de la raza humana, “... tomado de entre los hombres es constituido a favor de los hombres en lo que a Dios se refiere ...” (Hebreos 5:1).  Concedo que “Hijo de hombre” tiene una conexión con ser humano y se refiere a la encarnación de  Jesús, sin embargo, como “Hijo de hombre” él es mucho más que eso.

Hijo de Hombre Como Un Título

 

Jesús usa “Hijo de hombre” como un título al referirse a sí mismo, aún cuando habla de lo relacionado a las cosas físicas.  Dijo que el Hijo del hombre vino a comer y beber (Mateo 11:19).  El Hijo del hombre no tuvo lugar para recostar su cabeza (Mateo 8:20).  El dice:  “... así también el Hijo del hombre padecerá de ellos”, hablando de lo que los Judíos le harían (Mateo 17:12).  Uno solo tiene que mirar a ocho o mas lugares donde Jesús usa esta frase para ver su uso de esta como un título.

 

“Hijo de hombre” fue usado también sinónimamente con “Cristo” o “Hijo de Dios”.  En Mateo 16:13, Jesús pregunta a sus discípulos,  “¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre?”  Después que le hubieron dicho la especulación de los demás, Jesús pide a sus discípulos que le digan quien piensan ellos que El es.  Pedro dijo:  “Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente” (v.16).  Jesús reconoce eso como verdad.  Mientras Jesús estaba ante el Sanedrín, es intercambiado lo siguiente:  “... El sumo sacerdote le volvió a preguntar, y le dijo:  ¿Eres tú el Cristo, el Hijo del Bendito?  Y Jesús le dijo:  Yo soy; y veréis al Hijo del Hombre sentado a la diestra del poder de Dios, y viniendo en las nubes del cielo” (Marcos 14:61-62).  Por tanto, Cristo, Hijo de Dios, e Hijo del Hombre son usados todos intercambiablemente.  Cada uno está mirando a la misma persona, y a los mismos hechos, desde un ángulo un poco diferente.  Fortaleceremos ese punto brevemente.

Uno Como Un Hijo de Hombre

 

Daniel 7:13-14 dice:  “Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí con las nubes del cielo venía uno como un hijo de hombre, que vino hasta el Anciano de días y le hicieron acercarse delante de él.  Y le fue dado dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran; su dominio es dominio eterno, que nunca pasará, y su reino uno que no será destruido”.  No hay duda que esto es una referencia a nuestro Señor.  Nótese que Daniel vio en esta visión a uno que era “como” un hijo de hombre.  Esto dice como lo vio Daniel, su apariencia, su forma exterior, era esa de hombre.  Es evidente que esta figura era mucho mas que simplemente un hombre.  Daniel está observando el cumplimiento del Salmo 2, Salmo 8, Hebreos 2:5-8, etc., hablando del dominio universal del Señor, de la majestad, y de ser el unigénito Hijo de Dios.

 

Este Señor glorificado es retratado para nosotros en Apocalipsis 1.  Los versículos 12-13 dicen:  “Y me volví para ver la voz que hablaba conmigo; y vuelto, vi siete candeleros de oro, y en medio de los siete candeleros, a uno semejante al Hijo del Hombre, vestido de una ropa que llegaba hasta los pies, y ceñido por el pecho con un cinto de oro”.  Juan nos dice que vio una figura que era semejante a una forma humana, la apariencia era como de hombre.  Los versículos siguientes nos dicen  que este es el Jesús resucitado que ahora tiene toda la autoridad.  Apocalipsis 14:14 añade a esto, diciendo:  “Miré, y he aquí una nube blanca; y sobre la nube uno sentado semejante al Hijo del Hombre, que tenía en la cabeza una corona de oro, y en la mano una hoz aguda”.  Aunque somos bien sabedores de quien es esta figura en todos los pasajes anteriores, simplemente se están refiriendo a la forma humana que es vista; es una “como un hijo de hombre”.  No obstante, era un hijo de hombre diferente a cualquier otro hombre que jamás haya existido o existirá.

 

Hay otros pasajes relacionados con lo que Daniel nos dice.  Juan 3:13 dice:  “Nadie subió al cielo, sino el que descendió del cielo; el Hijo del Hombre, que está en el cielo”.  En Hechos 7:56, Esteban dice:  “He aquí, veo los cielos abiertos, y al Hijo del Hombre que está a la diestra de Dios”.  “Y Jesús les dijo:  De cierto os digo que en la regeneración, cuando el Hijo del Hombre se siente en el trono de su gloria, vosotros que me habéis seguido también os sentaréis sobre doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel” (Mateo 19:28).

 

Las profecías, tal como Daniel 7, y todas aquellas con respecto a Jesús de cualquier clase, fueron cumplidas.  Tal cumplimiento está expresado en diferentes formas en el Nuevo Testamento.  Lucas 24:44-46 dice con respecto a Jesús como el Cristo:  “... era necesario que se cumpliese todo lo que está escrito de mí en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos... Así está escrito, y así fue necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos al tercer día”.  Hemos visto que el Salmo 2, relativo al unigénito hijo, fue cumplido en la resurrección de Jesús (Hechos 13:28-34).  No es de sorprenderse entonces que Lucas 18:31 diga:  “... y se cumplirán todas las cosas escritas por los profetas acerca del Hijo del Hombre”.  O, Lucas 22:22 - “A la verdad el Hijo del Hombre va, según lo que está determinado ...”  Luego, en Mateo 17:9 - “... Jesús les mandó, diciendo:  No digáis a nadie la visión, hasta que el Hijo del Hombre resucite de los muertos”.  Todas las profecías de Jesús que dicen de ser el Hijo de Dios, el Cristo, el Rey, el Salvador, etc., son igualmente aplicables a Jesús como el “Hijo del Hombre”.  Se sobreponen e intercambian las unas con las otras.

 

Autoridad y Poderes  del Hijo del “Hombre”

 

Cuando miramos a lo que este Hijo del Hombre puede hacer, y lo que es Su autoridad, él es ciertamente diferente a cualquier otro hijo de la humanidad que conozcamos.  Por ejemplo, Lucas 19:10 dice:  “Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y salvar lo que se había perdido”.  Este particular Hijo del Hombre es el salvador de la humanidad.  Ningún otro “hijo de hombre” puede decir eso.  Mateo 9:6 muestra a Jesús defendiendo como sanó a un hombre.  Jesús dice:  “Pues para que sepáis que el Hijo del Hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados...”  No se refiere a sí mismo como Hijo de Dios, o Cristo, pero también podría.  ¿Qué otro humano ha tenido jamás la autoridad inherente para perdonar pecados?  En Mateo 12:8, Jesús dice:  “Porque el Hijo del Hombre es Señor del día de reposo”.  Este mismo hecho es presentado en Juan 5:17-18, donde Jesús declara el mismo derecho para trabajar el día de reposo que el Padre tiene.  Esta es autoridad que sólo pertenece a Dios.  Sin embargo, el “Hijo del Hombre” la tenía.

 

Mateo 25 retrata a Jesús como Señor, Rey, y el Hijo de Hombre  que será el juez de toda la humanidad.  Los versículos 31-32 dicen:  “Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria, y serán reunidas delante de él todas las naciones; y apartará los unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos”.  Mateo 16:27 dice:  “Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces pagará a cada uno conforme a sus obras”.  Es interesante notar en este versículo que el usa “Hijo de Hombre” en relación a “Su Padre”.  Pensaríamos que sería más correcto tener “Hijo de Dios” en el lugar de “Hijo de Hombre, cuando se habla acerca de Dios como su Padre.  Luego, Mateo 13:41-42 dice:  “Enviará el Hijo del Hombre a sus ángeles, y recogerán de su reino a todos los que sirven de tropiezo, y a los que hacen iniquidad, y los echarán en el horno de fuego; allí será el lloro y el crujir de dientes”.  Mateo 16:28 dice:  “De cierto os digo que hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte, hasta que hayan visto al Hijo del Hombre viniendo en su reino”.

 

Aunque Jesús de Nazaret es descrito para nosotros, en la profecía y en la encarnación, como el “Hijo del Hombre”, debemos entender que su prevaleciente uso es como un título del de Cristo, e Hijo de Dios; está conectado con su papel en la redención, con su propósito para la salvación de la humanidad, y con su autoridad y poderes.

 

[Gospel Anchor, Vol. 17, Pág. 154, Maurice Barnett].

 

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