“En el principio creó Dios los
cielos y la tierra. Y la tierra
estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo,
y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas” (Génesis 1:1-2).
El mismo inicio de la Biblia nos
informa acerca de la naturaleza de la Divinidad y de como funciona Dios en
cumplimiento de Su voluntad. Este
nos dice que hay más de una persona que conforma al un Dios.
“Dios” en Génesis 1:1 es del Hebreo Elohim, la forma
plural de la palabra Dios, aunque está correctamente traducida en singular.
Elohim es encontrada cientos de veces en el Antiguo Testamento,
todas en singular en la traducción.
Además, Elohim es usada con, e intercambiablemente para,
el nombre Jehová.
Esto es visto fácilmente en los primeros tres capítulos de Génesis.
Por ejemplo, en la Versión Reina-Valera de Génesis 2:4,5,7 es llamado
“Jehová Dios”. Génesis 2:4 habla
acerca del “día que Jehová Dios hizo la tierra y los cielos”.
O, en el v.7, “Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra ...”
En muchos lugares está como en Deuteronomio 29:6 - “... Jehová vuestro
Dios”. Después que Dios (Elohim)
se identifica a sí mismo como el “Yo Soy” en el versículo precedente, Exodo
3:15 dice: “Además dijo Dios (Elohim) a Moisés:
Así dirás a los hijos de Israel:
Jehová, el Dios (Elohim) de vuestros padres ... me ha
enviado a vosotros ...”
Elohim
es encontrado en varios lugares con los correctos pronombres plurales.
Génesis 1:26 - “Entonces dijo Dios:
Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza ...”
Génesis 3:22 - “Y dijo Jehová Dios:
He aquí el hombre es como uno de nosotros, sabiendo el bien y el mal
...” Luego en Génesis 11:6-7,
solamente el nombre Jehová tiene los pronombres plurales: “Y dijo Jehová ... descendamos, y confundamos allí su lengua
...”
La afirmación más clara de pluralidad
en un Dios es Deuteronomio 6:4 - “Oye, Israel:
Jehová nuestro Dios, Jehová uno es”.
La palabra “Dios” es el plural Elohim que ya hemos
estado revisando. La palabra
“uno” es de echad, indicando una unidad como
versus a un singular absoluto. Echad
es encontrado en Génesis 1:5, donde la tarde y la mañana juntas conforman
el “primer” día. En Génesis 2:24,
del hombre y la mujer es dicho que se convierten en “una” carne en el matrimonio.
Jueces 20:8 dice que “... todo el pueblo como un solo hombre, se levantó
...” 1 Samuel 11:7 dice de las personas que “... salieron como un
solo hombre”. En otros pasajes
podría ser traducido como “juntos”, Esdras 2:64; 3:9; 6:20; Isaías 65:25.
Cuando uno puede entender como la tarde y la mañana conforman un día,
o un hombre y una mujer se convierten en una sola carne, entonces podemos
entender la idea de una unidad. Deuteronomio
6:4 es, literalmente, “Jehová nuestro Dios (plural) es un Jehová
unido”. Es una simple declaración.
Esto es por lo que podemos entender que el primer versículo de la Biblia
declara la Divinidad: Tres personas unidas como un Dios.
Mientras el nombre “Jehová” podría
ser un sinónimo para la entera Divinidad, ambos, Jehová y Dios
también podrían ser aplicados individualmente a cada miembro de la Divinidad.
Por ejemplo, Génesis 19:24 dice:
“Entonces Jehová hizo llover sobre Sodoma y sobre Gomorra azufre y
fuego de parte de Jehová desde los cielos”.
Aquí está un Jehová dirigiendo algo del otro Jehová.
Zacarías 2:8-9, “Porque así ha dicho Jehová de los ejércitos ... y
sabréis que Jehová de los ejércitos me envió”.
El mismo hecho es repetido en los versículos 10-11.
Zacarías 10:12 dice: “Y
yo los fortaleceré en Jehová, y caminarán en su nombre dice Jehová”.
Evidentemente, dos personas distintas están envueltas en estos pasajes,
ambos respondiendo al nombre de Jehová. Esto no es extraño cuando consideramos la naturaleza de la
Divinidad. Esto es también por
lo que encontramos profecías en el Antiguo Testamento que se refieren a Jehová,
cumplidas en Jesús, identificando a Jesús como Jehová.
Isaías
48
Las tres personas de la Divinidad
están claramente designadas en Isaías 48:12-16.
Los primeros dos de aquellos versículos declaran esto:
“Oyeme, Jacob, y tú, Israel, a quien llamé:
Yo mismo, yo el primero, yo también el postrero.
Mi mano fundó también la tierra, y mi mano derecha midió los cielos
con el palmo; al llamarlos yo, comparecieron juntamente”.
Primero,
la persona haciendo lo que se dice aquí es identificada como
Jehová en otros lugares en Isaías. Note
especialmente “Yo mismo” en Isaías 41:4 - “¿Quién hizo y realizó
esto? ¿Quién llama las generaciones
desde el principio? Yo Jehová,
el primero, y yo mismo con los postreros”. En este pasaje, es Jehová quien es el primero
y el postrero, “yo mismo”.
Segundo,
retornando a Isaías 48:12-13, Jehová dice, como en el 41:4, “... yo el primero,
yo también el postrero”. Esta
frase es encontrada en varios lugares.
Somos llevados inmediatamente a identificar esto con Jesús en el Nuevo
Testamento. Apocalipsis 1:17-18;
2:8; 22:13,16 todos declaran ese hecho.
Por tanto, reconocemos la exacta persona en Isaías 48:12 como aquel
que conocemos en el Nuevo Testamento como Jesús.
Esto es también evidente porque en Isaías 48:13 él dice que es el quien
fundó la tierra y extendió los cielos.
De acuerdo a Juan 1:1-3; Colosenses 1:15-17 y Hebreos 1:2, el que conocemos
como Jesús fue el que actuó por la Divinidad en la creación de todas las cosas.
Tercero,
ahora vengamos al contexto, y miremos Isaías 48:16, donde Jehová, el “Yo mismo”,
el primero y el postrero,
el creador específico dice: “Acercaos
a mí, oíd esto: Desde el principio
no hablé en secreto; desde que eso se hizo, allí estaba yo; y ahora me envió
Jehová el Señor, y su Espíritu”. Por
tanto, el Jehová de los versículos 12-15 nos dice que fue enviado por
Jehová y su Espíritu. Están
los tres miembros de la Divinidad en estos versículos, algo identificado como
lo que serían en el Nuevo Testamento como el Padre, el Hijo y el Espíritu
Santo. En el versículo 17, él
dice: “Así ha dicho Jehová, Redentor
tuyo, el Santo de Israel: Yo
soy Jehová Dios tuyo, que te enseña provechosamente, que te encamina por el
camino que debes seguir”. Ahora
él se desvía para identificar a toda la Divinidad como un Jehová, como está
indicado por el plural Elohim encontrado en “Jehová Dios tuyo”.
Diferentes
Funciones
La Divinidad siempre está unida
en propósito para cualquier cosa que se planee hacer, pero al llevar a cabo
ese propósito por los miembros de esa Divinidad que desempeñan diferentes
funciones se hace el plan de trabajo.
En Génesis 1, la forma plural de Dios, Elohim,
es encontrada uniformemente, tal como en los versículos 1,3,5,6,7,8,9,10,11,
etc. Eso identifica la Divinidad
como tres personas en uno.
Estas apariencias de Elohim muestran el propósito unido
en la creación que identifica el esfuerzo como aquel de la Divinidad.
Este hecho es declarado nuevamente en Jeremías 51, donde en el versículo
5, el Dios (Elohim) de Israel y Judá es identificado como Jehová
de los ejércitos. En
los versículos 15-16, es dicho de él, “El es el que hizo la tierra con su
poder, el que afirmó el mundo con su sabiduría, y extendió los cielos con
su inteligencia. A su voz se
producen tumultos de aguas en los cielos, y hace subir las nubes de lo último
de la tierra; él hace relámpagos con la lluvia, y saca el viento de sus depósitos”.
Sin embargo, cuando ponemos toda
la revelación conjunta sobre el tema, encontramos que cada persona de
la Divinidad obró diferentemente en la ejecución del plan de la creación.
También vemos que cada miembro de la Divinidad tiene un funcionamiento
que es peculiar a sí mismo, el cual es uniforme a través de la Biblia.
Por ejemplo, la persona que identificamos como el “Padre” en
el Nuevo Testamento nunca se habla de él como siendo enviado, sino más bien
como enviando, obrando a través de ambos, del Verbo y el Espíritu Santo.
Del “Verbo” usualmente se habla como siendo enviado a alguna tarea,
mientras que el Espíritu Santo tiene la obra primaria de Revelar, hacer conocer
la mente de Dios a los hombres, 2 Pedro 1:21; 1 Pedro 1:10-12.
Esta función fue tanto en el Antiguo Testamento como en el Nuevo.
El Espíritu también proporcionó asistencia en los planes de Dios por
medio de usar los poderes milagrosos tanto en el Antiguo como en el Nuevo
Testamento.
En vista de que no tenemos alguna
información de las condiciones antes de la creación, excepto por cortos pensamientos
en Juan 17:24 y Efesios 1:4, Génesis 1 nos da una mirada inicial a la forma
en que funciona la Divinidad.
No obstante, aunque Génesis 1 dice que en el principio “Dios” creó
los cielos y la tierra, debemos girar a la revelación del Espíritu Santo en
el Nuevo Testamento para ver, plenamente, como fue hecho eso.
Hebreos 1:1-2 nos dice que Dios,
el Padre, ahora nos ha hablado por Su Hijo “... por quien a sí mismo
hizo el universo”. Juan
1:1-3 identifica a Jesús con el Verbo. “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el
Verbo era Dios”. Mas de una persona
es especificada. El versículo
3 dice, “Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha
sido hecho, fue hecho”. Mas detalles
son añadidos a esto en Colosenses 1:16-17, los cuales dicen:
“Porque por él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos
y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios,
sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para
él. Y él es antes de todas las
cosas, y todas las cosas en él subsisten”.
El agente principal de la Divinidad en la creación fue el Verbo/Jesús.
En adición al Verbo como el agente
en la creación, el Espíritu Santo tuvo una parte vital también, asistiendo
al Verbo en traer orden a lo que fue creado.
Génesis 1:2 dice que el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las
aguas. Lo que aprendemos en la
división de funciones es que hubo un miembro de la Divinidad que fue el director
del proyecto, una función peculiar a esta persona que encontramos a través
de la Biblia. El es referido
como Jehová, Dios, y en el Nuevo Testamento, el Padre.
El Verbo actúa uniformemente como el agente primario,
el que es enviado para llevar a cabo algún plan que la Divinidad ha formulado.
El Espíritu Santo actúa uniformemente en concordancia con los otros
en la implementación del plan por medio de proveer orden, poder, y revelación.
Hemos visto, en varios pasajes,
la verdad declarada de un Jehová enviando a otro Jehová para hacer algo.
En Isaías 48:16, es claramente el Verbo siendo enviado
por ambos, por Jehová y el Espíritu Santo para algún propósito.
1 Corintios 10:3-4 dice: “Y
todos comieron el mismo alimento espiritual, y todos bebieron la misma bebida
espiritual; porque bebían de la roca espiritual que los seguía, y la roca
era Cristo”. Mas exactamente,
la roca los acompañaba, era un compañero.
A medida que andaban errantes por el desierto, dirigidos por la columna
de fuego, con necesidad de maná, y tantas otras cosas, Jehová Cristo estaba
allí como compañero. El proveyó
el alimento espiritual y la bebida.
El era el Jehová de su contacto más directo.
Cuando llegamos a la encarnación
de Jesús, la división de funciones es más evidente e inmediata.
A María le fue dicho: “El
Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con
su sombra; por lo cual también el Santo
Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios”, Lucas 1:35. Véase también Mateo 1:18-20.
El Padre fue el director, enviando al Espíritu Santo para iniciar la
concepción por medio de su poder, y el concebido era el Verbo, una división
de funciones que refleja lo que ha sido desde el principio.
Esta división de funciones es descrita gráficamente de nuevo en el
bautismo de Jesús, Mateo 3:13-17, y por supuesto, en sus papeles que vemos
en el resto del Nuevo Testamento.
Deberíamos guardar en mente que
cada miembro de la Divinidad es de la misma substancia, forma, eternidad,
poderes, atributos, propósitos, y cualquier otra cosa que pudiéramos ver como
característico de Dios en las escrituras.
Cualquiera de ellos puede hacer lo que el otro hizo, y saber lo que
el otro sabía. Sin embargo, en
concordancia con cualquier propósito que tuvieran al momento, pudieron trabajar
en diferentes papeles con diferentes funciones.
¡Eso no quiere decir que tuvieron que renunciar a su Divinidad
para hacer eso! Exploremos
lo que ya hemos mirado a la luz de las declaraciones hechas contra la total
Divinidad de Jesús de Nazaret.
Forma
Filipenses 2:5-8 dice:
“Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús,
el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa
a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo,
hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló
a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz”.
Aunque Jesús existió eternamente
como parte de la Divinidad, hubo cambios que tuvieron que ocurrir para su
venida a este mundo.
Tuvo que descender del cielo para vestirse de carne humana, centrando
la atención en la redención del hombre.
Desistió de la gloria conectada con la forma y medio ambiente Divino.
Este pasaje dice que él ejemplificó una mente de humildad al desistir
de la “forma” de Dios para venir en la carne.
¿Qué significa eso? Algunos
insisten que esto requirió renunciar a todos los atributos esenciales, características,
habilidades y esencia de la Divinidad, para convertirse simplemente en un
hombre. ¿Es esto lo que el pasaje
enseña? Pienso que no.
La palabra forma
es de la palabra Griega morphe. Thayer, Pág. 418, dice que significa: “La forma por la cual una persona o cosa aparece a la visión;
la apariencia externa”. Arndt
& Gingrich, Pág. 528, dice: Forma,
apariencia exterior, molde general de la forma física”.
Mientras Lucas 24:16 dice que Jesús se apareció a dos discípulos en
tal forma que no lo reconocieron, Marcos 16:12 dice que el se “apareció en
otra forma a dos de ellos ...” Aunque
hubo un cambio en la apariencia exterior, ¡él era aún completamente
Jesús sin algún otro cambio de su ser! Aún en la composición de morphe en el Nuevo Testamento,
el mismo significado de apariencia es encontrado.
Además, hay ocho pasajes en la Versión de los Setenta donde morphe
es localizada: Jueces 8:18; Job
4:16; Isaías 44:13; Daniel 4:53;
5:6,9-10; 7:28. En todos estos,
la palabra se refiere a la apariencia exterior.
Los libros de los niños los instruyen
con habilidades verbales por medio de mostrarles diferentes animales.
Los niños pueden reconocer rápidamente una vaca, un caballo, un perro,
gato, etc. Todos los animales
tiene una apariencia distintiva, una forma reconocible, aunque algunos adultos
tienen problemas durante la temporada de caza para distinguir entre una vaca
y un ciervo. Los carros, aviones, trenes, las personas, todos tienen formas
distintivas. Dios también tiene
una forma distintiva que es suya sola.
No es la forma de los ángeles ni del hombre, sino que es exclusiva
de la Divinidad. Es esta forma
distintiva a la que Jesús renunció para venir al mundo.
Es en esta forma distintiva de la Divinidad que Pablo dice que él era
igual a Dios. Desde otros puntos de vista, mientras Jesús estaba en la tierra,
él era aún igual Dios, Juan 5:18. En el versículo 23, dice que:
“Para que todos honren al Hijo como honran al Padre ...”
“Como” significa en la misma forma. ¡Jesús
no renunció a la igualdad con el Padre cuando vino a la tierra en forma humana!
En Génesis 18, cuando dice que
Jehová apareció a Abraham, el Patriarca miró y observó tres hombres de pie
ante él. Ciertamente parecían
ser hombres en toda la forma exterior.
Abraham preparó una buena comida para ellos y la comieron.
Aunque parecían como hombres y comieron lo que los hombres comen,
¡eran mas que simples hombres!
Si ellos eran verdaderamente Jehová, la Divinidad, o eran ángeles,
no argumentaremos en el momento. Su
apariencia en forma humana y comiendo la comida humana no requirió cambios
en los poderes, habilidades, características, o esencia de quienes verdaderamente
eran. A medida que la historia
progresa, encontramos que dos “ángeles” aparecieron en Sodoma como hombres.
Aceptaron la hospitalidad de Lot.
Las personas de Sodoma pensaron que eran solamente hombres.
Lot pensó que eran solamente hombres.
Sin embargo, eran más que eso.
Génesis 32:24-30 nos dice de Jacob que pensó que peleaba con un hombre
durante toda la noche. Este resultó
ser Dios. Daniel tuvo una visión,
Daniel 10:8-21. Vio a uno que
“tenía semejanza de hombre ...” (v.18).
Aún cuando esto era una visión, el con semejanza de hombre no era hombre.
Lo que estos pasajes muestran es
que un cambio en la apariencia de una persona, incluyendo las acciones, pueden
afectar solamente la apariencia, la forma.
La realidad podría ser muy diferente.
Para un entendimiento adicional de esto con respecto a Jesús, retornemos
a Filipenses 2.
La palabra “despojó”, en el v.7,
significa exactamente eso. El
participio aorista del verbo “tomando” nos lleva al significado
de que “se despojó a sí mismo en que tomó la forma de siervo”. Nos dice la limitación del despojo.
Podemos ver el mismo hecho en “semejante a los hombres” del mismo versículo.
Thayer, Pág. 445, dice que “semejanza” significa “parecido”.
Arndt & Gingrich, Pág. 567, dice que significa “semejanza, forma,
apariencia”. Romanos 8:3 dice
que Jesús vino en “semejanza de carne de pecado”.
Eso fue en apariencia solamente.
Aunque él apareció en la carne, como los otros hombres, no cometió
pecado. Romanos 1:23 habla de
aquellos que se inclinaron ante la “semejanza de imagen de hombre corruptible”.
Semejanza en Filipenses 2:7 significa la misma cosa como la palabra
forma en el mismo versículo.
La palabra condición
en el versículo 8 significa, acorde a Thayer, Pág. 610, “comprendiendo todo
en una persona que toca los sentidos, la figura, discurso, acciones, manera
de vida, etc”. Arndt & Gingrich,
Pág. 797, simplemente dice que significa, “apariencia exterior, forma, figura”.
Jesús, pensando que siempre había
existido en la forma y apariencia distintiva de la Divinidad para todos aquellos
en el mundo celestial, desistió de esa área de igualdad con Dios.
Se despojó a sí mismo, en que apareció a las personas de la tierra
como siervo con la semejanza y forma del género humano.
Ciertamente parecería como, y actuó como un siervo de Dios; hubo varios
propósitos para hacerlo así. Ciertamente
parecía como, y actuó como los otros hombres lo hacen, aunque sin pecar.
Pareció ser, para la mayoría de las personas de Su día, el hijo de
un carpintero de Nazaret, de nacimiento y medios humildes.
Aunque era excepcional en su entendimiento y talentoso en influenciar
a multitudes, era solamente un hombre hasta donde concernía
a la mayoría de las personas. Su papel en el plan de redención de la Divinidad requirió que
esto fuera en esta forma. No
estoy diciendo que Jesús era simplemente una forma semejante a un fantasma
o espectro. Ciertamente era hombre
y siervo. No obstante, era mucho
más que simplemente un hombre. Esto
es lo que Filipenses 2 no está diciendo.
Jesús dijo, en Juan 8:24 - “...
porque si no creéis que yo soy, en vuestros pecados moriréis”.
Lo mismo es dicho en el versículo 58 de Juan 8, “... antes que Abraham
fuese, yo soy”. Esto nos lleva
atrás a Exodo 3:14, el anuncio de Jehová de que “Yo soy”.
En la traducción de la Versión de los Setenta, la frase es exactamente
la misma en Juan 8:24,58 como en Exodo 3:14.
Después de decirle a Moisés que diga a Israel que Yo soy me
envió a vosotros, Dios dice en los versículos 15-16 que él debe decirle a
Israel que “Jehová, el Dios de vuestros padres ... me ha enviado a vosotros
...” La palabra “Dios” en ambos
casos es nuestro, por ahora familiar, elohim. Aquí
está una declaración de divinidad. “Yo
Soy” es un sinónimo para “Jehová” y “Dios”.
Nada podría ser más claro. Cuando
Jesús declara que él mismo, es “Yo soy”, está declarando ser, en efecto, Jehová
Dios. El no está plagiando
la “naturaleza eterna de espíritu” y aplicando solamente esa característica
de la Divinidad para sí mismo.
Si usted retiene el pronombre, aún tendrá lo que ya hemos visto, que
Jehová dijo en varios lugares “Yo soy él”.
De cualquier forma, Jesús declaró que él es Jehová, y si ellos no creían
eso, morirían en sus pecados. El
enfatiza la realidad de su persona por medio de usar un nominativo doble,
literalmente, “Yo, Yo soy”. Eso
está diciendo: “A menos que ustedes
crean que Yo, Jesús de Nazaret, soy Jehová, morirán en sus pecados”.
No es de sorprenderse, entonces, que en
“el habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad”, Colosenses
2:9, o la “imagen del Dios invisible”, Colosenses 1:15, o, “la imagen misma
de su sustancia”, Hebreos 1:3.
Es entendible también que Jesús
pudiera responder a la pregunta de Felipe acerca de “muéstranos al Padre”,
por medio de decir: “¿Tanto tiempo
hace que estoy con vosotros, y no me has conocido Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre, ¿cómo, pues, dices
tú: Muéstranos al Padre?” (Juan
14:8-9). Jesús era Dios
en forma humana. Sin
embargo, hay más preguntas que necesitan ser contestadas acerca de esto.
Sujeción
Algunos han argumentado que la
dedicación de Jesús en ser un siervo, someterse a sí mismo al Padre, muestra
que había renunciado a su igualdad con el Padre, junto con todos los atributos,
características, y esencia de la Divinidad y se convirtió en simplemente un
hombre.
No se por qué eso sería así, cuando
esto nunca fue antes. Su
encarnación no fue la primera ni la única vez que hubo de sujetarse a sí mismo
a las direcciones del “Padre”. Piense
en el material anterior con el que empezamos en este artículo.
Que Jehová creó todas las cosas “por medio” del Verbo no hace al que
envió a crear en algo menos Dios que Dios que lo envió, Juan 1:1-3.
Cuando encontramos declaraciones tales como en Zacarías e Isaías acerca
de un Jehová enviando a otro Jehová, el enviado no es menos Jehová que el
Jehová que lo envió.
El Espíritu Santo también hubo
de sujetarse a sí mismo al Padre porque el Padre es el director en la redención.
Jesús dijo el Padre enviaría el Espíritu Santo en su
nombre. ¿Por qué el Espíritu Santo se sujetó a sí mismo a tales directrices,
era él en algo menos Dios que antes?
En su ascensión, el mismo Jesús
que fue crucificado, fue hecho Señor y Cristo (Hechos 2:36).
Ha gobernado a la diestra de Dios en el cuerpo glorificado de Jesús
de Nazaret desde ese tiempo. 1
Corintios 15:24-28 dice que él está aún en sujeción al Padre, y lo estará
hasta el fin del mundo. El último
acto de sujeción será el de entregar el reino al Padre, y luego
él retrocederá a su forma previa y las cosas volverán a ser para que “Dios
sea todo en todos”. La necesaria
distinción de funciones en la Divinidad, los diferentes papeles desempeñados
para llevar a cabo la redención de la humanidad, son aún necesarias.
Puesto que Jesús está aún sujeto a sí mismo al Padre no ha bajado el
valor de su Divinidad y todo lo que eso significa. Simplemente estamos viendo una división de función que hemos
visto desde la creación del mundo.
Todos estaremos de acuerdo en que,
al menos, Jesús es ahora “la plenitud de la Deidad, corporalmente”,
“la imagen misma de la sustancia del Padre”, “la imagen de Dios”.
¿Tomará alguno la posición de que porque él está aún en el cuerpo glorificado
de Jesús de Nazaret, que él es aún, en este momento, “simplemente un hombre”
despojado de los atributos y esencia de Dios?
La sujeción al Padre de parte de Jesús, o del Espíritu Santo,
no prueba alguna falta de Divinidad.
Poder
Nos ha sido dicho que solamente
los poderes que Jesús tuvo fueron suplidos por el Espíritu Santo, lo cual
prueba que había renunciado a sus poderes, atributos, habilidades, y esencia
de Dios al convertirse en simplemente un hombre.
Sin embargo, tal conclusión es una completa suposición.
Dios siempre ha tenido las habilidades, poseído poderes, que él no
usó todo el tiempo. Teniéndolos
y usándolos, son dos cosas diferentes.
Dios no continua haciendo humanos del polvo de la tierra, como hizo
a Adán. Jesús pudo haber convertido
las piedras en pan, pero no lo hizo.
Dios pudo haber convertido las piedras en hijos de Abraham, pero no
lo hizo. Tales cosas no eran
convenientes para el propósito del momento.
Cuando Dios planea hacer algo, son expuestos los papeles dentro de
la Divinidad, luego las actividades son llevadas a cabo en concordancia con
los planes. Las habilidades y
poderes son usados en congruencia con ese plan y los papeles tomados.
Hemos visto que en el principio,
el Espíritu Santo trabajó junto con el Verbo en la creación de este universo.
¿Debemos concluir que en vista de que el Verbo y el Espíritu Santo
fueron los agentes usados para hacer la actual creación, que Jehová quien
los envió para hacer esto no tenía algún poder para hacer esto por Sí mismo?
Creo que cualquiera de los de la Deidad podía haber hecho lo que los
otros hicieron. No había competencia
o conflicto en la Divinidad. Todos
ellos trabajaban como uno. Cómo
o por qué decidieron en qué papel jugaría cada uno, simplemente no nos es
dicho.
En la redención, todos los de la
Divinidad trabajaron conjuntamente en un propósito y esfuerzo unido como siempre,
nuevamente con diferentes funciones.
En el bautismo de Jesús, los papeles funcionales de la Divinidad son
vistos claramente: Jesús de pie,
el Padre hablando desde el cielo, y el Espíritu Santo descendiendo sobre él.
Antes de eso, Lucas 1:35 dice:
“El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá
con su sombra; por lo cual también el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo
de Dios”. Todos los miembros
de la Divinidad son revelados en este pasaje.
Aunque este dice que el “poder” del Altísimo llevaría a cabo esto,
El Espíritu Santo funcionó en hacer esto.
El suministro del poder milagroso fue una providencia especial del
Espíritu Santo. Si esto prueba
que el Verbo no podía haber hecho las mismas cosas que el Espíritu Santo,
entonces prueba también que el Padre no podía tampoco.
Lo que algunos fallan en reconocer es que tener una habilidad y usarla
son dos cosas diferentes. Ambos,
Jesús y el Padre pudieron haber
hecho lo que el Espíritu hizo, pero el Espíritu tenía designado ese papel,
como los otros tenían los suyos.
Tenemos otra razón dada en la Escritura
para el Espíritu obrando junto con Jesús en la provisión milagrosa.
El Espíritu Santo fue designado como testigo, testificando de quien
era realmente Jesús.
Era entendido que un sólo testigo
de algo no era suficiente. Juan
8:13 dice: “Entonces los fariseos
le dijeron: Tú das testimonio
acerca de ti mismo; tu testimonio no es verdadero”.
Sin embargo, Jesús señala en el versículo 15 que “Vosotros juzgáis
según la carne ...” queriendo decir desde un punto de vista humano, mirando
solamente las apariencias, pensando que Jesús era nada más que un hombre.
Aún cuando Jesús dijo de sí mismo, en Juan 5:31 - “Si yo doy testimonio
acerca de mí mismo, mi testimonio no es verdadero”.
Continua señalando que por un corto tiempo, Juan el Bautista fue un
testigo de él, por tanto había dos testigos.
Jesús dice que él ahora tiene un mayor testimonio que el de Juan, las
obras que él hizo del Padre testificaban de él.
Dice esto nuevamente en Juan 10:25.
Esta es la razón detrás de la blasfemia contra el Espíritu Santo en
Mateo 12. Sería entendible para otros rechazar el testimonio de Jesús,
pensando que era solamente un hombre.
Pero, habiendo visto los poderes del Espíritu Santo y aún atribuirlos
al poder del diablo sería la peor clase de rechazo del testimonio de Dios
de la persona de Cristo y su misión.
Jesús muestra sus propios poderes
y habilidades, donde esto no entra en conflicto con, ni viola, su papel como
siervo en la ejecución de la redención.
Después de sanar al hombre en el estanque de Betesda, los Judíos se
le opusieron porque hizo esto en día de reposo, Juan 5:1-18.
Jesús respondió: “Mi Padre hasta ahora trabaja, y yo trabajo”.
Eso es, Jesús tenía tanto derecho como Dios a trabajar en cualquier
momento. El versículo 18 dice:
“Por esto los judíos aun más procuraban matarle, porque no sólo quebrantaba
el día de reposo, sino que también decía que Dios era su propio Padre, haciéndose
igual a Dios”. Lo que hizo, y
lo que declaró, era una de afirmación de Divinidad.
En el v.21, dijo: “Porque
como el Padre levanta a los muertos, y les da vida, así también el Hijo a
los que quiere da vida”. Jesús
declaró el mismo derecho y poder para hacer exactamente lo que el Padre hacía.
Podía tomar tal decisión para sí mismo, por su propia voluntad.
Eso es por lo qué pudo decir en el v.23, “Para que todos honren al
Hijo como honran al Padre”.
Jesús podía perdonar pecados sobre
la base de cualquier grupo de reglas que decidiera.
Lucas 7:36-50 registra un evento de una mujer, pecadora, que mojó los
pies de Jesús con sus lágrimas, ungió sus pies con perfume y besó sus pies
muchas veces. Jesús dijo:
“Tus pecados te son perdonados ... tu fe te ha salvado, vé en paz”. Marcos 2:1-12 muestra otro de tales casos.
Un hombre que estaba enfermo de parálisis fue sanado por Jesús simplemente
diciendo: “Tus pecados te son
perdonados”. Algunos de los escribas
declararon blasfemia porque solamente Dios puede perdonar pecados.
Jesús respondió que ellos necesitaban saber que “el Hijo del Hombre
tiene potestad en la tierra para perdonar pecados”.
Jesús dijo al ladrón en la cruz que “hoy estarás conmigo en el Paraíso”.
Jesús tenía una autoridad inherente para perdonar pecados; aún podía
establecer los términos.
Algunos tratan de establecer que
Jesús no tuvo poderes mas que los que los apóstoles tuvieron.
En respuesta a este punto de que Jesús podía perdonar pecados, a ellos
les había dicho que esto no era mas que lo que los apóstoles podían hacer,
acorde a Juan 20:23. Ese pasaje
dice: “A quienes remitiereis
los pecados, les son remitidos; y a quienes se los retuviereis, le son retenidos”.
Sin embargo, su interpretación Católica Romana está sin apoyo.
Los apóstoles no pudieron perdonar algún pecado como
Jesús pudo. Para ellos, el pecador tenía que reunir los términos del Evangelio.
Los apóstoles podían anunciar aquellos términos, tratar de convencer
a las personas de que obedecieran a ese Evangelio, o podían sacudir el polvo
de sus calzados e ir a otra parte. Pero,
no podían pronunciar el perdón sobre la base de cualquier regla que
quisieran usar, como Jesús pudo.
Jesús y los Apóstoles no son lo mismo en esto.
Otra área de diferencia entre Jesús
y los Apóstoles, o cualquier otro hombre, fue en la recepción de adoración
por otros. Hay diez lugares donde
es dicho que otros adoraron a Jesús, y él aceptó su adoración.
Véase Mateo 14:33; Juan 9:38.
Cuando disputando con Satanás en Mateo 4, Jesús redeclaró la verdad
de Deuteronomio 6:13 con respecto a Jehová, que él
era el único que debía ser adorado y servido.
Jesús tenía el derecho para ser adorado, porque en realidad era Dios.
Por otro lado, Pedro rehusó la adoración de Cornelio, diciendo:
“Levántate, pues yo mismo también soy hombre” (Hechos 10:26).
Jesús pudo haber parecido ser solamente un hombre, pero era más que
eso.
Omnisciencia
Este es un término inventado por
algún humano en el pasado, intentando describir la idea de que Dios lo sabe
todo. Algunos han definido entonces
la palabra acorde a sus propias ideas, e insistido que sus ideas son lo que
la Biblia enseña. Discutiremos
este tema mas en un momento.
Ha sido declarado que Jesús no
sabía el tiempo de su segunda venida, Mateo 24:36, por tanto, que él debe
haber renunciado a la característica de omnisciencia que pertenecía a la Deidad
para convertirse en simplemente un hombre.
No solamente tal posición muestra una falta de fe, sino también de
ignorancia de la forma en que funciona la Divinidad. Esto también prueba demasiado.
Hechos 1:7 dice:
“No os toca a vosotros saber los tiempos o las sazones, que el Padre
puso en su sola potestad”. Guarde en mente nuestra discusión de las diferentes funciones
de la Divinidad en la ejecución de los planes.
Hay envuelto un tema de autoridad.
Alguna información y decisiones específicas, exactamente como alguna
función particular, eran la providencia del Padre.
Dios no nos dice por qué esto fue hecho en esta forma, simplemente
fue así. Si este caso de exclusiva información establece que Jesús no
era plena Deidad, ¡entonces establece que el Espíritu Santo tampoco
lo era! Lo mismo es verdad
de Mateo 24:36, donde Jesús dijo que la información era conocida por “sólo
mi Padre”. Eso excluiría al Espíritu
Santo también. ¿Prueba eso que
el Espíritu Santo no es Dios? Difícilmente.
En realidad, lo que algunos obviamente
hacen es tomar el punto de vista Calvinista de los planes de Dios.
Piensan que todo detalle está preprogramado y predestinado.
Pero todos sabemos, que el tiempo exacto de algún evento podría no
haber sido establecido aún, sino que está dentro de la autoridad del Padre
determinarlo y colocarlo. Cuando
tal decisión sea hecha, entonces los otros miembros de la Divinidad
también la sabrán. Esto está
en concordancia con otros factores, tal como el efecto de la oración por los
justos. Simplemente mire a través
de la Biblia en los cambios históricos, aun en el surgimiento y caída de las
naciones que han sido efectuadas por el arrepentimiento y/o la oración.
Mire a Santiago 5:16-18; Lucas 18:1-8.
La oración puede cambiar la mente de Dios acerca de los tiempos y los
eventos, también como a las personas.
Omnipresencia
Esta es otra palabra inventada
para decir que Dios está en todas partes al mismo tiempo.
Habiendo establecido su propia definición de la palabra, algunos sacarán
entonces conclusiones basadas en sus propias definiciones.
Ha sido hecho el argumento de que en vista de que el Verbo
estaba “confinado” a la tierra en el cuerpo de Jesús de Nazaret, tuvo que
renunciar a la omnipresencia. Es
supuesto que eso quiere decir que Jesús no podía ser plenamente Dios. Sin embargo, esa posición implica una cantidad de suposiciones.
Es asumido primero que la omnipresencia
significa “omniser”, que es llenar
todo espacio al mismo tiempo, o estando en todas partes al mismo tiempo.
Ese no es el caso. Jesús
ascendió al cielo, después de haber descendido del Cielo, y está actualmente
sentado a la diestra de Dios allí. No
retornará a la tierra hasta el final.
Por tanto, ¿no está aún confinado, incluso esto es en
el Cielo? ¿No significará eso también que aún no es omnipresente, al
menos dentro del armazón de los anteriores argumentos? Además, del Padre se habla como estando “en el Cielo” ahora
mismo también, Mateo 6:9. Deuteronomio
26:15 dice: “Mira desde tu morada
santa, desde el cielo, y bendice a tu pueblo Israel, y a la tierra que nos
has dado ...” En vista de eso,
¿podemos decir que él llena todo espacio?
La idea de que Dios está literal,
personalmente, de algún modo en todas partes a la vez, o que personalmente
llena todo espacio, simplemente no está enseñado en la Biblia.
No se como la Divinidad se mantiene en todo lo que ocurre en todas
partes en este mundo. No se como
no está lejos de cada uno de nosotros.
No nos es dicho como. Esa
es una de las cosas secretas que pertenecen a Dios. Si trató de explicar cómo es hecho esto, dudo que pudiéramos
entenderlo. En lugar de forzar
conclusiones especulativas humanas y subjetivas sobre algo, ninguna persona
sabe nada acerca de esto, simplemente necesitamos aceptar lo que nos es dicho.
Para redeclarar la posición tomada
aquí, la Divinidad está completamente unida en cualquiera de los planes que
son para que alguna acción sea tomada.
Los miembros de la Divinidad funcionan en formas diferentes, con diferentes
papeles, para llevar a cabo aquellos planes y propósitos.
Las habilidades y poderes en cada uno son utilizadas o sometidas en
concordancia con los papeles tomados.
Todas las razones para hacer las cosas en esta forma no siempre nos
son dadas; prevalece la sabiduría de Dios.
Es mejor no especular sobre lo que no nos es dicho.
[Gospel
Anchor, Vol. 17, Nº 5, Pág. 78, Maurice Barnett].
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