CAPITULO 18

 

JESUS Y SANTIAGO 1:13-15

 

Creo, tanto como cualquier persona, que Jesús vino en la carne como humano.  No era un espíritu ni una visión, Lucas 24:39, Juan 20:27.  Físicamente, fue hecho en todo semejante a nosotros, Hebreos 2:14-17.  Los Judíos trataron de matarlo porque declaraba ser Dios cuando parecía obvio para ellos, por simplemente mirarlo, que era solamente un hombre, Juan 10:24-33; 5:17-18; 8:56-59.  Estoy seguro que todos podemos estar de acuerdo sobre esto.  Sé que esto es así porque John Welch  dijo:
 

“En vista de la apariencia ordinaria él era un hombre, la naturaleza divina de Jesús tiene que ser establecida separada y aparte de todas las apariencias normales”.1  

También creo que Jesús vivió como las otras personas lo hicieron.  Tuvo que comer, y si no lo hizo, se sintió hambriento.  Tuvo que dormir, y dudo que se zafó del cuerpo superfluo.  Tuvo los sentimientos y emociones inherentes en la carne humana que son comunes a todos los hombres.  Pudo llorar, reírse y aún estar deprimido.  Enfrentó cualquier prueba y tentación que vino en su camino como cualquier otro humano lo puede hacer; como dije en un artículo previo, hacer tales cosas no requiere poder sobrenatural.  Sin embargo, en muchas formas, él era completamente diferente al resto de la humanidad.

 

El era Dios venido en carne.  Para cumplir su papel como siervo, limitó el uso de algunos de sus poderes y capacidades y funcionó tanto como es necesario sobre un nivel humano.  Dios no nos ha dicho cómo manejó él el ser ambos, Dios y hombre al mismo tiempo.  Hay una cantidad de cosas que él no nos ha dicho; dudo que podríamos comprenderlas.

 

En dos artículos previos, escribí sobre las tentaciones de Jesús.  Señalé que Santiago 1:13-15 está hablando acerca de las malas obras que encuentran una contraparte en los deseos del corazón del hombre.  Mire los pasajes.
 

“Cuando alguno es tentando, no diga que es tentado de parte de Dios; porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni él tienta a nadie; si no que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido.  Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte”.

He contendido antes que Jesús no experimento interés o atracción por tales impiedades porque el prestar atención a los malos deseos no estaba en él.  La traducción literal del texto Griego es “Si no que cada uno, de su propia concupiscencia es atraído y seducido”.  La preposición hupo (de su) nos dice que la concupiscencia es la agencia a través de la cual uno es atraído y seducido.  Santiago dice que la tentación es el deseo vehemente de cosas malas que existen y residen en uno más el ser atraído y seducido.  Eso quiere decir que el anhelo de lo malo es activado.

 

Estos deseos por cosas malas ya existían en la cabeza antes de que cualquier oportunidad para el acto del pecado apareciera.  Mire Romanos 1:24, “Por lo cual también Dios los entregó a la inmundicia, en las concupiscencias (epithumia) de sus corazones ...”  Las “concupiscencias de sus corazones” significa lo mismo que las “pasiones vergonzosas” del versículo 26 que dice:  “Por esto Dios los entregó a pasiones vergonzosas”.  Las pasiones lujuriosas existían antes de que el acto de pecado fuera cometido.  ¿Preguntó si alguien está listo a decir que Jesús tenía  la condición de concupiscencia de la cual Romanos 1 está hablando?  Veremos en un momento exactamente cuan cerca algunos predicadores llegan a esto.

 

Notemos un par de otros pasajes que hablan de las “concupiscencias propias” de las personas.  Palabras y construcciones paralelas a Santiago 1.

“Porque vendrá tiempo que no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oir, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias”.  2 Timoteo 4:3.

“Sabiendo primero esto, que en los postreros días vendrán burladores, andando según sus propias concupiscencias”.  2 Pedro 3:3.

“Sus propias concupiscencias” se refiere al deseo por los actos ilícitos que existían en ellos antes de que llegará cualquier oportunidad para cumplir el deseo.  La oportunidad para cumplir aquellos deseos fueron buscados con avidez, o fueron agarrados cuando aparecieron.

 

La palabra para “concupiscencia” [o deseo] en Santiago 1 es como sigue:  Epithumia es una antigua palabra para el anhelo de (de epithumeo, tener un deseo por) ya sea de lo bueno (Fil. 1:23) o de lo malo (Rom. 7:7) como aquí”,2 en Santiago 1:14.  Epithumeo significa “fijar el deseo sobre (epi, sobre, usado intensivamente, thumos, pasión)”.3  En estos casos indica el deseo vehemente de una voluntad que no está en conformidad con la voluntad de Dios ... Santiago 1:14".4  “Deseo, anhelo de, ansia ... deseo por lo que está prohibido”.5  idios lo propio de uno, epithumia, deseo, deseo fuerte dirigido hacia un objeto, codicia”.6

 

Otras varias autoridades sobre el Idioma relatan lo mismo.  Epithumia podría ser aplicado a algo bueno.  Pablo dijo que tenía “deseo de partir y estar con Cristo” (Fil. 1:23).  Aunque eso tenía algo bueno como objeto del deseo, era aun un anhelo, una ansia dentro de él.  El significado permanece el mismo, indiferente del objeto.  En Santiago 1:13-15, estamos observando los anhelos, las ansias que residen en el corazón para las cosas  malas de todas las clases.  Judas 18 las llama “malvados deseos”.  Tales deseos son los medios o agencias por las cuales una persona es atraída y seducida para cumplir los anhelos en los actos de pecado.  Dos palabras relacionadas, epithumeo y epithumeites, son encontradas en 1 Corintios 10:6, que dice:

“Mas estas cosas sucedieron como ejemplos para nosotros, para que no codiciemos cosas malas, como ellos codiciaron”.

Recuerde que Robertson señala que epithumia viene de epithumeo.  Moulton dice de epithumeo, “colocar el corazón sobre; deseo, ansia de, tener un deseo activo”.  Dice de epithumia, la forma específica usada en Santiago 1:14, “deseo activo ... deseo irregular o violento ... deseo impuro, concupiscencia ...”  De epthumeites dice, “uno que tiene un deseo ardiente por cualquier cosa”.7  En Romanos 7:7 [Versión Moderna] epithumia es traducida “concupiscencia” mientras que epithumeo es traducido “codiciaras”.  Es obvio que las palabras son intercambiables.

 

En 1 Corintios 10:6, “cosas malas” viene de la misma palabra, aún la misma forma de la palabra, como en Santiago 1:13.  Los versículos siguiendo al versículo 6 muestran que las cosas malas fueron después que ellos codiciaron.  Son la misma clase de cosas que encontramos en Marcos 7:21-23 donde los “malos pensamientos” se refieren  a los “pensamientos de cosas malas”.  Estos son también las mismas cosas “malas” acerca de las cuales está hablando Santiago; aún la palabra “malo” o “mal” es la misma en ambos lugares.  Mire lo que Marcos dice:

“Porque de dentro del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los homicidios, los hurtos, las avaricias, las maldades, el engaño, la lascivia, la envidia, la maledicencia, la soberbia, la insensatez.  Todas estas maldades de dentro salen, y contaminan al hombre”.

Es obvio que las cosas malas están en Santiago 1.  No creo que Jesús tuviera algún anhelo o ansia mala en él que respondiera a alguna oportunidad para cumplir esa ansia en el acto del pecado.  Sin embargo, hay algunos hermanos que creen que él tuvo aquellos deseos.

 

En la discusión de este tema, el hermano Keith Ward dijo:

“¿Es un pecado ser tan (seducido)?  Sabemos que no lo es porque Jesús fue `tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado’ (Heb. 4:15).  Por la definición inspirada de tentación, Jesús deseó hacer lo malo,  pero se refrenó”.8

1 Juan 3:8 dice:  “El que practica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde el principio.  Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo”.  En adición a los actos del pecado siendo del diablo, el deseo por lo malo hace que se inciten tales actos que son también del diablo.  En Juan 8:44, Jesús dijo a los Judíos, “Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer.  El ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él.   Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira”.  Los deseos para hacer lo malo son del diablo.  Los  Judíos tenían la voluntad para actuar sobre aquellos deseos.  Fueron “atraídos” por su “propia concupiscencia”.  Pero, ¡si actuaban sobre los deseos o no, los deseos eran aún del diablo!

 

John Welch dice que los hombres comunes son tentados acorde a Santiago 1:13-15.  También nos dice que Jesús era un hombre común y que fue tentado acorde a Santiago 1:13-15.  Welch también debe aceptar que los Judíos de Juan 8:44 eran hombres comunes y cayeron bajo Santiago 1:13-15.  La conclusión no puede ser negada:  Jesús tenía los mismos deseos del diablo como los Judíos a quienes El reprendió.  La única diferencia es que Jesús no actuó en base a los deseos y los Judíos si.  Una segunda conclusión es:  La única diferencia, en esta área, entre un hijo de Dios y un hijo del diablo es que un hijo del diablo actúa en base a sus deseos.

 

Notaremos algo más de esto sobre la “tentación” cuando lleguemos a Hebreos 4:15.  La clase de tentación de la que Santiago está hablando es explicada para nosotros por inspiración.  Envuelve el anhelo por cosas malas por las cuales uno es atraído y seducido.  Eso no es lo mismo como Hebreos 2:18 ni 4:15.  El hermano Ward argumenta en su artículo que “concupiscencia” y “deseo” significan lo mismo; nos dice que bien podemos decir al momento en Lucas 22:15 que Jesús “deseó comer esta Pascua”.  Por tanto, guardemos en mente la doctrina de estos hermanos:  ¡Jesús deseó hacer lo malo, pero se abstuvo de los actos!

 

El hermano Ward también afirma en su artículo que no era incorrecto tener los deseos de Santiago 1:13-15 porque no había “pecado” cometido hasta que la “concupiscencia” había “concebido”.  En respuesta, señalo que Santiago está usando una ilustración para mostrar desde los deseos malos hasta una condición más mala por medio de llevar aquellos deseos a la práctica.  La palabra “pecado” en el pasaje se refiere al acto exterior del pecado:  No está diciendo que tener anhelo por las cosas malas es correcto.  Pero, nótese también que la “muerte” no ocurre hasta que el “pecado” es consumado”.  Eso implica algún período de tiempo entre el acto del pecado y ¡la muerte en que resulta!  ¿Debemos concluir que si esto no es “limpieza continua” es “justificación continua”, o “gracia continua” desde el acto del pecado hasta que la “muerte” ocurre finalmente?  Ahora, ¿quién creerá eso?

 

Uno puede reconocer la fuerza del empuje sexual que es edificado en los humanos, sin mirar a una mujer para codiciarla (Mat. 5:28).  En ese pasaje, “codiciarla” es de la sola palabra epithumeo, la cual ya hemos discutido.  El empuje sexual es normal, pero el codiciarlo (epithumeo) es pecaminoso.

Lo Que Otros Dicen

 

En esta sección, voy a nombrar mas citas de algunos predicadores para obtener una descripción de exactamente lo que ellos están diciendo sobre este tema, especialmente sobre Jesús y Santiago 1.

“Santiago declara, `Dios no puede ser tentado por el mal’ (Sant. 1:13).  No obstante, Jesús `fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado’ (Heb. 4:15)”.9

“Si Jesús no fuera hombre, no experimentó las cosas que nosotros experimentamos, entonces, ¿cómo podría ser un ejemplo para nosotros?”10

“El hermano Maurice Barnett ha escrito en una edición reciente del Gospel Anchor que Jesús no fue tentado en la forma de Santiago 1:13-15... (una cita mía es colocada luego en este punto, MB) ... Yo creo que estas proposiciones reflejan la esencia de mi desacuerdo con el hermano Frost y están aquí documentados como posiciones legitimas que él sostiene”.11

“La Biblia nos dice que `cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido’ (Sant. 1:14).  El hermano Spears está diciendo que la oportunidad para pecar estuvo presente para  Jesús, pero que Jesús estaba desprovisto de la concupiscencia que le habría dado `la inclinación momentánea para pecar” normal de los humanos.  Si nuestra tentación es diferente en naturaleza y hecho a la tentación de Jesús, ¿cómo puede ser dicho que la tentación es `real’?”12

“En adición, hermano Adams,  hemos mostrado que el hermano Frost y varios de sus escritores no creen que Jesús fue tentado como lo son los hombres comunes.  Los hombres comunes son tentados en la forma de Santiago 1:13.  El hermano Frost y sus escritores han dicho que Jesús, a causa de su deidad no fue tentado de esta manera”.13

Estos hermanos nos dicen que Jesús era un hombre común, exactamente como todos los otros hombres.  Insisten que él experimentó lo que nosotros experimentamos, sintió lo que sentimos, fue tentado con la misma naturaleza de tentación como el resto de la raza humana.  La siguiente cita por el hermano Welch contiene ironía, diciendo lo opuesto de lo que realmente quiere decir.  En vista de las citas anteriores, nótese especialmente la primera frase.  Está diciendo que Jesús fue empujado por la concupiscencia por la cual todos los otros hombres son inducidos.  Esto está en completo acuerdo con, y amplifica lo que el hermano Ward dijo.

 

“El no fue empujado por la concupiscencia por la cual los hombres comunes son inducidos.  No tenía la habilidad para dudar como los hombres comunes lo hacen.  No tuvo algún deseo por las posesiones terrenales como el hermano Spears dice que los hombres comunes tienen.  ¿Cómo podría él ser tentado a codiciar en vista de que no tenía deseo?  El diablo fue lo bastante necio para tratar lo imposible.  Trató de tentar a un ser que estaba más allá de la tentación.  ¿Cómo podría yo ser tan necio como para creer Hebreos 4:15 cuando dice que él era semejante a mí y tentado como yo?”14

 

Hay varias observaciones sobre estas citas que yo quiero hacer.  Solo guarde en mente:  “Estos predicadores están insistiendo que Santiago 1:13-15 se aplica a Jesús, que él fue “atraído y seducido por su propia concupiscencia”.  Esta es su posición; ellos deben tomar la consecuencia de esto.

Primero, nunca he dicho que Jesús no fue tentado como los otros humanos a causa de su deidad.  ¿Dónde está la declaración que hice que diga eso?  Nunca he pensado ni dicho que Jesús retuvo su determinada justicia y pureza por medio de invocar los poderes sobrenaturales.  El hermano Welch quisiera muchísimo que yo creyera a lo que él afirma por mí, y espera que los otros le crean cuando dice esto.  La realidad es, yo no creo que Santiago 1:13-15 es aplicable a Jesús, pero no a causa de su Deidad.  Más bien es que Jesús no tuvo los anhelos inherentes para los actos malos del hombre que son una parte esencial de la tentación que Santiago 1:13-15 está hablando.

 

Segundo, su posición es que no hay tentación a menos que sea atrayente.  Eso significa que era algo que Jesús realmente deseaba hacer, pero que se resistió a hacerlo.  Welch dice que la “naturaleza” de la tentación es la misma para Jesús y el resto de la humanidad, exactamente como en Santiago 1:13-15.  Pero, guarde en mente que Santiago 1 dice que el hombre es atraído y seducido por su propia concupiscencia para lo malo.  Ya hemos visto lo que eso significa.

 

Tercero, estos hermanos arrojan Hebreos 2:18; Hebreos 4:15 y Santiago 1:13-15 a la misma olla.  Habiendo cubierto Santiago 1, notemos los otros dos en orden.

 

Hebreos 2:18 - El pasaje dice que Jesús “padeció siendo tentado” y de esta manera es capaz de “socorrer a los que son tentados”.  Estos hermanos hacen que esto quiera decir lo mismo que Santiago 1:13-15.  Si es así, entonces “los que son tentados” debe referirse a toda la humanidad.  Debemos también concluir de sus declaraciones que “tentado” en este versículo debe referirse a la apelación de todo acto vil e impío de la humanidad.  La conclusión:  Jesús tuvo que experimentar el deseo por todo acto vil e impío de la humanidad, encontrando tales actos excitantes cuando la oportunidad para hacerlos se presentó; deseó llevarlos a cabo.  O, como el hermano Ward dijo, “Jesús deseo hacer lo malo”.  ¡¡¡No señor!!!

 

Las tentaciones de Hebreos 2:18 se refieren a aquellas tentaciones por medio de las cuales Jesús “padeció”.  “Tentado” significa aquí las pruebas y aflicciones infligidas sobre aquellos que no cejan en servir a Dios.  Jesús pasó a través de tales aflicciones y al hacerlo así es capaz de dar consuelo a todos aquellos que también pasan a través de tales pruebas y aflicciones.  Hebreos 2:18 se conecta con Santiago 1, pero con los versículos 2-3 que hablan de la tentación significando “pruebas”, no deseos pecaminosos para hacer lo malo.

 

La diferencia en los significados de “tentado” puede ser vista rápidamente en la escritura.  El hermano Wards, como hemos visto, considera que “tentado” simplemente significa seducido, atraído.  Peirazo es el término más usado que es traducido “tentado”, como en Santiago 1.  Thayer dice que significa:

“1. Tratar si una cosa puede ser hecha; intentar, probar ... 2. Tratar, hacer un ensayo, probar ... incitación para pecar, tentar ...”15

No está inherente en la palabra que una persona que es tentada encuentre algo “atrayente”; la tentación podría ser totalmente sin atractivo.  Simplemente solicitar a pecar, o intentar, probar para persuadir es tentación.  Los Judíos “tentaron” a Jesús en muchas ocasiones por medio de hacerles preguntas, buscando que él dijera algo que pudieran usar contra él (Mat. 16:1; 19:3; 22:18,35; Marcos 8:11; Juan 8:6).  Aún somos mandados a “probarnos” a nosotros mismos (2 Cor. 13:5).  Santiago 1 dice que Dios no puede ser tentado por el mal, y que no tienta al hombre con lo malo.  Sin embargo, Dios ha probado al hombre (Heb. 11:17), y el hombre ha tentado a Dios (1 Cor. 10:9).  Estas referencias significan probar, o hacer experimento.  Significa la misma cosa en Santiago 1:2-3.  Exactamente como las personas impías de Hebreos 11:37, Jesús pasó a través de las pruebas por las cuales él sufrió como resultado.  Eso es lo que Hebreos 2;18 no está diciendo.  La “definición inspirada” del hermano Ward sobre la tentación es muy deficiente de los hechos.

 

Hebreos 4:15 - Este pasaje habla de Jesús siendo “tentado en todo punto, así como nosotros” [Versión Moderna].  La frase así como nosotros se refiere a toda la humanidad.  Si conectamos este pasaje a Santiago 1:13-15 como si fueran temas idénticos, entonces esto hace que “todo punto” signifique “todo pecado”.  Por tanto, acorde al argumento de estos hermanos, Jesús fue tentado por (encontrar apelación) todos los pecados de la humanidad.

 

Milliner declara que Jesús tenía que experimentar las cosas que “nosotros” experimentamos para ser “nuestro” ejemplo.  Pero, el comentario más ridículo sobre Hebreos 4:15 que he visto viene de David Padfield.  El dice:

“Si Cristo sabía todas las cosas, ¿cómo podría cometer un pecado por ignorancia?  Si lo sabía todo, conocía las Escrituras como ningún hombre podrá, ¿cómo podría cometer un pecado por ignorancia o un pecado de presunción?”16  

John Welch ha dicho antes:

“Su conocimiento en la tierra no era el evidente conocimiento del divino Hijo de Dios, sino el sujeto a las mismas fragilidades como el conocimiento humano.  La fe resulta de ese conocimiento.  En adición, este fue adquirido por aquellos medios disponibles para la humanidad, `Así que la fe es por el oir, y el oir, por la palabra de Dios’ (Rom. 10:17).  Lo que Jesús sabía, lo había aprendido como resultado de la lectura y la inspiración.  Estos son los medios disponibles para los otros humanos”.17

Estos hermanos creen que Jesús tenía que estar sujeto a los pecados por ignorancia y presunción, exactamente como los otros humanos, y por esa razón no podía saber algo mas acerca de la voluntad de Dios que lo que cualquier otro humano podía.  Debe haber sido simplemente una “suerte estúpida” que Jesús fallara en cometer pecados por ignorancia y presunción; cuan afortunado.  ¡El resto de nosotros debería ser tan afortunado!

 

Hay varias cosas que caracterizan a todo humano por nacimiento; son comunes e inherentes en todos nosotros.  Concordaré que Hebreos 4:15, por decir “en todo punto, así como nosotros”, está hablando acerca de aquellas cosas que son comunes a todos los hombres.  Pero, ellas son las características y apetitos inherentes que todos compartimos.  Dios nos ha dado instrucciones en la Biblia sobre como ejercitar los escapes lícitos para nuestras características y apetitos naturales.  No obstante, estos podrían ser convertidos en viles y pervertidos, ilícitos.  La lista de actos viles e impíos que plagan la raza humana no son comunes a todos los hombres.  Un ladrón podría nunca tener sexo con un animal, encontrando aún el pensamiento asqueroso.

 

“En todo punto” es traducido de kata panta, “en todas las cosas”.  La misma es encontrada en Hebreos 2:17 donde dice que Jesús fue hecho “en todo” semejante a sus hermanos.  Hebreos 2:17 concluye una sección que nos dice que Jesús fue un participante en carne y sangre con nosotros, por tanto, él participó de las mismas características y apetitos. 

 

No he dudado que Jesús sintió todas las áreas de la naturaleza inherente del hombre, el donde y el cuando el hombre es lo más débil.

 

Esto es visto en Mateo 4.  Después de ayunar por tanto tiempo, Jesús tuvo hambre.  Todos nacemos con el requerimiento de comida.  El hambre afecta no solamente a nuestros cuerpos sino también a nuestra voluntad.  Tal hambre es una debilidad, una flaqueza, de la carne.  Satanás trató de tomar ventaja de esa condición, y al momento, trató de conseguir que Jesús siguiera sus deseos.  En el Antiguo Testamento, Esaú, a causa de tal hambre, vendió su primogenitura por un plato de lentejas.  No hubo tal debilidad de voluntad en Jesús, no hay insinuación de que estuvo inclinado a entregarse a Satanás.  Jesús ciertamente experimentó, pudo “sentir”, la misma “debilidad” que Esaú tuvo.  Pero, hubo una diferencia muy grande en sus voluntades.

 

Cuarto, haga una lista de todos los actos viles del hombre, de las cosas malas que han tentado a la humanidad.  Acorde a estos predicadores, Jesús tuvo que experimentar la atracción de lo que todos los hombres llevan a cabo, codició hacer lo malo.  Y, no fue que Jesús deseó hacer lo malo en alguna generalidad de lo “malo”.  Esto tuvo que ver con actos específicos de maldad.  Vea usted, ¿cómo podría Jesús ser un ejemplo para un borracho a menos que experimentara la codicia por el alcohol?  ¿Cómo podría Jesús ser un ejemplo y estimulación para un pervertido sexual a menos que experimentara la codicia de su perversión?  Pero, ¿dónde tuvo Jesús la codicia por el sexo con animales, o el sexo con otro hombre, o abusar de un niño?  ¿De dónde vino la codicia por la cual Jesús fue atraído y seducido a robar, emborracharse, asesinar, cometer sadomasoquismo, mutilación, o canibalismo?

 

Quinto, por su razonamiento, este carácter codicioso de Jesús  tenía que existir para ser nuestro salvador perfecto y competente.  O, como Welch dice, tal humanidad habría de guardarlo de ser “completamente insensitivo a nuestras necesidades y debilidades”, y de ser un “atolondrado incompetente como nuestro defensor”.18  Dado el ejemplo de Jesús, ¿no deberíamos cultivar la codicia por las cosas malas para ser sensitivos a las necesidades y debilidades de las otras personas?  En vista de que los deseos de Jesús eran para el bien de las otras personas, entonces nosotros también deberíamos serlo.

 

Mientras estemos en el tema, nótese la implicación del hermano Welch que sin la venida de Jesús en la carne, Dios era “totalmente insensible a nuestras necesidades y debilidades”.  Acorde a Welch el Señor tenía que experimentar la visión de Welch de la humanidad de Jesús por Dios para tener entendimiento de nosotros y operar en nuestro beneficio.  Eso hizo a Dios insensible e incompetente mucho antes de que Jesús fuera atraído y seducido por su propia concupiscencia.  ¿Quién puede creer esto?

 

Sexto, ¿tuvo Jesús alguna elección en esto o “tuvo el deseo” por las cosas malas?  Cualquier cosa que él hizo fue acorde al plan de Dios para la redención.  Santiago 1 dice que Dios no tienta a ningún hombre con lo malo.  No obstante, aparentemente de lo que estos hermanos dicen, Dios requirió que Jesús, “por su propia concupiscencia” por los actos viles e impíos del hombre, fuera atraído y seducido.  En vista de que  Jesús nos dejó ejemplo para que siguiéramos sus pisadas, entonces debemos hacerlo así.  No “tenemos que pecar”, pero “tenemos que codiciar”, exactamente como Jesús.  Hay una verdadera virtud en eso, vea usted.  Esto nos hace, como Jesús, compasivos hacia las necesidades y debilidades de los demás.

 

Séptimo, ¿nació Jesús con estos deseos o los adquirió?  ¿Quizás Jesús no nació con una “naturaleza pecaminosa” sino más bien con una “naturaleza codiciosa”?  Si Jesús adquirió este completo campo de codicia por las cosas malas, ¿cómo lo hizo así?  Como muchas cosas pecaminosas, uno tiene que albergar una cantidad de pensamientos impíos para adquirir el deseo  del sexo con animales o de las relaciones homosexuales; una cantidad de perversión de corazón debe ocurrir.  Ese proceso es impío en sí mismo.  Hay aún algunos deseos que no aparecen hasta que algún otro pecado es practicado.

 

Octavo, Si Jesús tenía que experimentar por lo que pasa la humanidad para ser un abogado “competente” y simpatizar con nuestras “necesidades y debilidades”, entonces falló.  Viendo que Jesús murió por los pecadores, su intento de experimentar por lo que nosotros pasamos sería mejor servido si experimentó lo que es ser un esclavo del pecado.  Jesús no experimentó la carga de la culpa del pecado.  No experimentó a que era semejante pasar por la agitación que Pablo describe en Romanos 7:15-24.  Nunca gritó, a causa de una experiencia personal, “¡Miserable de mí¡  ¿quién me librará de este cuerpo de muerte?”  El hecho es, Dios realmente sabía por lo que pasamos.  Sabe mas que nosotros de lo que es la tentación, la concupiscencia, y todo pecado.  No niego que Jesús fue un ejemplo perfecto de justicia y servicio a Dios.  Firmemente creo que lo era.  Lo que niego es que era necesario para él tener su propia concupiscencia por los actos viles del hombre y experimentar la apelación de aquellos actos de manera que pudiera rechazarlos para ser un ejemplo para nosotros.  Eso degrada a nuestro Señor.

 

No he dudado que hubo ataques hechos sobre la humanidad inherente de Jesús , golpes para intentar conseguir que pecara.  Nadie sabe que oportunidades para cometer actos pecaminosos encontró Jesús.  Satanás trató de usar el hambre de Jesús para trastornarlo; esto obró con Esaú, pero no con Jesús.  La narración de siendo él tentado por Satanás (Mateo 4), no muestra nada en la parte de Jesús que pudiera ser relacionado a “ de su propia concupiscencia” de Santiago 1:14.  Jesús estuvo plagado de “tentaciones” a través de su ministerio (Lucas 22:28).  Pero, dijo al cierre de este:  “... viene el príncipe de este mundo, y él nada tiene en mí” (Juan 14:30).   No hubo lugar en que Satanás pudiera contenerlo.  R.L. Whiteside dijo:

“Frecuentemente hablamos de siendo tentados a hacer algo, sea bueno o malo, cuando estamos inclinados a hacerlo; y de esta manera conseguimos la idea de que una persona no es tentada a menos que sienta una inclinación a hacer una cosa.  ¿En qué sentido fue tentado Jesús?  Su tentación algunas veces es comparada con la tentación de Eva en el huerto.  En la tentación de ella hubo una apelación al deseo de la carne, al deseo de los ojos, y a la vanagloria de la vida.  En este respecto la tentación del Salvador fue muy parecida a la de ella; pero aquí se detiene la semejanza.  Ella prestó un oído voluntario a lo que el diablo decía; Jesús enfrentó cada tentación del diablo con un rechazo indignante.  Y no hay prueba de que él en algún momento tuviera la más leve inclinación para hacer la cosa que el diablo sugirió.  ¿Puede alguien creer que el diablo suscitó el interés de algún deseo malo en el corazón del Salvador?  ¿No es el deseo para hacer algo malo incorrecto en sí mismo? (Véase  Mateo 5:27-28).  ¿Puede alguno creer que Jesús fue contaminado por los pensamientos y deseos malos?”19

Bueno, hermano Whiteside, tenemos algunos predicadores hoy día que piensan así.  Cuando hablamos de Jesús siendo un ejemplo, habíamos entendido mejor que él era un ejemplo de pureza y justicia perfecta en pensamiento y obra.  Nos demostró no solamente como vivir correctamente, sino a pensar correctamente también.  Aquí está una pregunta clave:  ¿Qué hay en un individuo totalmente puro, con una mente perfectamente pura, que encuentre alguna atracción en los actos malos del hombre?  Para ilustrar eso, mire a Lot, en 2 Pedro 2:7-8.

“Y libró al justo Lot, abrumado por la nefanda conducta de los malvados (porque este justo, que moraba entre ellos, afligía cada día su alma justa, viendo y oyendo los hechos inicuos de ellos)”.

 

¿Fue Lot más justo que Jesús?  Gálatas 5:24 dice que “los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos”.  Si esto es lo que supuestamente debemos hacer, entonces Jesús tenía que colocar el ejemplo perfecto para nosotros.  1 Pedro 1:14-15 dice:  “Como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia; sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir”.  Nótese, los deseos que “antes teníais”.  ¿Por qué debería Dios esperar que hagamos tales cambios como estos si Jesús mismo nos dejó un ejemplo de tener anhelo por las cosas malas, “de su propia concupiscencia”, y sin embargo él permaneció sin pecado?

 

[Gospel Anchor, Vol. 18, Pág. 70, Maurice Barnett].

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Anotaciones al Pie

1. John Welch, Faith and Facts, January 1990, Págs. 57-58.

2. A.T. Robertson, Word Pictures in the New Testament, Vol. 6, Pág. 18.

3. W.E. Vine, Diccionario Expositivo de Palabras del N.T., Vol. 1, Pág. 266.

4. Hermann Cremer, Biblico — Theological Lexicon of New Testament Greek, Pág. 288.

5. Joseph Henry Thayer, Greek-English Lexicon of The New Testament, Pág. 238.

6. Rienecker and Rogers, Linguistic Key to the Greek New Testament, Pág. 723.

7. Moulton, Analytical Greek Lexicon, Pág. 156.

8. Keith Ward, Faith and Facts, Julio 1990, Pág. 4.

9. Ronnie Milliner, Faith and Facts, Octubre 1990, Pág. 309.

10. Ronnie Milliner, Ibíd.

11. John Welch, Faith and Facts, Julio 1991, Pág. 224.

12. John Welch, Faith and Facts, Octubre 1990, Págs. 48-49.

13. John Welch, Faith and Facts, Octubre 1991, Pág. 360.

14. John Welch, Faith and Facts, Octubre 1990, Págs. 49-50.

15. Thayer, Op. cit., Pág. 498.

16. David Padfield, Tape of meeting in Beaver Dam, KY, 1/8/91.

17. John Welch, Faith and Facts, Abril 1987, Pág. 9-10.

18. John Welch, Ibíd., Pág. 15.

19. R.L. Whiteside, Annual Lesson Commentary, 1939.

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