CAPITULO 3

Definición de Términos1

 

Las definiciones adecuadas de la naturaleza de Dios, la naturaleza de la Trinidad, y de la persona y naturaleza de Jesucristo son pre-requisitos para entender los muchos pasajes con respecto a la Deidad de Cristo.

1. Dios:  Las Escrituras enseñan que Dios es personal, inteligente, amoroso, justo, fiel, eterno, creativo y en interacción dinámica con Su creación.  Los atributos de Dios pueden ser resumidos en dos grupos:  Atributos generales y atributos morales.  Robert Passantino declara:  “Dios [acorde a Sus atributos generales] es único, eterno, inmutable, omnipotente, omnisciente, omnipresente, trino, espíritu y personal”.  Continua:  “Los atributos morales de Dios incluyen santidad, justicia, amor y verdad”.  El Cristianismo enseña que Dios sustenta y gobierna soberanamente el universo en el presente, y, como trataremos de mostrarlo, se encarnó en Jesucristo de Nazaret.

2. Trinidad:  Fuera de toda realidad o existencia, sólo Dios es tripersonal o trino.  Cuando decimos que Dios es trino, estamos designando la visión de Dios derivada de un panorama de pasajes de la Escritura que describen la naturaleza personal de Dios.  Por trino, de la cual viene la palabra Trinidad, queremos decir que Dios está revelado consistentemente como subsistiendo eternamente como tres personas (Padre, Hijo y Espíritu Santo).  Estas tres personas conforman la Divinidad, no obstante, hay sólo un Dios.

No queremos decir:

 

(1) Que hay un Dios y tres dioses.

(2) Que hay un  Dios y una persona con tres nombres o  modos o manifestaciones.

(3) Que hay un Dios y una persona que se convirtió en tres personas separadas y sucesivas.

(4) Que hay tres dioses que están en una “familia”.

(5) Que el un Dios es esquizofrénico.

 

La doctrina Bíblica de la Trinidad puede ser resumida como sigue:

El único verdadero Dios, como ya se estableció (Isa. 43:10; Deut. 6:4), está compuesto del Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo.  Cada miembro de la divinidad es llamado “Dios” en la  Biblia.  El Padre lleva el nombre de Dios (Gál. 1:1; Tito 1:4; etc.).  El Hijo, o Verbo (logos), es llamado repetidamente Dios en versículos como Juan 1:1,14; Hechos 20:28; Juan 20:28; Tito 2:13; Hebreos 1:8; etc.  El Espíritu Santo es identificado como Dios en varios pasajes (Hechos 5:3-4; 1 Juan 4:2-3; Hebreos 10:15-16).  El concepto de unidad dentro de la Trinidad es visto en un versículo tal como Mateo 28:19, donde el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo comprenden un “nombre” (singular en Griego).

Para los propósitos de este libro no estamos intentando defender la doctrina de la Trinidad.  Una vez que la persona llega a creer en la divinidad de Cristo, creer en la existencia de Dios como Padre, Hijo y Espíritu Santo usualmente no es un problema.  Para la persona queriendo investigar lo que la Biblia dice sobre la Trinidad, muchos versículos pueden ser estudiados (Mateo 3:16-17; Marcos 1:9-11; Lucas 1:35; 3:21-22; Juan 3:34-36; 14:26; 16:13-15; Hechos 2:32-33,38-39; Rom. 15:16,30; 1 Cor. 12:4-6; 2 Cor. 3:4-6; 13:14; Efe. 1:3-14; 2:18-22; 3:14-17; 4:4-6; 2 Tes. 2:13-14; 1 Tim. 3:15-16; Heb. 9:14; 10:7; 10:15; 1 Ped. 1:2; para nombrar unos pocos).

3. Jesucristo:  “Jesucristo” es tanto un nombre como un título.  El nombre Jesús es derivado de la forma Griega del nombre Jeshua o Joshua significando “Jehová-Salvador” o “el Señor salva”.  El título Cristo es derivado de la palabra Griega para Mesías (o del Hebreo Mashiach - Daniel 9:26) y significa “ungido”.  Dos oficios, rey y sacerdote, están implicados en el uso del título Cristo.  Ese título apunta a Jesús como el sacerdote y rey prometido en las profecías del Antiguo Testamento.

Más allá de eso, creemos que Jesús posee dos naturalezas, la humana y la divina; de esta manera tenemos la visión de que Jesús es   completamente Dios (en naturaleza) y aún pleno hombre — Dios revelado en forma humana.

La Biblia describe la doble naturaleza de Jesús tanto como Dios y como hombre (Fil. 2:5-11).

 

Jesucristo Posee los Nombres y Títulos de Dios

El argumento más fuerte para la Deidad de Cristo es el que más exasperó a los contemporáneos de Jesús.  Se tomó para Sí mismo los nombres y títulos del Antiguo Testamento para Dios y también permitió que otros lo llamaran por los mismos nombres y títulos.  Cuando Jesús se llamó a Sí mismo por aquellas apelaciones de Deidad, se enojaron tanto los gobernantes de los Judíos que trataron de matarlo por blasfemia.  Las autoridades Judías no tenían duda.  Este maestro Galileo estaba declarando ser el Dios Todopoderoso.

Uno podría objetar, diciendo que la declaración de Jesús de aquellos nombres y títulos divinos no lo hacían a El y a Dios uno y el mismo.  O, José Smith puede ser hombre, marido, amigo, y vicepresidente de ventas, todo eso al mismo tiempo.  Algunos nombres y títulos, no obstante, son exclusivos y pueden ser tenidos por solamente una persona.  Por ejemplo, puede haber solamente un presidente de los Estados Unidos en cualquier momento.  Muchos de los nombres y títulos que la Biblia usa para Jesús fueron aquellos que solamente una persona correctamente podía tener — y ese era Dios.

 

Yavé (Jehová)

Jesús declaró para Sí mismo el nombre de Dios más reverenciado por los Judíos, un nombre considerado tan sagrado que los Judíos ni aún lo pronunciarían:  YHWH (ahora pronunciado a menudo Yavé o Jehová).

Dios reveló primero el significado de este nombre a Su pueblo en Exodo 3.  Después que Moisés le había preguntado con que nombre Dios debería ser llamado, el Señor contestó:  YO SOY EL QUE SOY ... Así dirás a los hijos de Israel:  YO SOY me envió a vosotros” (Exodo 3:13-14).

La frase YO SOY no es la palabra YHWH.  No obstante, es derivada del verbo “ser”, del cual el nombre divino Yavé (YHWH) es también derivado en Exodo 3:15.  De esta manera el título YO SOY EL QUE SOY que Dios dio a Moisés es la más completa expresión de Su ser eterno, abreviado en el v.15 al nombre divino de YHWH.  La Versión de los Setenta, la traducción Griega del Antiguo Testamento Hebreo, tradujo el primer uso de la frase  YO SOY en Exodo 3:14 como ego eimi.  (El Griego era el idioma hablado en los días de Jesús y es el lenguaje en que el Nuevo Testamento fue escrito).

Por tanto, en el tiempo de Jesús, la forma enfática de “Yo soy” (ego eimi) en Griego era el equivalente del Hebreo Yavé.  Dependiendo del contexto, era una forma enérgica de decir “Yo soy” (como en Juan 9:9), o podría ser el nombre de Dios Mismo, el eterno YO SOY.

En varias ocasiones Jesús uso el término ego eimi de Sí mismo como este puede ser usado solamente de Dios.  El ejemplo más claro es cuando los Judíos dijeron a Jesús:  “Aún no tienes cincuenta años, ¿y has visto a Abraham?  Jesús les dijo:  De cierto, de cierto os digo:  Antes que Abraham fuese, YO SOY [Griego: ego eimi].  Tomaron entonces piedras para arrojárselas ...” (Juan 8:57-59).  Los Judíos buscaron matarlo por la presunción de esa declaración de Deidad.  El Antiguo Testamento era claro.  La pena prescrita por la blasfemia era ser apedreado (Levítico 24:16).

Jesús se atribuyó este título para Sí mismo en otras ocasiones también.  Al principio en el mismo capítulo.  Jesús declaró:  “... porque si no creéis que yo soy [ego eimi], en vuestros pecados moriréis” (Juan 8:24).  Dijo entonces a los Judíos:  “Cuando hayáis levantado al Hijo del Hombre, entonces conoceréis que yo soy [ego eimi]” (Juan 8:28).

Jesús afirmó continuamente Su deidad.  Cuando los guardias del templo Judío, junto con soldados Romanos, vinieron para arrestarlo la noche antes de Su crucifixión, Jesús les preguntó:  “¿A quién buscáis?  Le respondieron:  A Jesús Nazareno.  Jesús les dijo:   Yo soy [ego eimi] ... Cuando les dijo:  Yo soy, retrocedieron, y cayeron a tierra” (Juan 18:4-6).  Fueron incapaces de permanecer de pie ante la fuerza de Su declaración y la fuerza de Su persona.

Los escritores del Nuevo Testamento, convencidos de que Jesucristo era Dios, no vieron conflicto en atribuir a Jesús los pasajes del Antiguo Testamento que se referían a YHWH (Jehová).

 

Dios

La palabra Griega usada cientos de veces en el Nuevo Testamento para Dios es la palabra Theos (correspondiendo al Hebreo Elohim en el Antiguo Testamento).  Jesús es llamado por ese nombre en distinción a los falsos dioses en un número de casos.

La visión Bíblica Judeo-Cristiana de un Dios verdadero permanece en contraste con las religiones Hindú y Budista que, respectivamente, identifican el verdadero hombre mismo como uno con Dios.

Dios permanece separado de Su creación.  Los seres humanos no son una extensión de Dios.

Siguiendo están ocho ejemplos del Nuevo Testamento donde Cristo es llamado Dios.

1. En Hebreos 1, en el que la supremacía de Cristo sobre los ángeles y profetas es presentada, el escritor Hebreo dijo:  “Mas del Hijo dice [Dios]:  Tu trono, oh Dios [Theos], por el siglo del siglo ...” (Hebreos 1:8), simplemente citado, es una cita directa del Salmo 45:6-7 donde “Dios” se está dirigiendo a “Dios”.  Como está traducido, Hebreos 1:8 es una correcta traducción del texto Griego a pesar de como está traducido en algunas versiones.

2. Pedro llamó a Cristo “Dios” (Theos).  Escribió:  “Simón Pedro, siervo y apóstol de Jesucristo ... por la justicia de nuestro Dios y Salvador Jesucristo...” (2 Pedro 1:1), aquí la frase Jesucristo actúa como un apositivo a Dios y Salvador.  (Un apositivo en Griego significa que un sustantivo o una frase sustantiva es usada con otra como un explicativo equivalente).

En el original Griego del Nuevo Testamento, esto es llamado la construcción de Granville Sharp.  Un artículo cubre a ambos sustantivos (Dios y Salvador).  La conjunción Griega y (Griego: kai) junta los dos sustantivos inseparablemente.  Esto quiere decir que el apositivo (la palabra que renombra), Jesucristo, debe referirse a ambos, a Dios y Salvador.  Jesucristo es nuestro Dios y Salvador.

3. La misma construcción de Granville Sharp fue usada también por Pablo a medida que le decía a Tito que esperara la “manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo” (Tito 2:13).

4. Hechos 2:36 dice:  “... Dios le ha hecho [a Jesús] Señor y Cristo”.  El versículo 39 habla de Dios como “el Señor nuestro Dios”, y de esta manera Cristo quien es Señor (v.36) es también Dios (v.39).  Hechos 10:36 refuerza este punto, refiriéndose a Cristo como “Señor de todos”.

5. Hechos 16:31 y 34 se refieren a creer en el Señor Jesús como creer en Dios.

6. Apocalipsis 7:10-12,17 se lee:  “Y clamaban a gran voz, diciendo:  La salvación pertenece a nuestro Dios que está sentado en el trono, y al Cordero.  Y todos los ángeles estaban en pie alrededor del trono, y de los ancianos y de los cuatro seres vivientes; y se postraron sobre sus rostros delante del trono, y adoraron a Dios, diciendo:  Amén.  La bendición y la gloria y la sabiduría y la acción de gracias y la honra y el poder y la fortaleza, sean a nuestro Dios por los siglos de los siglos. Amén. ... porque el Cordero que está en medio del trono los pastoreará, y los guiará a fuentes de aguas de vida; y Dios enjugará toda lágrima de los ojos de ellos”.  Nótese que en el v.10 es Dios quien se sienta en el trono y en el v.17 el Cordero (Jesús) está en el centro del trono.  ¿Quién está en el centro del trono?  Decir que Jesús está en el centro y aún negar Su divinidad es robar a Dios del lugar central en el cielo, una posición insostenible.

7. En Hechos 18, el “camino del Señor ... lo concerniente al Señor [Jesús]” (v.25) es lo mismo que el “camino de Dios” (v.26).

8. Otro nombre para el Mesías fue el nombre Emanuel (Isaías 7:14), que traducido literalmente significa “Dios con nosotros”.  En Mateo 1:23 este título es claramente asignado a Jesús:  “He aquí, una virgen concebirá y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Emanuel, que traducido es:  Dios con nosotros”.

 

El Alfa y la Omega:   el Primero y el Ultimo

Los términos Alfa y Omega dan una hermosa y pavorosa descripción de Dios.  Mucho antes que las estrellas llenaran los cielos y que existiera nuestro universo, Dios era.  Es desde la eternidad hasta la eternidad.  Génesis 1:1 - “En el principio creó Dios ...”  Sólo Dios merece el título de Alfa (el primero) y la Omega (el último).

De esta manera, estos nombres expresan la naturaleza eterna de Dios.  El es la fuente y meta de toda creación.  Ningún ser creado puede declarar jamás correctamente ser el primero y el último de todo eso.

Jesús y Dios son llamados el Alfa y la Omega, el primero y el último, en la  Biblia.

Dios
Jesús
Isaías 41:4 - “... Yo Jehová, el primero, y yo mismo con los postreros”.    


                         
 
Isaías 48:12
- “... Yo mismo, yo el primero, yo también el postrero”.  
     


 

Isaías 44:6
- “... Yo soy el primero, y yo soy el postrero, y fuera de mí no hay Dios.                                
Apocalipsis 21:6-7
- “... Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y fin.  Al que tuviere sed, yo le daré gratuitamente de la fuente del agua de la vida.  El que venciere heredará todas las cosas, y yo seré su Dios, y él será mi hijo”. 
Apocalipsis 1:17-18 - “... yo soy el primero (prostos) y el último (eschatos); y el que vivo, y estuve muerto; mas he aquí que vivo por los siglos de los siglos ...”

Apocalipsis 2:8 - “Y escribe al ángel de la iglesia en Esmirna:  El primero y el postrero, el que estuvo muerto y vivió, dice esto”.

Apocalipsis 22:12-16 - “He aquí que yo vengo pronto ... Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin, el primero y el último ... Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas ...”   

  

La importancia de los pasajes anteriores en el libro de Apocalipsis no pueden ser menospreciados.  Son algunos de los ejemplos más fuertes y claros de la declaración de Cristo de Deidad.  No puede haber dos primeros y dos últimos, dos Alfas y Omegas.

 

El Nombre Sagrado2 - Un Idioma Sin Vocales

El idioma Hebreo se escribía con consonantes desnudas.  No había vocales.  El sonido de las palabras — su pronunciación — se transmitía  oralmente por los rabinos, y eso en los tiempos bíblicos.  Después, el hebreo cayó en desuso, por muchos años, debido a factores históricos e inevitables.

Tan sólo en el siglo sexto de nuestra era empezaron a surgir eruditos en el idioma hebreo, llamados “masoretas” (del hebreo massorah, que significa, tradición), que establecieron un sistema de puntos y señales para representar las vocales, o mejor dicho, los sonidos vocales abiertos y cerrados.  Por eso se les llama “señales masoréticas”.  Se colocaban debajo, encima y hasta entre las consonantes.

Conviene recalcar que esas anotaciones vocales no formaban parte del texto sagrado original de la Biblia.  El texto del Antiguo Testamento se compone de puras consonantes.  Por esa razón, la palabra que se conoce como Jehová, constaba de sólo cuatro letras, esto es, de cuatro consonantes hebreas:  la iod, la he, la vau, y de nuevo la he; las que formaban la palabra YHVH o JHVH.  Se acostumbraba llamarlas el tetragrama, del griego, que quiere decir “cuatro letras”.

 

Pronunciación Perdida

Es equivocado afirmar que la pronunciación actual del texto masorético es exactamente la misma que la de los tiempos bíblicos.  Como ya dijimos, por diversos motivos hubo una acentuada declinación del idioma hebreo, a consecuencia de las dispersiones del pueblo hebreo, que produjeron un largo período de casi completo desuso de su idioma.  Además ocurrió un aflojamiento de las tradiciones entre los israelitas y aparecieron transformaciones naturales que el tiempo opera en un idioma.

En hebreo, hay una palabra, qeri, que significa “lo que se debe leer”, y los masoretas la usaron escribiéndola al margen, para indicar correcciones del texto manuscrito de la Biblia.  A propósito, el profesor Guillermo Kerr, dice en su Gramática Elemental de la  Lengua Hebrea, Págs. 90-91:

“Cuando el escriba encontraba una palabra equivocada, la marcaba con un asterisco, colocaba sobre ella las vocales de la palabra correcta, y al margen escribía qeri (lo que se debe leer), y entonces escribía la palabra correcta.

“El qeri más común era el tetragrama del nombre de Dios, del pacto de Israel (JHVH), que era considerado inefable por el supersticioso escrúpulo de los hebreos para pronunciarlo.  Para evitar que alguien lo profanase, colocaban debajo de él las vocales a,o,a, de la palabra Adonai (Señor).  Eso se volvió tan común que no era preciso colocar más al margen las consonantes de la lectura deseada.  El tetragrama con sus vocales... obligaba al lector a decir en el acto:  Adonai”.

 

No Hay Objeción a Jehová

A continuación transcribimos una valiosa observación de los eruditos Martin y Klan, que consta en la obra El Jehová de la Torre del Vigía, Pág. 146:

 

“Ningún estudioso sensato de la Biblia objetará el empleo del término Jehová en el Santo Libro.  Sin embargo, en vista de que en el original sólo constan las consonantes hebreas, JHVH, sin vocales, su pronunciación es indeterminada, y al no tenerse certidumbre de ella, el fijar dogmáticamente que su pronunciación sea Jehová, es ir más allá de los límites de la verdad lingüística...”

“Todo estudiante del hebreo sabe que entre las consonantes J-H-V-H se puede insertar cualquier vocal.  Así, teóricamente, el nombre divino podría ser Jeheva como Jihivi, sin cometer la menor lesión a la gramática del idioma”.

 

Pronunciación Incierta

Si los testigos de Jehová pretenden hoy restaurar la pronunciación de “Jehová”, están construyendo una fábula; porque procuran restaurar un vocablo incierto.  Si quieren restaurar un hecho acerca del uso del tetragrama, deberían evitar pronunciarlo, sustituyéndolo por la palabra “Señor”, cosa que estableció la cristiandad.

Si pretenden restaurar sólo el tetragrama, entonces deberían escribir apenas las consonantes JHVH en sus traducciones de la Biblia, dejándolas como una expresión impronunciable.  De cualquier manera, nunca tendrán ellos la seguridad de la exactitud del nombre que pretenden restaurar. 

 

Siete Nombres de Dios

Los testigos cometen un error al sostener que el único y específico Nombre divino haya sido siempre Jehová; y que ahora, en el siglo veinte, sean ellos comisionados a “restaurar” ese nombre.

La Biblia atribuye varios nombres a la Divinidad,  todos válidos y solemnes:  JHVH, Adonai, Elohim, El, Elion, El-Saddai.  No creemos que haya un nombre privativo de Dios, el creador de los cielos y la tierra, el autor del plan de redención.

¿Habrá sido el nombre de Jehová el primero en aparecer en la Biblia?  ¡No!  El primer capítulo de Génesis menciona 28 veces el nombre de Dios, pero en Hebreo es Elohim.  Ejemplos:  Gén. 1:1, “En el principio creó Elohim los cielos y la tierra”.  En el versículo 2:  “El Espíritu de Elohim se movía sobre la faz de las aguas”.  Versículo 3:  “Y dijo Elohim...”  Versículo 4:  “Y vio Elohim que la luz era buena”.  Y así sucesivamente.

Gén. 1:27 menciona que Elohim creó al hombre.  Gén. 2:3:  “Bendijo Elohim al día séptimo”.  Apenas en Gén. 2:4 aparece por primera vez el nombre Jehová; y aún así, va asociado con Elohim.  Dice ahí:  “El día que Jehová Elohim [Dios] hizo la tierra y los cielos”.  Y en el versículo 7 se repite.

Por lo tanto, a pesar de los nombres, la Divinidad es la misma.  Más adelante se encuentra la palabra “Jehová” sola.  En otros lugares se encuentra el nombre Adonai, en otros El, y hasta Elion, El-Saddai, Jehová-Sabboath (El Señor de los ejércitos).

Citemos el caso de Jueces 13:8 - “Entonces oró Manoa a Jehová (Señor), y dijo:  Ah, Adonai (Señor) mío, yo te ruego que aquel varón Elohim (Dios) que enviaste, vuelva a venir a nosotros...”

Para finalizar preguntamos:  ¿A cuántos dioses se refiere ese texto de Jueces 13:8?  ¿Cuántos seres divinos están involucrados en él?

La verdad es que Jehová, Elohim y Adonai designan a la misma persona de Dios, el único verdadero Dios, creador y sostenedor de los mundos, y autor del plan de redención

La palabra Jehová parece no haber salido de labios de Cristo, y tampoco fue usada por sus seguidores inmediatos.  Cristo y los escritores del Nuevo Testamento citaban las Sagradas Escrituras hebreas, y también la Versión de los Setenta, que vierte el tetragrama por Kúrios (Señor, en griego), con mucha propiedad, ya que éste no se podía pronunciar por temor a la superstición de los rabinos.

Entonces aquí cabe la pregunta final.  Si la Versión de los Setenta, fue vertida del hebreo al griego por un grupo de eruditos judíos, ¿por qué esos celosos judíos no dejaron intacto el tetragrama; sino que en lugar de eso, lo vertieron por Kúrios (Señor), como se ve en los ejemplares disponibles de esa Versión?2

La palabra Griega Kurios (Señor) (que en Hebreo es Adonai), se usa en el Nuevo Testamento para referirse a la Deidad, sea hablando del Padre, del Hijo o del Espíritu Santo; aunque preferentemente, se aplica a Cristo.  Adonai, literalmente es en Hebreo “Mis Señor”; de “Adon”, Señor, y “ai” Mis.  Y aunque se traduce o pronuncia en singular, esta expresión significa “Mis Señores”.3

Kurios es un adjetivo que significa tener poder o autoridad y es usado como nombre.  También tiene el sentido de dueño.  En Lucas 19:33-34, por ejemplo, se habla de los dueños del pollino y del Dueño:  en griego kurioi y Kurios.

Está demostrado que los Testigos de Jehová son expertos en falsificaciones Bíblicas,4 con el propósito de poder enseñar que Cristo no es el Dios eterno, lo tal puede ser visto por su uso indiscriminado del nombre “Jehová”.5

Cristo, como el que existía en la historia del Antiguo Testamento, era conocido por los mismos títulos y nombres que eran del Padre y del Espíritu.  Era una persona igual en la sola Deidad unidad referida como Elohim (Gén. 1:26 - es plural, “Hagamos al hombre a nuestra imagen).  También era participante del nombre memorial de Dios, “Jehová”, que enfatizaba su eternidad.  Compare estos pasajes del Antiguo Testamento con sus equivalencias en el Nuevo Testamento y vea (Comp. Exodo 3:14 y Sig. con Juan 8:58; Isaías 40:3 con Mateo 3:3; Isaías 44:6 con Ap. 1:17).

Sin embargo, si Cristo se despojó de estos títulos y nombres del Antiguo Testamento, Elohim, Jehová, etc., entonces ¿quién era él antes de que se encarnara?  ¿Cuál era su nombre?  ¿Dónde, en el Antiguo Testamento, es visto envuelto activamente en la redención del hombre?  (Los Testigos de Jehová dicen que era Miguel, el arcángel, pero lo tal es pura conjetura absurda).  Ahora, los TJ, por su uso discriminado del nombre “Jehová” en la Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras, lo aplican solamente cuando sienten que el Padre esta siendo discutido y bajo el título “Señor” enseñan que Cristo no tenía el derecho o reclamo, cualquiera que fuera, para ser el Jehová del Antiguo Testamento.  Expongamos y refutemos esta práctica perjudicial.

Los TJ transmiten la misma palabra Griega, Kurios, como “Señor” cuando se refiere a Cristo y como “Jehová” cuando se refiere al Padre (Comp. Mateo 4:4,7; 7:21  y Sig.; 22:44; etc.).  Primero:  La palabra Kurios no es la misma palabra así usada para Jehová (YHVH) en el Antiguo Testamento; ¡es una palabra totalmente diferente!  No hay forma en que uno pueda conseguir “Jehová” de Kurios.  Segundo:  La palabra Jehová, en vista de que no es Griega, nunca es encontrada en alguno de los antiguos manuscritos del Nuevo Testamento.     Ahora, insertar la palabra Jehová por la palabra Señor en la traducción del original Griego es suplantar la palabra original con otra.  Lo tal es una perversión del verdadero texto.  También, hacerlo así solamente cuando el  Padre está siendo discutido (o es estimado) es puro prejuicio.  Si la palabra Señor era suficiente para los apóstoles del Señor al referirse al Padre y al Hijo; si no vieron necesario hacer una distinción entre los dos por usar dos palabras diferentes; entonces ¿por qué lo hacen los Testigos de esta manera?  ¿Realmente piensan que saben mas acerca de la escritura de la Biblia que los apóstoles inspirados de nuestro Señor?

¿Por qué los Testigos hacen tal distinción en su traducción?  Algunos de ellos dirán que era necesario relacionar el correcto significado del Antiguo Testamento.  Por ejemplo, las palabras “Jehová” y “Señor” se encuentran en el Salmo 110:1, el cual es citado en Mateo 22:44 usando solamente la palabra “Señor”.  No obstante, tenemos el pasaje del Antiguo Testamento que nos muestra que era el Padre hablándole al Hijo.  Por tanto, la distinción no necesita ser hecha en el Nuevo Testamento, especialmente cuando la palabra “Señor” era usada por el Señor y sus apóstoles como equivalente a Jehová.  ¿Por qué  no vieron ellos necesario hacer tal distinción?  La verdadera razón por la que los TJ vierten la palabra Señor como Jehová es que no quieren admitir que Cristo es igual en rango o título al Padre, lo cual está manifestado si ambos son llamados por el mismo título.  No obstante, Cristo es verdaderamente Señor (Juan 20:28), como lo es el Padre (Mateo 11:25).  El Señor es uno así como Jehová era uno - igual en persona, poder y propósito (Deut. 6:4).

Los Testigos, en su intento perjudicial por insertar la palabra “Jehová” por “Señor” en conexión solamente con el Padre, han errado muchas veces.  Porque no pocas veces han usado la palabra “Jehová” para “Señor”, pensando que el pasaje se estaba refiriendo al Padre, cuando en realidad, se estaba refiriendo a Cristo.  (Esto demuestra cuan unidos están el Padre y el Hijo).  De esta manera, por su propia admisión accidental, han dado a Jesús el mismo nombre del Padre.  Notemos unos pocos de estos disparates.

 

A. Mateo 3:3 - “... preparad el camino del Señor”.

 

TNM.        “... preparen el camino de Jehová”.  (Véase también Lucas 1:76; 3:4).

 

Ellos tienen a Juan preparando el camino para Jehová cuando es definidamente una referencia a su preparación del pueblo para Cristo (Mat. 3:11; Juan 1:15; 3:28-30; Comp. Isaías 40:3; Malaquías 3:1 y Sig.).  También, mire en Marcos 5:19 y Sig.  Ellos tienen “Jehová” mientras el versículo 20 claramente muestra que la persona bajo discusión es Cristo.

 

B. Hechos 2:21 - “Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo”.

 

TNM           “Y todo el que invoque el nombre de Jehová será salvo”.

 

Dicen que cualquiera que invoque el nombre de Jehová será salvo, cuando Pedro claramente predicó que el Señor (v.21) es Cristo (v.36) y que todos los hombres pueden ser salvos por invocar su nombre (v.38; Comp. también Hechos    22:16).  Por supuesto, la palabra no es Jehová sino la palabra Griega Kurios, o Señor, (Lucas, el escritor, también era Griego), y tal es un título y no un nombre.  (Los Testigos son rápidos en señalar esto).  El nombre que todos invocamos es “Jesucristo”, el cual es el nombre del Señor (Hechos 4:12).

 

C. Romanos 14:8-12 - “Pues si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos.  Así pues, sea que vivamos, o que muramos, del Señor somos.  Porque Cristo para esto murió y resucitó, y volvió a vivir, para ser Señor así de los muertos como de los que viven.  Pero tú, ¿por qué juzgas a tu hermano?  O tú también, ¿por qué menosprecias a tu hermano?  Porque todos comparecemos ante el tribunal de Cristo.  Porque escrito está:  Vivo yo, dice el Señor, que ante mí se doblará toda rodilla, y toda lengua confesará a Dios.  De manera que cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de sí”.

TNM               “Pues tanto si vivimos, vivimos para Jehová, como si morimos, morimos para Jehová.  Por consiguiente, tanto si vivimos como si morimos, pertenecemos a Jehová.  Porque con este fin murió Cristo y volvió a vivir otra vez, para ser Señor tanto sobre los muertos como sobre los vivos.  Pero ¿por qué juzgas a tu hermano?  ¿O por qué también menosprecias a tu hermano?   Pues todos estaremos de pie ante el tribunal de Dios; porque está escrito:  `Tan ciertamente como que vivo yo — dice Jehová —, ante mí toda rodilla se doblará, y toda lengua hará reconocimiento abierto a Dios’.  De manera que cada uno de nosotros rendirá cuenta de sí mismo a Dios”.

 

Los Testigos cometen dos grandes disparates en este pasaje.  Primero:  En el versículo 8 traducen “Señor” (aún Kurios) como “Jehová”, cuando el versículo 9 dice que Cristo es el Señor de los vivos y los muertos.  ¡Mírelo!  Segundo:  En los versículos 10 hasta el 12 dicen “Jehová” (aún Kurios) es nuestro juez (traducido así, ¿por qué Dios es usado en conexión con la palabra Señor?), cuando la Biblia revela claramente que Cristo el Señor será nuestro único y solo juez (Juan 5:22; 12:48; Santiago 4:12); y que todos compareceremos ante el tribunal de Cristo — quien es Dios (2 Cor. 5:10); y que ante Cristo se doblará toda rodilla (Fil. 2:10).  Debo dar crédito a los Testigos por una cosa - cuando cometen disparates hacen algunos muy hermosos.  Tal es el caso de todos los hombres no inspirados que buscan rebajar de grado a nuestro Señor de la deidad.

Ahora bien, en los primeros 14 versículos de este capítulo 14, en los textos originales aparece 9 veces el vocablo Kurios [Señor], aplicado a Cristo.  El versículo 9 nos da la clave de todo el contexto.

Pero está más que demostrado que los TJ son expertos en falsificaciones Bíblicas; porque los traductores de la versión Nuevo Mundo han sustituido aquí ocho veces el término Kurios por el nombre Jehová.  (El lector debe hacer de por sí la debida comprobación).  Es un artificio satánico para despojar a Cristo de su Señorío, ya que en los evangelios los apóstoles llamaban constantemente Señor a Jesús, y no les conviene que el mismo título se encuentre aplicado indistintamente a Dios y a Jesucristo.

Sin embargo, ¿por qué los “ruselitas” han vertido correctamente el último versículo?  Veamos lo que dice el texto:  “Yo sé, y de ello estoy persuadido en el Señor Jesús, que nada de sí mismo es contaminado ...” (Rom. 14:14, VNM).      

¿Qué habría dicho este versículo si los Testigos hubieran prolongado hasta aquí su táctica de sustituciones?  “Yo sé, y de ello estoy persuadido en el Jehová Jesús, que nada de sí mismo es contaminado...”  (Y esto de ningún modo les convenía).   

Comparemos ahora Romanos 10:9 y 13.  “Porque todo el que invoque el nombre de Jehová será salvo” (v.13, VNM).  El texto griego dice Kuriou [Señor].  Tal vez está traducción pudiera justificarse alegando que se trata de una cita del Antiguo Testamento, Joel 2:32, y allí, en efecto, aparece el nombre de  Jehová en el original Hebreo.  [Véase el punto B de la página anterior sobre Hch. 2:21].

Pero, en cambio, la Traducción del Nuevo Mundo vierte el v.9 así:  “Porque si declaras públicamente aquella `palabra en tu propia boca’, que Jesús es Señor, y en tu corazón ejerces fe en que Dios lo levantó de entre los muertos, será salvo”.

El griego pone, efectivamente, Kurion [Señor].  ¿Por qué aquí los Testigos han respetado el original?  La razón es obvia:  Para eludir el compromiso de verse obligados a traducir:  “Porque si declaras públicamente aquella `palabra en tu propia boca’, que Jesús es Jehová...”

Además, salta a la vista, según estos textos, que si para salvarse hay que invocar el nombre del Señor, título reverente que los escritores sagrados confieren a Jehová, y luego vemos que ese Señor resulta ser también Jesús, por cuanto el mismo título divino le es aplicado igualmente a El, ¿no equivale esto a reconocer claramente que ambos son iguales, puesto que de otro modo no podrían compartir idénticos atributos, exclusivos de la Deidad?

El apóstol Pablo enfáticamente nos dice:

“Por tanto, os hago saber que nadie que hable por el Espíritu de Dios llama anatema a Jesús; y nadie puede llamar a Jesús Señor, sino por el Espíritu Santo” (1 Cor. 12:3).  Y afirma también en Efesios 4:5 que tenemos un solo Señor.  ¿Por qué, pues, los ruselitas le niegan ese título?  El que no honra al Hijo no honra al Padre — nos dice Jesucristo mismo (Juan 5:23) —.  ¿Por qué?  Porque El conocía y sabía mejor que los ruselitas la profunda identificación entre ambas personas divinas en el seno de la divinidad única y esencial, ello es lo que le hace exclamar:  “Yo y el Padre uno somos” (Juan 10:30).

 

D. 1 Corintios 10:21 - “No podéis beber la copa del Señor, y la copa de los demonios”.

TNM                “No pueden estar bebiendo la copa de Jehová y la copa de los demonios”

Nuevamente, no hay duda que la “copa del Señor” se refiere a la comunión de Cristo (1 Cor. 10:16; Mateo 26:27 y Sig.).

 

E. Colosenses 3:13 - “Soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro.  De la manera que Cristo os perdonó ...”

“... así como el Señor también os ha perdonado...” (Versión Moderna, Nacar-Colunga).  

TNM               “Continúen soportándose unos a otros y perdonándose liberalmente unos a otros si alguno tiene a causa de queja contra otro.  Como Jehová los perdonó ...”

 

No hay duda que el Señor que había de perdonar sus pecados era Cristo.  También, toda la carta a los Colosenses discute el perdón que tenemos en Cristo el Señor (Col. 1:20; 2:6; 3:17,24; Comp. Marcos 2:10; 2 Cor. 2:10; Efe. 4:32).

 

F.  2 Tes. 2:1 y Sig. - “Pero con respecto a la venida de nuestro Señor Jesucristo, y nuestra reunión con él, os rogamos, hermanos, que no os dejéis mover fácilmente de vuestro modo de pensar, ni os conturbéis, ni por espíritu, ni por palabra, ni por carta como si fuera nuestra, en el sentido de que el día del Señor está cerca”.

TNM                   “Sin embargo, hermanos, tocante a la presencia de nuestro Señor Jesucristo y el ser nosotros reunidos a él, les solicitamos que no se dejen sacudir prontamente de su razón, ni se dejen excitar tampoco mediante una expresión inspirada, ni mediante un mensaje verbal, ni mediante una carta, como si fuera de nosotros, en el sentido de que el día de Jehová está aquí”.

 

Este es otro de sus increíbles disparates.  Se contradicen a sí mismos en el espacio de dos versículos.  El versículo 1 muestra claramente que el que viene es Cristo el Señor y no el Padre (ellos dicen Jehová).  Véase también 1:7-10.

 

G. Apocalipsis 22:6 - “Y me dijo:  Estas palabras son fieles y verdaderas.  Y el Señor, el Dios de los espíritus de los profetas, ha enviado su ángel, para mostrar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto”.

TNM                “Y me dijo:  `Estas palabras son fieles y verdaderas; sí, Jehová el Dios de las expresiones inspiradas de los profetas envió a su ángel para mostrar a sus esclavos las cosas que tienen que efectuarse dentro de poco”.

 

Ellos dicen:  “Jehová envió su ángel”, cuando el versículo 16 dice que Cristo envió su ángel.  Cristo es ciertamente el “Dios de los espíritus de los profetas”, porque es El quien envió el Espíritu Santo para inspirarlos (Juan 15:26; Hechos 2:33; 1 Ped. 1:11).  Véase Hechos 12:11 para una perversión similar por parte de los Testigos.  Hay otros lugares donde estas interpolaciones no inspiradas manifiestan la ignorancia de ellos, pero estos bastaran para exponer su prejuicio y sus doctrinas pervertidas  — las cuales aún ellos contradicen  en la traducción disparatada.

 

El título Señor es usado libremente en ambos Testamentos para referirse a Dios y Jesús.  En el Antiguo Testamento la palabra Hebrea  para Señor era Adonai.  En la Versión de los Setenta y el Nuevo Testamento la palabra traducida “Señor” es Kurios.  Ambos, Adonai y Kurios fue usada para Dios por los Judíos.5

En el Nuevo Testamento Kurios tenía dos significados, una común y una sagrada.  El uso común fue un saludo cortés significando “señor” o “maestro”.  El sentido sagrado implica deidad.  Algunos pasajes del Nuevo Testamento obviamente usan la palabra Señor como un término de respeto para Jesús (Juan 4:11).  Puesto que los primeros Cristianos eran monoteístas, como lo eran los Judíos, si usaron la palabra Señor en el sentido sagrado para Jesús, esta sería la más fuerte evidencia de que pensaban que Cristo era Dios.

Los Romanos que adoraban al emperador como un dios a menudo debían saludarse el uno al otro y decir “César es Señor”.  Una de las razones porque los primeros Cristianos fueron perseguidos fue que rehusaron dar ese honor al emperador.  Esa practica puede también explicar la importancia de la frase Cristiana, “Jesús es el Señor”, eso es, Señor siendo usado en el sentido de Dios.

Hay varios ejemplos claros donde Jesús es llamado “Señor” en el sentido sagrado en la Escritura.   Pablo escribió:  “... nadie que hable por el Espíritu de Dios ... puede llamar a Jesús Señor, sino por el Espíritu Santo” (1 Cor. 12:3).  Algunos individuos podrían objetar por medio de decir:  “Yo creo en Jesús como `mi Señor’ pero ciertamente no pienso que él es Dios”.  La cuestión importante es que se quiere decir por la palabra Señor.  Cualquiera puede pronunciar las palabras “Jesús es el Señor” y algunos aún quieren decirlo en el sentido de maestro, pero eso no es acerca de lo que Pablo está hablando.  Varias cosas indican que Pablo estaba haciendo una declaración acerca de la divinidad de Jesús.

1. Pablo empezó el capítulo 12 de 1 Corintios por medio de hablar de los dones espirituales y el hecho de que los Corintios habían sido llevados a la adoración de los ídolos como dioses..  En contraste a aquellos falsos dioses (v.1-2), Pablo declara que ninguno por el Espíritu de Dios puede decir que “Jesús es anatema” y que ninguno puede afirmar que “Jesús es Señor” excepto por el Espíritu Santo, implicando que Jesús, el Señor, es el Dios verdadero digno de adoración.

2. En el v.3, Pablo trató al Espíritu, a Jesús y a Dios sobre una base igual.  Los v.4-6 también lo muestran:

Versículo 4:  Diversidad de dones, pero el mismo Espíritu.

Versículo 5:  Diversidad de ministerios, y el mismo Señor (eso es, Jesús, v.3).

Versículo 6:  Diversidad de operaciones, pero el mismo Dios.  Si Jesús no es Dios, ¿por qué es tratado igualmente en el v.5?  En los versículos 11 y 18 el Espíritu y Dios son tratados nuevamente como sinónimos.

Si uno fuera a pedirle a una persona que niegue la deidad de Cristo si él o ella  “alaba al Señor”, esa persona tendría que preguntar:  “¿Quién quiere decir usted?”  Ese es el punto.  A través del Nuevo Testamento, Dios y Jesús son llamados Señor.  La respuesta general de él o ella que sería apta para dar es:  “Yo oro a Dios, pero no creo en la oración a Jesús”.  En respuesta, hay cinco pasajes en el Nuevo Testamento donde la oración es ofrecida a Jesús en el cielo como Señor (o el Hijo de Dios).

1. En Hechos 7:59-60 Esteban llamó a Jesús como Señor.  Mientras estaba siendo apedreado, oró:  “Señor Jesús, recibe mi espíritu”.  Eso indica su creencia de que Jesús era mas que un hombre, bastante poderoso para recibir su espíritu.  “Y puesto de rodillas, clamó a gran voz:  Señor, no les tomes en cuenta este pecado ...”  Un Judío Helénico piadoso a alguien menos que a Dios.

2. En 1 Corintios 1:2 Pablo escribió a los “... santos ... que en cualquier lugar invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo, Señor de ellos y nuestro”.

3. En 2 Corintios 12:8-9 a medida que Pablo hablaba de su “aguijón en la carne”, dijo:  “Respecto a lo cual tres veces he rogado al Señor, que lo quite de mí.  Y me ha dicho:  Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad.  Por tanto, de buena gana  me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo”.

4. En 1 Juan 5:13-15 leemos:  “Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna ... Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye.  Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho.  Los pronombres El y le se refieren al Hijo de Dios (v.13).

5. En Hechos 8:24 Simón dijo:  “... Rogad vosotros por mí al Señor ...”  (En el v.16 Jesús es el “Señor”).

Pedro y Pablo, cada uno, hizo la afirmación de que Jesús es “Señor de todos” (Hechos 10:36; Romanos 10:12).  Pablo también dijo:  “... porque si la hubieran conocido, nunca habrían crucificado al Señor de gloria” (1 Cor. 2:8).  ¿Quién es el Señor de gloria?  El Salmo 24:10 dice que “... Jehová de los ejércitos, es el Rey de gloria”.  (Véase también Salmo 96:7-8).

En 2 Corintios 4:4-5, Pablo llama a Jesús Señor, diciendo:  “... el dios de este siglo [Satanás] cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios.  Porque no nos predicamos a nosotros mismos, sino a Jesucristo como Señor ...”  De esta manera, Cristo, la imagen de Dios, es Señor.

Pablo usó el mismo lenguaje e imaginación al llamar a Jesús Señor que usó Isaías en el Antiguo Testamento de Yavé (Jehová):

Jesús
Dios
“... en el nombre de Jesús se doble toda rodilla ... y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor ...” (Filip. 2:10-11).
“... yo soy Dios, y no hay más ... a mí se doblará toda rodilla, y jurará toda lengua. Y se dirá de mí: Ciertamente en Jehová está la justicia y la fuerza ...” (Isaías 45:22-24).

Pablo, un erudito del Antiguo Testamento y Fariseo, no habría usado ese paralelo por accidente.

6. Señor de Gloria.  En 1 Cor. 2:8, Pablo aplicó este título a Jesucristo.  El título era usado frecuentemente en el Antiguo Testamento para referirse a Jehová.  “Esta expresión (el Señor de Gloria — mw) no debe ser tomado como equivalente a `glorioso Señor’, sino como una expresión análoga a `Padre de gloria’ (Efe. 1:17); `El Dios de la gloria’ (Hechos 7:2), `El Señor es el poseedor de la gloria’.  El caso genitivo usado aquí en el Griego es el genitivo de posesión.  `Señor de gloria’ es un título de Divinidad.  Significa poseedor de la excelencia Divina.  `¿Quién es este Rey de gloria?  Jehová de los ejércitos, El es el Rey de la gloria’ (Salmo 24:10; Hechos 7:2; Stg. 2:1; Efe. 1:17).

Jesús se refirió a Sí mismo como “Señor del Sábado”, una referencia a Sí mismo como creador del día de reposo.  En Exodo 31:13,17 Dios dijo:  “... guardaréis mis días de reposo; porque es señal entre mí y vosotros ... Señal es para siempre entre mí y los hijos de Israel”.  Para el Judío, Yavé era ambos, autor y Señor del día de reposo.  Cuando algún Fariseo reprendió a Jesús por permitir a Sus discípulos recoger grano el día de reposo, de esta manera violando la ley, por “trabajar”, El dijo que todo estaba bien porque él era “Señor del día de reposo” (Mateo 12:8).

Los Judíos que lo escucharon consideraron Sus palabras blasfemas.  Luego, ese mismo día de reposo, fue a la sinagoga y dió de nuevo importancia al “trabajo”, sanando a un hombre, lo cual los enfureció mas.  Eso, también, era violación del día de reposo acorde al entendimiento de ellos.  Irritados ante Su declaración de autoridad que solamente Dios podía tener, trataron de matarlo (Mateo 12:14).

Para reiterar, acorde a Deuteronomio 6:4 y Marcos 12:29, puede haber solamente un Señor.

¿Quien era el Señor de Isabel?  En el texto Griego del Evangelio de Lucas, cuando María visita a su prima Isabel, Leemos en 1:43 que ésta dice a la bienaventurada madre del Mesías:  “¿Por qué se me concede esto a mi,  que la madre de mi Señor venga a mí?”.  Ahora bien:  ¿Es concebible que una mujer judía, con mentalidad monoteísta, pudiera reconocer otro Señor fuera de Jehová?  Tal cosa habría sido una blasfemia.  Observemos, asimismo, que Jesús ya era el Señor de Isabel aun antes de haber nacido, como también lo era de David:  Salmo 110:1; Mateo 22:41-46.  Y este Señorío sólo es aplicable a Jehová.6  (Compárese con Ap. 11:15).

 

¿Es Cristo Jehová?7

Desde la caída del hombre y su enajenación de Dios, el que siempre ha tratado con los seres humanos, tanto durante el Antiguo como durante el Nuevo Testamento, ha sido Cristo Jesús.  El mismo Emanuel que anduvo sobre esta tierra, que dio su vida para salvarnos, es el que la Biblia identifica como  Jehová.  Con suma frecuencia, el nombre Jehová alude al mismo Cristo.  “Yo y el Padre uno somos” (Juan 10:30).

 

Jesús es Jehová Dios8

¿Quién es el Autor de la creación?  Jehová Dios (Isaías 42:5).  Jehová lo creó todo (Gén. 1:1; Salmo 19:1; 136:5-9; Proverbios 3:19; Jeremías 10:12,16).  Pero aún más; según Isaías 44:24, Jehová no usó ningún “socio” o “colaborador” (como afirman los Testigos) que lo ayudase.  Cuando pasamos al Nuevo Testamento leemos:  “Todas las cosas por el [Cristo] fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho fue hecho” (Juan 1:3; Comp. Col. 1:16).

¿Cómo compaginar estos textos con Isaías 44:24?  Llegamos irremisiblemente a la conclusión de que Jesús es Jehová mismo, pues Dios no tuvo ningún ayudante al estilo de lo que afirman los ruselitas, sino que hizo todas las cosas por medio del Hijo (Heb. 1:2), el cual es “uno” con Jehová, Dios Padre.  Muchos otros textos muestran que Jesús es Jehová Dios.

Que la Biblia enseña claramente que Cristo creó todas las cosas es bastante fácil de mostrar.  «Todas las cosas vinieron a existir por medio de él, y sin él ni siquiera una cosa vino a existir» (Juan 1:3, TNM).  Si todas las cosas que «vinieron a existir» se hizo por medio de Cristo, entonces él mismo no puede haber «venido a existir».  Ya hemos mencionado Colosenses 1:16, el cual declara que «en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él» (traduciendo literalmente; compare la Kingdom Interlinear Translation [KIT], publicada por la Sociedad de la Torre del Vigía).  Si todas las cosas que fueron creadas, fueron creadas en, por medio, y para él, se sigue que él mismo no fue creado..  Hebreos 1:2 dice, «... mediante el cual [el Hijo] él [Dios] hizo el universo» (KIT).  Esto implica, por supuesto, que el Hijo trasciende al universo.

Los TJ tratan de voltear esta evidencia sobre su cabeza por medio de señalar que todos estos textos dicen que Dios hizo al mundo por medio de Cristo, y concluyen de esto que Cristo era de Dios su «socio menor, por decirlo así» (¿Debería Creer Usted en la Trinidad; Pág. 14, Par. 7), en la obra de la creación.  Anotan que en 1 Corintios 8:6 la creación es dicha haber venido de Dios, pero por medio de Jesús.

Hay al menos dos razones de porqué está objeción no puede ser válida.  Primero, el Nuevo Testamento también declara que el mundo vino por medio de Dios (Rom. 11:36), específicamente a través del Padre (Heb. 2:10).  (La misma palabra Griega traducida «por medio» o «mediante» [dia] o su forma contrastada [di’] aparece en todos estos versículos).  Esto significa que «por medio» no implica un papel inferior o secundario en la creación, como afirman los TJ.  Aparentemente esto es tan embarazoso para los Testigos que traducen di’ como «por» en lugar de «mediante» en Romanos 11:36 — «Porque procedentes de él y por [di’] él y para [eis] el son todas las cosas» (TNM).  También como prueba adicional de esto, podemos ver como vierte la Versión Moderna este pasaje de Rom. 11:36 –

“Porque de él, y por medio de él, y para él son todas las cosas.  A él sea la gloria para siempre.  Amén”.

También es digno de notar que Romanos 11:36 dice que todas las cosas son «para» (eis) Dios, mientras que Colosenses 1:16 dice que todas las cosas son «para» (eis) Cristo.

Segundo, la Biblia enseña que Dios hizo todo el mundo por sí mismo.  «... Yo, Jehová, estoy haciendo todo, extendiendo los cielos, yo solo, tendiendo la tierra.  ¿Quién estuvo conmigo?» (Isaías 44:24, TNM).  [«... Yo, el Señor, creador de todo, que extiendo los cielos yo solo y afirmo la tierra sin ayuda» - Biblia de las Américas; «... yo soy Jehová, Creador de todas las cosas, el que da expansión a los cielos por sí solo, el que extiende la tierra, sin que haya nadie conmigo» - Versión Moderna].  Por supuesto, la pregunta de retórica «¿Quién estuvo conmigo?» invita a la respuesta de «nadie».  Por tanto, es sencillamente imposible desde un punto de vista Bíblico sostener que Dios creó a Cristo y luego creó todo lo demás mediante [o a través de] El.  La idea de que el Dios supremo requirió un «socio menor» para hacer el trabajo sucio de crear al mundo es una idea pagana, no bíblica.  (Véase también Isa. 48:12-13).9

 

La venida de Jehová. 

Isaías el profeta anunció que Jehová mismo en persona vendría a salvarnos:  “Decid a los de corazón apocado:  Esforzaos, no temáis, he aquí que vuestro Dios viene con retribución, con pago; Dios mismo vendrá, y os salvará.  Entonces los ojos de los ciegos serán abiertos, y los oídos de los sordos se abrirán.  Entonces el cojo saltará como un ciervo, y cantará la lengua del mudo...” (Isaías 35:4-6).

El cumplimiento de esta profecía la vemos cuando Juan el Bautista, estando en la cárcel manda a preguntarle a Jesús:  “¿Eres tú aquel que había de venir, o esperaremos a otro?  Respondiendo Jesús, les dijo:  Id, y haced saber a Juan las cosas que oís y veis.  Los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los muertos son resucitados, y a los pobres es anunciado el evangelio” (Mateo 11:1-5).  Estas serían las señales que literalmente acompañarían a Dios durante su estancia en la tierra.  Y éstos fueron precisamente los milagros que  Jesús realizó durante su ministerio público.

 

El Precursor de Jehová.

En Isaías 40:3 se dice proféticamente que Jehová tendría un precursor, que prepararía su llegada.  Esta profecía se cumplió en el ministerio de Juan el Bautista (Mateo 3:3; Marcos 1:3; Lucas 3:4 y Juan 1:23), el cual preparó el camino de Jesús.  Pero fijémonos bien que, en la profecía de Isaías, el Señor a quien hay que preparar el camino es Jehová... nuestro Dios”.  Esto prueba también que Jesucristo es Jehová.

 

Jehová sería vendido.

Zacarías, el profeta, nos dice que Jehová sería vendido (Zacarías 11:12-13).  Léase también todo el contexto en el mismo capítulo y se comprobará que quien está hablando en este pasaje es Jehová.  El cumplimiento de esta profecía lo vemos en Mateo 26:14-15; 27:9-10.  Vemos aquí como el evangelista aplica el cumplimiento de la profecía a Jesús.  ¿No constituye esto otra evidencia de que Jesucristo es Jehová. 

 

Jehová de gloria.10

En el Salmo 24:7-8 se describe a Dios como “Rey de gloria ...”  Para el apóstol Pablo, este Jehová es el mismo Señor Jesús.  Hablando de la sabiduría oculta de Dios, dice que “ninguno de los príncipes de este siglo conoció; porque si la hubieran conocido, nunca hubieran crucificado al Señor de gloria” (1 Cor. 2:8).